jueves, 14 de enero de 2021

Desmitificando al padre Macario Yèpez

Cada 14 de enero en Venezuela y, preferentemente en el Estado Lara, específicamente en Barquisimeto y sus alrededores, se siente la presencia de la patrona espiritual de la región: la Divina Pastora. La historia de esta imagen es harto conocida al igual que las del padre Macario Yépez, la población de Santa Rosa, de la actual catedral de Barquisimeto, entre otras.

Sin embargo, hoy quiero desmitificar el relato acerca del sacrificio del padre Macario.

La historiografía romántica elevó a la divinidad al presbítero y maestro José Macario Yépez, hasta tal punto que los historiadores y cronistas de la época, salvo contadas excepciones, desfiguraron, retorcieron y alteraron la figura de este activo personaje del siglo XIX.

Este sacerdote de polémico verbo, connotado proceder y todo cuanto existe aún en los archivos y apuntes de la historia oral y escrita, aparte de sobresalir en la política nacional como representante ante el Congreso y el Senado de la República, fundó periódicos y escuelas.

Su amor por la iglesia fue demostrado en incontables escenarios, y uno de los tantos ejemplos fue aquella aventura cuando adquirió una deuda mil millonaria de “dos mil pesos para sufragar la reconstrucción del templo parroquial” de la Concepción, destruido por el Terremoto de 1.812, dinero que el Gobierno nacional le negó.

Pero historiadores y cronistas, mucho después de su muerte, lo llevaron al terreno de los dioses, deificándolo hasta el plano del culto al romanticismo, soslayando muchos aspectos de gran relevancia.

El Hermano Nectario María, escribió que el sacerdote y maestro Yépez falleció de cólera pero el padre Alegretti, demostró que éste murió de tifus o fiebre tifoidea, el 16 de junio de 1.856, cinco meses luego de la primera visita de la Divina Pastora a Barquisimeto.

Cita que “La enfermedad adquirió la forma cerebral, delirio violento o hipertermia. Los médicos de ese tiempo le aplicaron sangrías”. Más adelante refiere al educador Juan Manuel Álamo, quien afirmó que solo por razones políticas y para evitar que sus enemigos dieran curso a una venganza póstuma y “lo llevasen al dividivi” (probablemente para colgar su cadáver), los seguidores del padre Yépez, “lo inhumaron prontamente en el Cementerio de San Juan”.

“Casi clandestino”, sostiene Álamo. “Sin aparato y como a la sordina”, se lamenta el sacerdote Alegretti.

El cronista de Barquisimeto, Ramón Querales, afirma que el padre José Macario Yépez, terminó sus días padeciendo de tifus, lo que le devino en muerte, no sin antes invocar a la Inmaculada Concepción, no a la Divina Pastora como lo han hecho ver algunos escritores, pidiéndole ser él la última víctima del cólera.

Este episodio lo relata el padre M. Raldíriz, amigo y confidente de Macario Yépez, en la obra Defensa de la Iglesia, en la cual relata: “Una o dos horas antes de morir este varón, que era todo caridad, recobra las fuerzas que aún le quedaban, se levanta del lecho y estando delante de la Imagen de la Santísima Virgen María, bajo la advocación de su Concepción Inmaculada, que se le había llevado a su casa como la patrona de este pueblo exclama: Virgen María, Madre de Dios, por el misterio de tu Concepción Inmaculada, te pido ruegues a tu Santísimo Hijo Jesús, me otorgue la gracia de que yo sea la última víctima del cólera en esta ciudad”.

Lo cierto del caso es que la vida del padre Macario Yépez estuvo íntimamente vinculada a la tradición espiritual de Barquisimeto. Representó a esta ciudad ante el parlamento nacional en varias oportunidades. Igualmente fue fundador y redactor de El Correo de Occidente. Adquirió una deuda considerable para construir el templo de la Concepción y fue acusado de conspiración y muerte del gobernador de la provincia

La infancia de José Macario transcurre en su natal Barquisimeto, en donde presencia los días del pavoroso terremoto de 1.812. Pero también es testigo del trágico año 1.814, cuando la lucha independentista mostraba su rostro más macabro y la ciudad monumental quedaba en ruinas.

Según el acucioso historiador Lino Iribarren Celis, José Macario provenía de una familia de origen tocuyano, con propiedades y tierras en la Ciudad Madre, por ello, algunos ensayistas infirieron que el sacerdote había nacido en esos parajes.

Otros investigadores coinciden que José Macario nació en los primeros días de abril de 1799, en Barquisimeto, toda vez que el 23 de ese mes, recibió su bautismo. José Macario vivió en esta ciudad hasta los 16 años, cuando se trasladó a El Tocuyo, con el propósito de iniciar estudios de gramática.

Su madre, doña María Josefa Tovar, era oriunda de Quíbor, y su padre, don Francisco Paula Yépez, natural de El Tocuyo, quienes contrajeron nupcias en Barquisimeto.

Uno de los barquisimetanos de mayor trascendencia en la historiografía larense es sin duda el presbítero José Macario Yépez, quien representó para la primera mitad del siglo XIX, una de las más altas cumbres del pensamiento y la política.

A juicio del historiador Lino Iribarren Celis y del cronista Eliseo Soteldo, el maestro Yépez representa para Barquisimeto un hito, un hombre de extraordinarios dotes intelectuales, un gran polemista, un elocuente orador y un bienhechor en el campo de la cultura, de la moral y del progreso de la capital larense.

Soteldo detalla que la influencia del maestro Yépez, marcó pauta en la vida espiritual de Barquisimeto, porque “Con el ejemplo de sus virtudes y de sus prédicas morales, el maestro José Macario Yépez, marcó el clima de identidad espiritual, de comprensión y de solidaridad social entre los habitantes neosegovianos”.

En una investigación del analista político y abogado, Jorge Ramos Guerra, refiere que Yépez adquirió una deuda considerable para edificar el templo de la Concepción de Barquisimeto.

En una correspondencia, apunta Ramos Guerra, enviada al doctor Manuela Antonio Briceño, fechada en Barquisimeto el 3 de septiembre de 1853, “Soy deudor de cerca de 2.000 pesos de cantidades que me prestaron en dinero en efectivo para concluir por mi cuenta y riesgo, y sin esperanza de reembolso, el templo parroquial de esta ciudad”.

Refiere Iribarren Celis, que a los 13 años de edad, José Macario presencia la espantosa hecatombe del terremoto del 26 de marzo; el saqueo de la ya destruida ciudad por la soldadesca realista y la emigración de numerosas familias patriotas hacia San Carlos, huyendo de Monteverde.

Asimismo, es testigo de encarnizada persecución, el enjuiciamiento y el destierro de los mejores hombres de la ciudad. Ve con horror a ciudadanos honorables esclavizados en la construcción del cuartel El Campamento bajo el control militar de Oberto.

Es espectador del más cruel de los excesos de las tropas desenfrenadas de Cevallos; sufre en fin con su pueblo, gran parte de aquel largo drama que se inició con el sismo y se prolonga hasta 1821.

Acerca de su iniciación apostólica subraya Iribarren Celis, que en abril de 1.819, José Macario, ya decidido a optar por una carrera al servicio de Dios, participa como aspirante por una beca correspondiente a los jóvenes de Barquisimeto para ingresar al Real Colegio Tridentino de Caracas. 

Envía entonces el joven Yépez una correspondencia al provisor y vicario gobernador del Arzobispado, presbítero José Vicente Maya, a fin de atender dicha solicitud “…de seguir estudios en la capital y no teniendo medios suficientes para someterme a ellos, estoy en pretender la beca seminaria a que como uno de sus hijos tengo derecho”.

Este historiador cita que Santiago Villalonga, hombre acaudalado de la región, regidor decano de Barquisimeto y custodio de los intereses de la Corona, “hasta el extremo de haber efectuado viaje a Caracas para denunciar ante el capitán general la conspiración revolucionaria que en 1.808 se lleva a efecto en Barquisimeto”, había sufragado la beca de estudios de José Macario desde 1.819 hasta 1.824, “demostrando gran aplicación al estudio y conducta ejemplar”.

Simultáneamente, José Macario siguió estudios en la Universidad de Caracas, donde obtuvo el título de bachiller en Filosofía en 1.822, y dos años más tarde, se graduó de maestro en la misma especialidad.

El 11 de junio de 1.824, el ya maestro José Macario, solicitó al vicario capitular de Caracas, doctor José Suárez Agudo, le despachara letras dimisorias con el propósito de dirigirse a Mérida a ordenarse con el obispo de aquella diócesis, Lazo de La Vega, acto que se consumó el 10 de octubre de ese año, en el Monasterio de Santa Clara.

José Macario fue poseedor de un gran sentimiento cristiano de amor y altruismo en sus primeros años como evangelista. Con deber sagrado asume posturas al servicio de la sociedad, de los más necesitados, de la iglesia y en defensa de la vida espiritual de su pueblo.

Posteriormente, rige este sacerdote la memorable escuela de La Trinidad y Gramática Castellana, fundando la Cátedra de Filosofía y Latinidad, desde donde habrán de germinar eminentes hombres la patria como Vicente Amengual, Nicolás Gil, los doctores Tamayo, Candelario Varela, Antonio María Soteldo, entre tantos otros.

Pronto asumió José Macario con temple de acero, la defensa de los derechos de la iglesia amenazados por las reformas de las corrientes políticas de la época, impuestas a la organización eclesiástica.

Ramos Guerra describe en su libro La Confesión del Cólera, que Yépez se identificó con la causa conservadora y alcanzó diferentes escaños como diputado ante el Congreso Nacional, en el periodo 1.841-1.844, además consiguió la vicepresidencia de la Cámara de Representantes entre 1.842-1.843.

Igualmente fue senador en representación de Barquisimeto en 1.846 y presidió la Junta Regional para repatriar los restos mortales del Libertador Simón Bolívar.

Las labores de periodista no pudieron faltar, fundando y redactando El Correo de Occidente, vocero informativo de la Asociación de Conservadores de Barquisimeto, del cual era su vicepresidente para 1.849.

En 1.854, el presbítero José Macario Yépez, junto a otras personalidades de la ciudad, se vio involucrado en el asesinato del gobernador de la Provincia Barquisimeto, Martín María Aguinagalde y del jefe político de Cabudare, José Parra, hecho ocurrido el 12 de julio del citado año.

El cronista Soteldo asienta, que el maestro Yépez fue detenido y trasladado a Caracas, “pero poco duró preso. Fue liberado”.

Pero fue su sacrificio como sacerdote lo que le hace pasar a la posteridad.

El hecho que marcó su vida y lo perpetúa en la historia de la patria, es la actitud asumida en 1.856, cuando una terrible epidemia diezmaba a la población de Barquisimeto, y ante la presencia de la sagrada imagen de la Divina Pastora, trasladada desde el pueblo de Santa Rosa a la ciudad, ofrece su vida a cambio de la erradicación de la peste.

Lo que realmente sucedió fue que el padre enfermó de cólera, la cual degeneró en tifus, causándole la muerte el 16 de junio de ese año. Sus restos fueron depositados en el cementerio de San Juan”, según anota el cronista Soteldo.

Ciertamente es mucho más rica la historia del padre Macario que la de la Pastora, pero entre gustos y colores jamás se escribirán los autores.

Dios con todos.

 

Lic./Psic. J. A. Gómez Giménez.


 

Fuentes consultadas:

 

Eliseo Soteldo. Anotaciones Históricas de la Ciudad de Barquisimeto 1801-1854.

Hermano Nectario María. Historia de la Divina Pastora de Santa Rosa. Segunda Edición 1926.

Jorge Ramos Guerra. La Confesión del Cólera. Barquisimeto 1998.

Lino Iribarren Celis, Semblanzas Neosegovianas del Procerato de Barquisimeto. Caracas 1966.

Ramón Querales. (RE) Visión, Apuntes para la Historia del Municipio Iribarren. Barquisimeto 1995.

miércoles, 13 de enero de 2021

¿Existieron los reyes magos?

De acuerdo con la tradición, los Reyes Magos tenían orígenes distintos: uno era europeo, otro asiático, árabe o del Medio Oriente, y el último, africano. Venían montados en un caballo, un camello y un elefante, y le dieron al niño Jesús tres regalos: oro, incienso y mirra, como símbolo de su triple naturaleza: como rey, como dios y como hombre.  Curiosamente, casi nada de eso se menciona en la Biblia, salvo por el Evangelio según San Mateo, en cuyo segundo capítulo se lee: 

"Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el Oriente, y venimos a adorarle" (Mt 2:2).  

Un poco más adelante, en el versículo 11, se mencionan los tres regalos: oro, incienso y mirra. En sueños son advertidos que no debían volver a ver al rey Herodes, por lo que eligen un camino distinto de vuelta a su tierra y en el relato bíblico no se vuelve a saber de ellos. ¿Por qué creemos que son reyes? Aunque el origen es nebuloso, se afirma que fue en el siglo III cuando Tertuliano, padre de la Iglesia, determinó nombrarlos reyes, ya que en la iconografía de ese tiempo se les representaba con ropajes lujosos, joyas y riquezas que sólo los monarcas podrían poseer. En el evangelio se habla de tres "magos que vinieron de Oriente".  Sin embargo, el texto no aclara sus nombres ni afirma en ningún sentido que se tratara de reyes. 

La confusión se debe a una traducción incorrecta de la palabra magi, que en latín es plural de magus, la cual a su vez deriva del griego μάγος, o magos.  Esta palabra es de origen persa y se refiere a una casta de sacerdotes seguidores del zoroastrismo que estudiaban los astros con la aspiración de hallar a Dios en ellos. Por sus conocimientos extraordinarios, la palabra magi nos llegó al español como magos, que entendemos como individuo con poderes sobrenaturales y con la capacidad de hacer magia. Pero los tres hombres sabios de Oriente lo único que hacían era practicar la astronomía.  

También en el siglo III se dedujo que se trataría de tres personajes, uno por cada regalo. En un notable mosaico del siglo VI, localizado en la Basílica de San Apolinar el Nuevo, en Rávena, Italia, aparecen por primera vez los tres Reyes Magos ataviados al modo persa, con el gorro frigio de los magos que sería sustituido por la corona de los reyes, cada uno con su nombre encima y representando diversas edades. 

En el Evangelio Armenio de la infancia de Jesús, considerado apócrifo y no reconocido por la Iglesia, se habla de Melkon de Persia, Gaspar de la India y Baltasar de Arabia.  Basado en este relato, el doctor de la Iglesia Beda el Venerable, describe en el siglo VII a los magos de Oriente como los conocemos hoy, siendo Melchor el más viejo y el que porta el oro, Gaspar el de mediana edad con incienso y el joven Baltasar con mirra. Sería hasta el siglo XV que la iconografía cristiana los representaría encarnando a las tres razas conocidas en la Edad Media: Melchor personificando a los europeos, Gaspar a los asiáticos y Baltasar a los africanos.  

Pero… ¿realmente eran Tres? ¿eran Reyes? ¿eran Magos? ¿eran de Oriente?...

Pues la verdad es que nadie se pone de acuerdo sobre estas cuestiones. Se busque donde se busque encontraremos un sin fin de respuestas diferentes y casi todas ellas fundamentadas. Al no ser la Biblia un libro con una “fiabilidad” del 100 % hace que nos encontremos que en las Santas Escrituras hayan continuas contradicciones en muchísimos acontecimientos allí relatados.

La historia más difundida acerca de esta tradición nos indica:

(…)Vinieron de Oriente, en número de tres, guiándose por una estrella (celebérrimamente conocida como La estrella de Belén) que les condujo hasta Belén. Allí buscaron al Niño Jesús recién nacido y le adoraron, ofreciéndole oro (representando su naturaleza real, como presente conferido a los reyes), incienso (que representa su naturaleza divina, empleado en el culto en los altares de Dios) y mirra (un compuesto embalsamador para los muertos, representando el sufrimiento y muerte futura de Jesús). Antes de llegar, encontraron al gobernador Herodes el Grande en la ciudad de Jerusalén, quien astutamente les conminó a que, de regreso, hablaran con él para darle noticia del sitio exacto donde se encontraba dicho niño; y, así, poder ir él también a adorarle. En realidad, lo que quería era darle muerte, por eso ordenó la Matanza de los Santos Inocentes.(…)

Incluso se habla de la condición de éstos como Poetas, lo cual nos describe sus formas de ser:

(…) Melchor, Gaspar y Baltasar eran poetas. Lo cual no es de extrañar, dada su afición a pasar horas y horas contemplando la inmensidad del cielo y a calibrar el alma de los hombres. Lo que casi nadie sabe es que los tres ya se conocían antes del asunto de la gran estrella. Aquella que descubrieron casi al mismo tiempo y que les llevaría ante la presencia de la eternidad: Dios hecho niño. El caso es que se conocían por asuntos de libros, de los pergaminos y rollos de entonces. Poseían tres de las mejores bibliotecas de aquella época. Era tal su pasión que llegó un momento en que dejaron de lado a intermediarios y mensajeros, e incluso a los siempre beneficiosos espías. Y comenzaron a cartearse entre ellos.(…) (…) Gaspar era un hombre de extremada sensibilidad y le daba más por lo lírico. Su cántico causaba una gran emoción en quien le leía o escuchaba, y se centraba mucho en la naturaleza, en la belleza de la luz cuando jugaba al escondite con las cosas. Melchor y Baltasar le admiraban. Gracias a su poesía ese intercambio epistolar fue haciéndose más íntimo, se fue llenando de confidencias y ahondamientos. Se contaban sus anhelos más profundos, sus deseos más rotundos. Eran ya amigos.(…)

Otro de los enigmas de los Reyes Magos más estudiados es la naturaleza del brillante astro que les condujo hasta el pesebre de Jesús. Para muchos autores no era sino un cometa o meteoro luminoso. Hay quien mantiene que pudo tratarse del cometa Halley. Kepler, en 1.606, afirmó que pudo nacer de la conjunción triple de dos planeta, Saturno y Júpiter, en la constelación de Piscis. 

Por último, en la biblioteca de la Universidad de Salamanca se encuentra un curioso códice del siglo XV, titulado Historia de los Reyes Magos. Plagado de citas del Antiguo Testamento, relata la trayectoria de estos durante y después de la adoración. Destaca el episodio de las tentaciones que sufrieron los tres Reyes a cargo de Satanás.

Del mismo modo se sabe que en 1.164, el emperador alemán Federico Barbarroja, después de invadir con su ejército la ciudad de Milán, se apropió de las Reliquias de los Reyes Magos y las regaló a la ciudad de Colonia. Eran las mismas que fueron trasladadas desde la Tierra Santa a Milán. Miles de peregrinos empezaron a llegar a Colonia para ver el rico tesoro de los legendarios Reyes Magos. 

Así, en 1.248 inició la construcción de una catedral que estaría a la altura de tal tesoro, la de Colonia. Hoy, dicha catedral es uno de los monumentos góticos más impresionantes de Europa cuya construcción duró más de 600 años. Un detalle particular y muy original es que, la torre no está rematada por una cruz, sino por una estrella.

Entonces ¿existieron los reyes magos?...


Feliz año 2.021.


Lic./Psic. J. A. Gòmez Gimènez.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

La navidad en Venezuela

La Navidad es la fiesta cristiana más popularizada, pese a que la Iglesia considera que es más importante la Pascua. Y por tal motivo es la que contiene más tradiciones, por ejemplo:

La Cena de Navidad: Consiste en un banquete a medianoche, en honor del nacimiento de Cristo que tuvo lugar a esa hora; de manera parecida al banquete judío del Pésaj. Tradicionalmente se come pavo, bacalao, cerdo, cordero y otros platos, dependiendo del lugar en que se celebre o las tradiciones de la familia.

Los Belenes, Pesebres o Nacimiento navideño: Consisten en la representación del nacimiento de Jesús, mediante una maqueta de Belén y sus alrededores, en la que las figuras principales son el establo en donde nació Jesús, la Sagrada Familia, los animales y los pastores, también los 3 reyes magos y una estrella con una estela que también suele colocarse en lo alto del árbol de Navidad.

Según la tradición, San Francisco de Asís fue su inventor. En Argentina, México, Colombia, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Paraguay, Venezuela, Perú, Chile y Bolivia, la figura del Niño no se coloca hasta la llegada de la Navidad, fecha en que se celebra su nacimiento, y luego de ser arrullado es colocado entre José y María.

La Corona de Adviento: Corona hecha a base de ramas de ciprés o pino atada con un listón rojo en la cual se colocan 4 velas por lo general de color rojo, las cuales marcan los 4 domingos de adviento anteriores al día de Navidad, las familias se reúnen a su alrededor cada domingo, se enciende una vela y se recitan oraciones y villancicos como preparación al Nacimiento de Jesús. Esta tradición es más recurrente en la Iglesia Católica ya que la corona debe ser bendecida en la Iglesia.

Los Villancicos canciones o cantos alusivos al nacimiento de Cristo o a la Sagrada Familia: Algunos como Noche de Paz tienen versiones en varios idiomas o ritmos, con el mismo o distinto nombre.

Las Villas Navideñas representaciones de pueblos en época de nieve.

Las Posadas: Son una serie de fiestas populares, que recuerdan el trayecto de San José y la Virgen María para llegar a Belén. Estas celebraciones tienen lugar del 16 al 24 de diciembre en México y sus países vecinos.

Novena de Aguinaldos: Costumbre católica, donde las familias o grupos de personas se reúnen a rezar un novenario, del 16 al 24 de diciembre, consumir platos típicas de Navidad, como buñuelos o la natilla y cantar villancicos, además de divertirse, y hacer juegos motivo de las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Fue escrita por Fray Fernando de Jesús Larrea en el siglo XVIII.

Las Piñatas: Consiste en una olla de barro adornada con picos y papel picado o figuras de cartón adornadas con papel picado de colores, ambas rellenas de dulces, fruta y en ocasiones juguetes y confetti, que se rompen en cada uno de los días de las Posadas. Según la tradición la piñata debe llevar 7 picos ya que cada uno representa los 7 pecados capitales.

Las Chocolatadas: Son celebraciones para niños durante las semanas previas al 24 de diciembre en el Perú. Consiste en espectáculos infantiles, bailes, y entrega de regalos para todos. Se le denomina así pues es infaltable el chocolate caliente y el panetón (pan de dulce con frutas confitadas).

Un globo de papel seda: Es un artefacto volador que en países como Colombia se suelta durante la celebración de la Navidad; en esta temporada los medios de comunicación y las empresas lanzan campañas que buscan eliminar esta práctica por los riesgos que implica soltar un elemento como este con fuego en su interior; sin embargo sigue siendo una tradición muy arraigada a las personas y no es extraño ver globos durante el 24 y 25 de diciembre por los cielos de sus más importantes ciudades.

También se han convertido en una muestra de la época navideña, en donde las calles, avenidas, plazas, parques, ríos, lagos o montañas se transforman en hermosos escenarios para el disfrute de los habitantes del lugar o visitantes. La mayoría de las ciudades de Occidente, y una buena parte de Oriente, colocan alumbrados llamativos y coloridos, algunos de gran belleza, en sus calles, principalmente en las calles más concurridas, además de árboles de Navidad de gran tamaño, belenes, etc.

También la gente coloca luces navideñas en los balcones y ventanas de sus casas. Especialmente llamativos son los adornos y alumbrados navideños de Alemania, Estados Unidos y algunas ciudades de Europa oriental e Hispanoamérica.

La conmemoración del nacimiento del Hijo de Dios ha originado en todo el mundo Cristiano una de las festividades más entrañables y llenas de significado para el espíritu humano.

En Venezuela, igual que en la mayoría de los países que la celebran, la Navidad es motivo de encuentros familiares, brindis por la paz y la prosperidad, interpretación de música especial: aguinaldos y gaitas; y preparación de elaborados manjares y bebidas.

En las ciudades, las conmemoraciones religiosas se han ido reduciendo al recinto de las iglesias católicas en las cuales se instalan elaborados pesebres y grandes arreglos de flores de Navidad y se celebran las misas dominicales y la misa de media noche el 24 de diciembre, con música de aguinaldos y fuegos artificiales.

Los centros de compras, avenidas principales, plazas y zonas comerciales, son adornados con múltiples luces y grandes pinos artificiales profusamente decorados.

Venezuela es un país rico en tradiciones culturales producto de un largo proceso de mestizaje entre los pueblos indígenas originarios, los europeos y africanos llegados hace 500 años y posteriormente, de las diferentes inmigraciones que han conformado su actual sociedad.

La Navidad es el período más rico en festividades religiosas populares. Se inicia los primeros días de diciembre y continúa durante 40 días hasta la celebración de la fiesta de la Candelaria, cuando se conmemora la Purificación de la Virgen.

El primer domingo de diciembre comienzan las celebraciones en los estados Aragua y Carabobo con una fiesta llamada Velorio, Danza o Romería de los Pastores del Niño Jesús. A partir de la celebración de la Misa, se desarrollan vistosas procesiones y complicadas y alegres danzas en la calle y la iglesia, acompañadas con instrumentos de cuerda y de percusión, para rendir homenaje al Niño Dios.

Todos los celebrantes son hombres pero muchos de ellos visten con atuendos femeninos ya que deben bailar en parejas: Pastores y Pastorcillas, Viejo y Vieja, entre otros.

En los estados andinos Táchira, Mérida y Trujillo entre el 24 de diciembre y el 2 de febrero se realiza la Paradura del Niño, hermosa fiesta que se celebra en las casas donde la devoción de sus habitantes se expresa en complejos y elaborados pesebres y que consiste en pasear al Niño Jesús en un pañuelo de seda, con cantos y procesiones. El día de la celebración, músicos, cantantes, rezanderos y padrinos entonan coplas pidiendo al Niño Dios que bendiga las casas y los campos. Cuando termina el paseo, el Niño es regresado y vuelto a colocar en el Pesebre, pero de pie.

En algunas poblaciones, una persona simula robar la imagen, la cual permanece escondida por 3 días, entonces se negocia con gran ceremonia su devolución por parte de un cortejo integrado por niños ataviados como la Virgen, San José, los Reyes Magos, pastores, ángeles, a quienes se suman las autoridades de la localidad. Esta celebración se llama Robo y búsqueda del Niño. Todas las acciones se acompañan con aguinaldos, romances, décimas y coplas.

El 28 de diciembre, cuando se conmemora el día de los Santos Inocentes, se celebra en los estados Mérida, Trujillo, Portuguesa y Lara la fiesta de los Locos y Locainas: después de la Misa, los Locos o Mamarrachos se visten con trajes raídos y sucios y tapan sus rostros con máscaras o pintura para no ser reconocidos. En general, se invierten los papeles: los hombres se visten de mujeres y las mujeres de hombres, los niños se disfrazan de ancianos y los adultos de niños y todos hacen burlas y chistes acompañados de un conjunto musical.

En el estado Lara esta fiesta se conoce con el nombre de los Zaragozas y posee una significación más religiosa. Incluye procesiones, oraciones y bailes de niños y adultos acompañados por coros y un conjunto musical que interpreta merengues larenses. Los trajes y las máscaras están llenos de originalidad y colorido. Es una de las festividades navideñas que más atrae a los turistas.

El mismo día de los Santos Inocentes se celebra en Caicara de Maturín, estado Monagas, la Fiesta del Mono, celebración proveniente de un antiguo rito agrícola indígena que consiste en un baile bufo al cual se va sumando en hilera toda la población, bajo la guía del personaje principal vestido de mono.

En Naiguatá y Osma, playas cercanas a Caracas, se conmemora esa festividad con una celebración llamada el Gobierno de las Mujeres en la cual son las mujeres quienes se visten de hombres y actúan en las calles imitando las autoridades y los jefes de familia mientras los hombres se ocupan de la casa y los niños.

La Quema del Año Viejo se celebra en los estados Táchira y Mérida el 31 de diciembre, y consiste en la quema de un muñeco que representa el año que termina y que augura bienestar para el que va a comenzar.

Entre el 4 y el 7 de enero también en el estado Trujillo, se celebra la llegada de los Pastores y Reyes Magos con velorios que duran toda la noche con cantos y ofrendas al Niño Jesús. Al día siguiente se celebra la Misa y se realizan procesiones y cantos para esperar a los Reyes Magos. Prevalece en el aspecto musical, la percusión y el extraño sonido de las guaruras (grandes caracolas).

Las festividades navideñas populares concluyen los días 2 y 3 de febrero en Mérida con una de las más vistosas celebraciones, los Vasallos de la Candelaria, llena de devoción, colorido y música. Los vasallos llevan atuendos de vivos colores, con capa y pantalones bombachos, se adornan con lazos y flores y bailan al compás de violines, cuatro, tiples y tamboras. Estas danzas, y en general las manifestaciones de cultura popular como las antes descritas, son muestra del sincretismo de antiguas tradiciones religiosas europeas y ritos africanos e indígenas.

La Navidad en Venezuela significa ante todo una fiesta de la familia, que acerca familiares y amistades, vecinos y conocidos en un ambiente de regocijo y celebración, compartiendo todos momentos especiales.

En Navidad, Venezuela se viste de fiesta y se engalana con su mejor ambiente, es época de sabor y festejo, de reunión y encuentros, de calidez y felicidad. En cualquier rincón venezolano se celebra la llegada del niño dios y un sinfín de tradiciones se despliegan en todo el territorio nacional. Diciembre comienza con alegría y el venezolano disfruta esta época intensamente, entre música, reuniones, brindis y deliciosos platos nuestra identidad cultural se expresa con fuerza y la llegada del niño dios bendice cada rincón de esta hermosa Venezuela tuya, mía, de todos.

Existen diferentes expresiones culturales, gastronómicas, musicales y tradicionales que identifican la celebración de la navidad en Venezuela, estas celebraciones tienen una gran fuerza pues encierran innumerables reuniones colectivas que hacen que las fechas decembrinas sean muy especiales.

Entre estas manifestaciones que suelen expresarse en navidad y en algunos casos extenderse hasta febrero encontramos: los aguinaldos, el pesebre, las gaitas, las misas de aguinaldos, la mesa navideña, las parrandas, las paraduras del niño, las patinatas, las danzas de los pastores o el velorio del niño Jesús, El día de los Santos inocentes, el día de Los locos y locaínas, La llegada de Los Reyes Magos, El año nuevo y El año viejo, entre otras.

Todas estas celebraciones llenan de calor humano todas las fiestas navideñas que si algo tienen característico es ser un período donde la reunión familiar, la solidaridad y los valores humanos se apoderan de nuestras almas, entonces Venezuela se hace aún más cálida y da paso a la entrega de un periodo que se cierra para recibir otro nuevo lleno de esperanzas y nuevos sueños por realizar.

Felices fiestas para todos.

Nos reencontramos en este espacio virtual el año próximo, Dios mediante.

 

Lic./Psic. J. A. Gómez Giménez.

 

domingo, 27 de diciembre de 2020

¿Cuándo nació Jesús de Nazaret?

 

La Navidad, en latín nativitas, nacimiento, es una de las festividades más importantes del cristianismo junto con la Pascua de resurrección y Pentecostés. Esta solemnidad, que conmemora el nacimiento de Jesucristo en Belén, se celebra el 25 de diciembre en la Iglesia católica, en la anglicana, en algunas comunidades protestantes y en la Iglesia ortodoxa rumana. En cambio, se festeja el 7 de enero en otras iglesias ortodoxas, que no aceptaron la reforma hecha al calendario juliano para pasar al calendario conocido como gregoriano, nombre derivado de su reformador, el papa Gregorio XIII.

Los angloparlantes utilizan el término Christmas, cuyo significado es misa (mass) de Cristo. En algunas lenguas germánicas como el alemán, la fiesta se denomina Weihnachten, que significa noche de bendición. Las fiestas de la Navidad se proponen, como su nombre indica, celebrar la Natividad, es decir, el nacimiento de Jesús de Nazaret.

Existen varias teorías acerca de cómo se llegó a celebrar la Navidad el 25 de diciembre, que surgen desde diversos modos de indagar, según algunos datos conocidos, en qué fecha habría nacido Jesús.

Según la Enciclopedia Católica, la Navidad no está incluida en la lista de festividades cristianas de Ireneo ni en la lista de Tertuliano acerca del mismo tema, las cuales son las listas más antiguas que se conocen. La evidencia más temprana de la preocupación por la fecha de la Navidad se encuentra en Alejandría, cerca del año 200 de nuestra era, cuando Clemente de Alejandría indica que ciertos teólogos egipcios “muy curiosos”, asignan no solo el año sino también el día real del nacimiento de Cristo como 25 pashons copto (20 de mayo) en el vigésimo octavo año de Augusto.

Desde 221, en la obra Chronographiai, Sexto Julio Africano popularizó el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús. Para la época del Concilio de Nicea I en 325, la Iglesia Alejandrina ya había fijado el Díes nativitatis et epifaníae.

Existen diversas teorías sobre el origen del 25 de diciembre como día de la Navidad. Según William J. Thige, en el siglo III se celebraba el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre, aún antes que los romanos celebraran la fiesta del Sol invencible o Sol Invictus.

Según otros autores, la celebración de esta fiesta el 25 de diciembre se debe a la antigua celebración del nacimiento anual del dios-Sol en el solsticio de invierno (natalis invicti Solis), adaptada por la Iglesia católica en el tercer siglo D. C., para permitir la conversión de los pueblos paganos.

En Antioquía, probablemente en 386, Juan Crisóstomo impulsó a la comunidad a unir la celebración del nacimiento de Cristo con el del 25 de diciembre, aunque parte de la comunidad ya guardaba ese día por lo menos desde 10 años antes.

En el Imperio romano, las celebraciones de Saturno durante la semana del solsticio, que eran el acontecimiento social principal, llegaban a su apogeo el 25 de diciembre. Para hacer más fácil que los romanos pudiesen convertirse al cristianismo sin abandonar sus festividades, el papa Julio I pidió en el 350 que el nacimiento de Cristo fuese celebrado en esa misma fecha, finalmente el papa Liberio decreta ese día como el nacimiento de Jesús de Nazaret en 354.

La primera mención de un banquete de Navidad en tal fecha en Constantinopla, data de 379, bajo Gregorio Nacianceno. La fiesta fue introducida en Antioquía hacia 380. En Jerusalén, Egeria, en el siglo IV, atestiguó el banquete de la presentación, 40 días después del 6 de enero, el 15 de febrero, que debe haber sido la fecha de celebración del nacimiento. El banquete de diciembre alcanzó Egipto en el siglo V.

Algunos mantienen que el 25 de diciembre fue adoptado solamente en el siglo IV como día de fiesta cristiano luego que el emperador romano Constantino I el Grande se convirtiera al cristianismo para animar un festival religioso común y convertir a los paganos en cristianos. La lectura de expedientes históricos indica que la primera mención de tal banquete en Constantinopla no sucedió sino hasta 379, bajo San Gregorio Nacianceno.

En Roma, puede ser confirmado solamente cuando se menciona un documento aproximadamente del año 350, pero sin ninguna mención de la sanción por el emperador Constantino.

Sin embargo, los primeros discípulos de Cristo, llamados cristianos en Hechos 11:26, no celebraban la Navidad, ya que divergencias con respecto a la fecha de nacimiento han hecho se adoptara el 25 de diciembre como fecha oficial de su natalicio y el 6 de enero como la Epifanía. Esto todavía se celebra en Argentina, Armenia, España, Ecuador, Perú, Paraguay, Puerto Rico, República Dominicana, México, Colombia, Chile, Uruguay y Venezuela.

Para las Iglesias Orientales la Epifanía es más importante que la Natividad, ya que ese día cuando se da a conocer al mundo, en la persona de los extranjeros.

Algunas tradiciones de la Navidad, particularmente las de Escandinavia, tienen su origen en la celebración germánica de Yule, como son el árbol de Navidad. Allí la Navidad se conoce como Yule o jul.

La verdadera fecha de nacimiento de Jesús no se encuentra registrada en la Biblia, por esa razón, no todas las denominaciones cristianas coinciden en la misma fecha. Los orígenes de esta celebración, el 25 de diciembre, se ubican en las costumbres de los pueblos de la antigüedad que celebraban durante el solsticio de invierno (desde el 21 de diciembre), alguna fiesta relacionada al dios o los dioses del sol, como Apolo y Helios (en Roma y Grecia), Mitra (en Persia), Huitzilopochtli (en Tenochtitlan), entre otros.

Algunas culturas creían que el dios del sol nació el 21 de diciembre, el día más corto del año, y que los días se hacían más largos a medida que el dios se hacía más viejo. En otras culturas se creía que el dios del sol murió ese día, solo para volver a otro ciclo.

Algunos expertos han intentado calcular la fecha del nacimiento de Jesús tomando la Biblia como fuente, pues en Lucas 1:5-14 se afirma que en el momento de la concepción de Juan el Bautista, Zacarías su padre, sacerdote del grupo de Abdías, oficiaba en el Templo de Jerusalén y, según Lucas 1:24-36 Jesús nació aproximadamente 6 meses después de Juan. 1Cronicas 24:7-19 indica que había 24 grupos de sacerdotes que servían por turnos en el templo y al grupo de Abdías le correspondía el octavo turno.

Contando los turnos desde el comienzo del año, al grupo de Abdías le correspondió servir a comienzos de junio (del 8 al 14 del tercer mes del calendario lunar hebreo). Siguiendo esta hipótesis, si los embarazos de Isabel y María fueron normales, Juan nació en marzo y Jesús en septiembre. Esta fecha sería compatible con la indicación de la Biblia (Lucas 2:8), según la cual la noche del nacimiento de Jesús los pastores cuidaban los rebaños al aire libre, lo cual difícilmente podría haber ocurrido en diciembre.

Cualquier cálculo sobre el nacimiento de Jesús debe estar ajustado a esta fuente primaria, por lo que la fecha correcta debe estar entre septiembre y octubre, principios de Otoño. Además, debe tomarse en cuenta el censo ordenado por César al tiempo del nacimiento del Hijo de Dios, lo cual obviamente no pudo haber sido en diciembre, época de intenso frío en Jerusalén, la razón es que el pueblo judío era proclive a la rebelión y hubiera sido imprudente ordenar un censo en esa época del año.

Como los turnos eran semanales, tal y como lo confirman los manuscritos del Mar Muerto, descubiertos en Qumrán, cada grupo servía 2 veces al año y nuevamente le correspondía al grupo de Abdías el turno a finales de septiembre (del 24 al 30 del octavo mes judío). Si se toma esta segunda fecha como punto de partida, Juan habría nacido a finales de junio y Jesús a finales de diciembre.

Así, algunos de los primeros escritores cristianos (Juan Crisóstomo, 347-407) enseñaron que Zacarías recibió el mensaje acerca del nacimiento de Juan en el día del Perdón, el cual llegaba en septiembre u octubre. Por otra parte, según los historiadores, cuando el Templo fue destruido en el año 70, el grupo sacerdotal de Joyarib estaba sirviendo. Si el servicio sacerdotal no fue interrumpido desde el tiempo de Zacarías hasta la destrucción del templo, este cálculo tiene al turno de Abdías en la primera semana de octubre, por lo que algunos creen que el 6 de enero puede ser el día correcto.

En un tratado anónimo sobre solsticios y equinoccios se afirmó que “Nuestro Señor fue concebido el 8 de las calendas de abril en el mes de marzo (25 de marzo), que es el día de la Pasión del Señor y de su concepción, pues fue concebido el mismo día en que murió”. Si fue concebido el 25 de marzo, la celebración de su nacimiento se fijaría 9 meses después, es decir, el 25 de diciembre.

La Navidad es celebrada por la mayoría de los cristianos, aunque algunos consideran que, al no indicar en la Biblia la fecha del nacimiento de Jesucristo ni ordenar celebrarla, no hay razón para celebrar o crear una fiesta por ese motivo. Así también muchos protestantes creen que la Navidad no debe ser motivo de disputas por no seguir las viejas tradiciones de la Iglesia Católica o por saber la fecha exacta del nacimiento de Jesús.

 

Lic./Psic. J. A. Gómez Giménez.

 

 

jueves, 3 de diciembre de 2020

El origen de la navidad

La navidad es una de las celebraciones más importantes en todo el mundo. Es un hito importante para nosotros, el final de un año, tiempo de regalos, festejos, reuniones familiares y, para los cristianos practicantes, una emotiva fiesta religiosa.

Aunque la Navidad es actualmente época de regalos, de celebraciones y reuniones familiares, lo cierto es que su origen responde a otros factores históricos que involucran al poderoso Imperio Romano, a ritos paganos y poco tienen que ver con el hecho histórico de conmemorar el nacimiento del niño Jesús.

Todos sabemos que el 25 de diciembre se conmemora el nacimiento de Jesús de Nazaret, pero la verdad es que se desconoce la fecha exacta de este hecho histórico. El análisis de ciertos fragmentos de los evangelios y de otros documentos de aquella época, han permitido a los historiadores realizar diferentes hipótesis acerca del nacimiento de Jesucristo. Algunos hablan de abril o mayo, mientras que otros concluyen que fue en Septiembre u Octubre.

Aunque normalmente asociamos el origen de la Navidad a los mitos cristianos y al catolicismo, porque representa el nacimiento del niño Jesús; en realidad esto es un error, al menos tal y como tenemos hoy en día aceptada la Navidad.

Precisamente, por esta duda entre la Navidad pagana y la Navidad cristiana, hubo un caso en 1.990 en el que la junta escolar de Solon (Ohio) decidió eliminar todas la representaciones de la Navidad en cualquier ámbito escolar, puesto que era una práctica en contra del Estado laico de la ciudad, es decir, no respetaba la separación entre Iglesia y Estado. Igualmente, la junta perdió el caso porque las familias se opusieron a que sus hijos no pudiesen celebrar la Navidad en el colegio, defendiendo que la práctica de la navidad era un acto secular y formaba parte de todas las culturas del mundo. A pesar que la junta perdiera el caso, sí lograron eliminar las oraciones y la lectura de la biblia, asociadas a la celebración de la Navidad.

Lo cierto en que el origen de la Navidad no es para nada cristiano.

El verdadero origen de la Navidad es pagano. La primera vez que podemos oír hablar de las Navidades celebradas el 25 de diciembre (tal y como lo conocemos hoy) surgió casi dos siglos después del nacimiento de cristo por lo que, incluso después del nacimiento del niño Jesús, las Navidades se seguían celebrando en torno a la figura de Saturno que los romanos implantaron.

Los romanos celebraban la Saturnalia romana, que no era un festival que representaba el solsticio de invierno y honraban al dios Saturno. Durante esta fiesta, los romanos se alborotaban y por ello, los pocos cristianos que existían en aquella época, se oponían a esas celebraciones tan descontroladas. De esta manera se dice que la Navidad surgió para sustituir la celebración de Saturno, rey del Sol, que en inglés es sun, por lo que se tomó como el nacimiento del hijo de Dios, que en inglés es son.

Más tarde, cuando la religión cristiana se impuso en todo el Imperio Romano, el rey Justiniano declaró la Navidad como fiesta cívica, aunque poco duró esta compostura, pues en la Edad Media las fiestas navideñas se convirtieron en días para beber y estar de juerga de la mañana a la noche.

Si observamos costumbres antiguas, puede parecer muy raro celebrar el nacimiento de alguien ya que en los primeros siglos de Iglesia Cristiana, se solía celebrar la muerte de las personas que eran importantes y no sus nacimientos.

También tenemos que observar la siguiente cita para darnos cuenta que, en realidad, esta festividad no es aceptada en la Biblia: “Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mat. 15:9). La Navidad no es un mandamiento de Dios, es una tradición de los hombres. Cristo continuó: “Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. (Marcos 7:9).

La Saturnalia se celebraba cuando el sol estaba más bajo en el cielo y, así, los días se hacían más largos. Eso simbolizaba el crecimiento. Durante esta época se honraba a Saturno, dios del Sol y del fuego. También era relacionado con la agricultura, pues esta necesitaba el sol para poder sembrar y que las cosechas creciesen. El festival de invierno llamaba a este dios del Sol para que volviese y las cosechas siguiesen creciendo.

El planeta Saturno también toma el nombre de este Dios, pues sus anillos y el color rojo marcaban esta asociación.

En el resto de las civilizaciones y culturas, también existía este dios del fuego y del sol. En Egipto lo llamaban Vulcano, los griegos le llamaban Cronos, los babilonios Tamuz o Nimrod cuando resucita en su hijo, y Moloc o Baal para los druidas. Para ellos, todos estos dioses eran Nimrod, considerado el padre de los dioses babilonios.

Saturno también era considerado un devorador de niños pues, al ser el padre de los dioses, debía tener un carácter intachable. Llevando el nombre de Cronos, cuenta la historia que devoraba a sus hijos según nacían.

Si te estás preguntando por qué consideraban necesario sacrificar a los niños para adorar a este dios, se debe simplemente a que creían al fuego como algo divino que limpiaba pecados y defectos que pasaban de generación en generación, por lo que a los niños debían quemarlos para eliminar estas genéticas.

Aunque en la edad moderna nos referimos a Santa Claus por San Nicolás, en una edad anterior, Santa era el nombre del dios Nimrod en Asia menor. Si lo pensamos un poco, veremos que el centro de las Navidades, en todas sus etapas, siempre ha estado protagonizado por los niños. Durante los tiempos romanos, los regalos se daban a niños y pobres; y los druidas sacrificaban a los niños para el dios que adoraban en estas fechas. De esta misma manera, Nimrod o el Santa pasado,  devoraba a los niños y, hoy en día les reparte regalos.

Igualmente, también debemos analizar la figura de San Nicolás, que proviene de un personaje llamado el alegre Nick o el viejo Nick. Si nos centramos en su nombre, Nick proviene de Nikos que significa constructor y destructor, mientras que Laos significa pueblo. Los nicolaítas (seguidores de San Nicolás) se definen entonces como “el pueblo que sigue al destructor”, que no deja de ser, de nuevo, Nimrod.

El origen los regalos de Navidad se remonta a los romanos cuando, en Saturnalia, intercambiaban regalos unos con otros. Y como es de suponer esto tampoco es una tradición relacionada con el cristianismo. Durante estas fechas no hacemos ofrendas a Dios, si no que nos las hacemos a nosotros mismos en forma de regalos, olvidando completamente la figura de Cristo. De hecho, según indica la Biblia, el cumpleaños tampoco debería ser celebrado, porque están siendo, del mismo modo, egoístas con Dios que hizo nacer al ser humano.

Como indica la biblia, en el momento que los Reyes Magos le ofrecen obsequios al niño Jesús, es lo que en realidad debería ser la Navidad: unas fechas para hacer ofrendas a Cristo.

Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?… Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. (Mateo 2:1-11).

De esta manera, nos damos cuenta que las costumbres y celebraciones que realizamos en Navidad, no tienen nada que ver con un origen cristiano y, por lo tanto, no es una celebridad cristiana, tal y como sucede con su origen real.

Según leemos en las escrituras, por las descripciones que nos dan de aquel día, no es posible que Cristo naciera el 25 de diciembre. La razón es que los judíos enviaban a sus ovejas a los desiertos cerca de la Pascua y estas volvían cuando llegaban las primeras lluvias, que comenzaban durante el otoño. Cuando Jesús nació, las ovejas pastaban al aire libre, por lo que todavía no había llegado octubre, por lo que es difícil encajar al nacimiento de Jesús en el 25 de diciembre y este ha tenido que ser a finales de septiembre o principios de octubre.

Las escrituras que explican el nacimiento de Jesús, se recogen en Lucas y así se cuenta: “En la misma región había pastores que estaban en el campo, cuidando sus rebaños durante las vigilias de la noche”. (Lucas 2:8).

Pero, entonces, ¿por qué asociamos el 25 de diciembre a la Navidad?...

En la cultura romana de la época, el 25 de diciembre se celebraba el nacimiento de Mitra, el dios iraní de la Justicia. También el 1º de enero, celebraban el año nuevo decorando sus casas con luces y dando regalos a pobres y a niños. Para entonces habían adquirido otras costumbres germánicas y celtas como el tronco navideño, los abetos y la comida. Estas costumbres eran también las propias del Festival de Navidad.

El 25 de diciembre no fue elegido para la Navidad porque fuese el nacimiento de Cristo, si no que era la mejor formar de sustituir la Saturnalia, una celebración pagana que, cuando el mundo eclesiástico se impuso, debía ser totalmente exterminada.

La explicación más consistente de los historiadores es que el origen de la Navidad estuvo relacionado con una serie de decisiones tomadas por los altos mandos de la iglesia cristiana en los siglos III y IV. Entre ellas, se considera como la más determinante, la moción del Papa Julio I en el año 350 para establecer la navidad el 25 de diciembre. Esto fue decretado 4 años después por el Papa Liberio.

El porqué de la elección de esta fecha se relaciona con la necesidad de la recientemente oficializada religión cristiana de imponerse sobre los tradicionales cultos paganos romanos. En diciembre se celebraba, en el gran espacio ocupado por el Imperio Romano, el culto a Saturno, dios de la agricultura, principal sustento y actividad económica de estos pueblos. Las Saturnales se realizaban del 17 al 23 de diciembre, los días más cortos del año, y luego el 25 de diciembre se consideraba en nacimiento del nuevo sol.

La iglesia cristiana eligió entonces el 25 de diciembre como día del nacimiento de Jesús como estrategia en su proceso de expansión, en el que sistemáticamente buscó absorber y fusionar sus celebraciones con los ritos paganos de los diversos pueblos convertidos. El ritual de la navidad fue evolucionando con los siglos, lo que festejamos hoy día es muy distante de estas primeras navidades, y responde principalmente a costumbres originarias del siglo XIX y a la influencia de la sociedad de consumo.

De todos modos, la verdadera historia del origen de la navidad no debe distanciarnos de nuestras creencias personales y familiares. Puesto que la esencia de estas fiestas trasciende lo histórico, y reside en lo espiritual, y está muy bien que así sea.

 

FELIZ NAVIDAD PARA TODOS!

 

Lic./Psic. J. A. Gómez Giménez.

 

 

miércoles, 11 de noviembre de 2020

El Estado Zamora de Venezuela

El Estado Zamora, denominado entre 1.879 y 1.882 como Estado Sur de Occidente​ y entre 1.882 y 1.899 como Gran Estado Zamora, fue una antigua división administrativa de los Estados Unidos de Venezuela ubicada al suroccidente del país, en plenos llanos venezolanos.

El nombre Zamora fue el primer nombre que recibió el actual Estado Barinas en honor al General Ezequiel Zamora cuando fue convertido en estado federal en 1.859. En 1.862 le fue agregado lo que hoy es el Estado Apure,​ situación revertida en 1.864. En 1.879 el presidente Guzmán Blanco planteó la unión de los estados de esa parte del país con el nombre de Estado Sur de Occidente, compuesto por los estados Zamora, Carabobo, Cojedes, Portuguesa y el departamento Nirgua; sin embargo por varias razones no especificadas el presidente modificó la propuesta y el Estado Sur de Occidente quedó compuesto por Cojedes, Portuguesa y Zamora, mientras Carabobo y Nirgua formaron otro estado independiente;​ por aquel entonces era uno de los nueve estados a los que se redujo el país.​

La entidad fue renombrada Estado Zamora en 1.891​ por mandato de Guzmán Blanco. Debido a su gran extensión y para diferenciarlo del anterior y posterior entidad federal de nombre similar y que abarca el hoy estado Barinas, se le ha denominado en historiografía Gran Estado Zamora.​ La capital del estado estuvo asentada en Guanare entre 1.882 y 1.899 por ser la más central de las poblaciones importantes de la región.​ Debido a varias discrepancias entre las élites políticas de Portuguesa y Cojedes, principalmente por el manejo de recursos económicos y sociales, se plantea la separación de estas secciones del Estado Zamora, situación convertida en realidad en 1.899.​

La sección Zamora, en tanto, continuó llevando este nombre hasta 1.937, cuando la Gobernación del Estado le reasignó el nombre de Barinas, tal como se le conoce en la actualidad.​

División territorial:

El Estado Zamora estuvo dividido entre 1.879 y 1.899 en las secciones Zamora (o Barinas, con capital en Barinas), Cojedes (capital San Carlos) y Portuguesa (capital Guanare). Las secciones a su vez estaban divididas en distritos y estos en parroquias.​

Distritos de la Sección Cojedes:

San Carlos, Girardot, El Tinaco, Ricaurte, Falcón, El Pao.

Distritos de la Sección Portuguesa:

Guanare, Ospino, Araure, Acarigua, Guanarito, Turén.

Distritos de la Sección Zamora:

Pedraza, Obispos, Sosa, Rojas, Guzmán, Barinas.

Antonio Guzmán Blanco volvió al país después del triunfo de sus adeptos con la Revolución Reinvindicadora y en el capitolio, se dirigió a la República, argumentando la necesidad de organizar la administración nacional, equilibrar el presupuesto, revisar la instrucción popular, recomenzar las obras públicas, restablecer la inmigración, y modificar las instituciones, entre otros asuntos.

Llegaba muy influenciado por lo observado en los dos últimos años en Europa, especialmente con respecto a las normativas legales. Pretendía varios cambios en el país, y el medio para realizarlos sería convocando un Congreso de Plenipotenciarios, encargado de la organización provisional de las instituciones de la Nación. Este cuerpo estaría compuesto por los Presidentes de los estados, quienes debían reunirse en la capital, y resolvería además las materias que sometiera a su consideración el “Supremo Director de la Reivindicación Nacional”.

De igual forma, los representantes debían elegir al ciudadano que desempeñase la presidencia hasta cuando fuese sustituido constitucionalmente. Se instaló en la ciudad de Caracas el 27 de abril de 1.979 la corporación, y en su mensaje a los Plenipotenciarios, el General Guzmán Blanco plantea la primera necesidad: reducir a 7 los 20 estados, otorgándoles “tantas veces veinte mil pesos como gozan los pequeños actuales” y dándoles la posibilidad de adquirir su propio parque militar para su defensa interior.

Concebía que fuera imprescindible la integración, desde ese mismo momento, con la finalidad que el Congreso que dictasen la nueva Constitución se sometiera a esa división territorial. Rápidamente, Jacinto Lara contestó el mensaje y se plegó a la idea, pues señaló la necesidad de formar territorios “potentes en su población y su riqueza”, que debilitarían el poder del ejecutivo nacional.

La propuesta de la compra de armamento militar para las regiones interesó a los caudillos, aunque solo fue una maniobra política del Ilustre Americano. El “Supremo Director” había dado la orden y los Plenipotenciarios debían cumplirla. En la tercera conferencia, el 30 de abril de 1.879, a proposición del licenciado Francisco González Guinán, se discute la reducción de los estados, se fijan las bases de la unión y las garantías individuales.

En el Sur de Occidente fue propuesta la corporación con Carabobo, Cojedes, Portuguesa, Zamora y el departamento Nirgua. A pesar del trabajo de los Plenipotenciarios y el apuro del Ilustre Americano, la transformación territorial la debía aprobar el Congreso, posterior a la anuencia de las legislaturas estadales, lo que llevaría algún tiempo. Esta división territorial causó descontento en los vecinos de Barinitas, quienes solicitaron al Congreso nacional de 1.880 su alianza a Trujillo, porque a su entender los intereses materiales se llevarían de mejor manera disponiéndolo así.

Discutieron acerca de la situación topográfica; su cercanía a la ciudad de Trujillo de la cual los separaban 112 kilómetros aproximadamente, mientras unido al Estado Sur de Occidente, había más de 400 kilómetros de distancia con la ciudad de Valencia, posible capital de ese gran territorio; de igual forma se adujeron conveniencias administrativas y económicas principalmente. La comisión de interior del parlamento juzgó no beneficioso resolver ese asunto mientras no discutieran el proyecto de reforma constitucional.

Una cosa eran los planteamientos desde Caracas y otra los provechos regionales por las cercanías de un territorio con otro. El presidente Guzmán Blanco modificó el 15 de octubre de 1.880 su propuesta de los grandes estados y separó a Carabobo y al departamento Nirgua del Sur de Occidente, que lo integrarían Cojedes, Portuguesa y Zamora. No creemos que la solicitud de los vecinos de Barinistas causó tal alteración, posiblemente otras causas lo produjeron.

Las legislaturas de estas tres entidades se pronunciaron a favor de la reforma constitucional con algunas propuestas. La de Portuguesa señaló que si los otros dos estados no aceptaran la integración, conservaría su autonomía como entidad independiente; mientras que la de Zamora solicitó se uniera al Estado Apure. Los barineses pidieron la integración del Apure por la cercanía y las diversas relaciones comerciales que existían entre ambos. En Cojedes se aprobó sin protestar; de esa forma el Estado Sur de Occidente sería una de las entidades estipuladas en la Constitución de 1.881.

El Ilustre Americano nombró al General José Temístocles Roldán, presidente provisional y por capital a la población de Ospino. El Zamorano, periódico redactado en Barinas, apoyaba la unión de los tres estados llaneros y presentaba varias razones para que la ciudad fuera la sede de los poderes, y su mandatario fuera el General Juan José Canales. Se iniciaba en las secciones del Estado llanero la pugna por la ubicación de la capital y la promoción de los políticos que dirigirían la nueva entidad.

Se instaló, el 17 de agosto de 1.881, la Asamblea Constituyente unificadora del territorio, nombrando como primeras autoridades al barinés Francisco Antonio Garrido como presidente, al cojedeño Eugenio González Herrera y al portugueseño Pontiniano Álvarez como primer y segundo vicepresidente respectivamente. Como una manera de reducir las fricciones internas, cada sección tenía un representante en la directiva.

La corporación además estuvo integrada por los diputados Juan Evangelista Zapata, Manuel Vielma, Ramón María Ugarte, y Dionisio Goizueta por Portuguesa; Trinidad Acuña, José María González Tovar, Juan Bautista Palencia y Juan Ignacio Figueredo de Cojedes; y Rudesindo A. Dorante, Isidro Contreras, Ricardo Castillo y Merced Vicente Tapia, por Zamora.

Como uno de los ideales de los guerreros de la federación, fue presentada la unión de Los Llanos por el presidente provisional, en su mensaje dirigido a la Constituyente, como antecedente de lo que harían integrados nuevamente. El 19 de agosto de 1.881, Roldán presentó el mensaje del Ilustre Americano y el proyecto de Constitución estadal es aceptado el 7 de septiembre con algunas modificaciones, la principal sería que los concejos seccionales estarían integrados por 6 diputados. Para José Temístocles Roldán, la idea de reducción de los estados fue de los hombres que batallaron en la denominada Guerra Federal.

Mientras la Constituyente laboraba, tal como había realizado con el Estado Norte de Occidente posteriormente Lara, Guzmán Blanco le cambió el nombre al Sur de Occidente que quiso llamarlo Zamora en memoria del héroe de la federación “cuyas proezas destellan desde San Carlos hasta Santa Inés.” Un mes más tarde la Asamblea Constituyente decretará el mandato del Ilustre Americano. Jugó el primer mandatario con la nomenclatura de los nuevos territorios a su antojo, nombró próceres de la independencia y la federación para enlazar sus luchas con el momento histórico en que vivió.

Por esos días comenzó a circular en Guanare un periódico titulado El Sur de Occidente, redactado por Raimundo Olavarría, que abogaba con entusiasmo por la estrecha unión de las tres secciones, a las cuales consideraba idénticas en sus costumbres y estrechamente ligadas en sus intereses. Evidentemente existían intereses comunes, pero de allí a que las costumbres fuesen idénticas hay una gran diferencia. Ospino fue decretada por la Asamblea el 17 de septiembre de 1.881 como capital del gran Estado, caso único en el cual la localidad que había sido nombrada de manera provisional mantuvo la capitalidad del nuevo territorio, aunque por poco tiempo.

La corporación cerró sus sesiones el 25 de ese mes, promulgando la Constitución del Estado, y elaborando los códigos de elecciones, de organización de los poderes, políticos, municipal y judicial, dictando la ley por la cual se designó a Ospino capital, y otras leyes sobre papel sellado, presupuesto, rentas y sueldos. El 7 de octubre de 1.881, el General Guzmán Blanco nombró presidente provisional al doctor Feliciano Acevedo.

Anteriormente había seleccionado para primer designado al General Querubín Zúñiga y por segundo al ciudadano Agustín Rivero. Autoridades que gobernarían por un corto tiempo, pues en diciembre fue elegido por el Consejo de Administración el ciudadano Bernardino Mirabal, como primer mandatario constitucional de la nueva entidad. Con la elección se daba uno de los últimos pasos en el plan de Guzmán Blanco para la organización del territorio llanero.

El gran Estado Zamora tuvo una superficie de 65 mil kilómetros cuadrados y una población de 236 mil 371 habitantes, aproximadamente. La sección Cojedes la integraban los distritos San Carlos, Girardot, El Tinaco, Ricaurte, Falcón y El Pao; mientras a Portuguesa los componían Guanare, Ospino, Araure, Acarigua, Guanarito, y Turén; y la sección Barinas los distritos, Pedraza, Obispos, Sosa, Rojas, Guzmán y Barinas.

El 30 de enero de 1.882, la legislatura autorizó al presidente Mirabal para trasladar provisionalmente la capital del Estado a cualquiera de las poblaciones de la sección Portuguesa. No contaba Ospino con los requerimientos básicos para ser la sede de los poderes, seguramente se le nombró por estar equidistante con respecto a las tres secciones. Sería en diciembre de ese año cuando la legislatura decidió definitivamente que se estableciera en la ciudad de Guanare, traslado a realizarse antes del 31 de enero de 1.883, de igual forma se derogaba el decreto de 17 de septiembre de 1.881 expedido por la Constituyente y el acuerdo de la legislatura anteriormente señalado.

Las élites políticas guanareñas comprendieron que contando con la capital en su ciudad, manejarían el poder político y económico con mayor facilidad.

 

Lic./Psic. J. A. Gómez Giménez.