domingo, 7 de febrero de 2021

Errores històricos.

Quienes creen que los pueblos no se equivocan cuando eligen deben analizar la actual crisis en Venezuela y otras naciones del mundo. Lo cierto es que la seguridad no existe y nadie tiene la verdad en sus manos. Y el error no se despeja con un dogma. Estudiar còmo los errores han creado nuestro presente es definitivo. Rousseau estaba equivocado, el hombre no es bueno por naturaleza por cuanto si la sociedad es mala es porque el hombre así la hace gracias a sus errores.

Y los errores se heredan.

San Agustín fue mucho más lúcido al formular la tesis del pecado original que se convirtió en dogma para quienes profesan su mismo credo. Pero ya es hora de despertarnos del sueño: Los pueblos se equivocan, las personas también. La historia humana está entretejida entre muchos errores. Y estos errores son de tres tipos:

1)      Errores mentales: Tienen que ver con ideas equivocadas.

2)      Errores sentimentales: Se gestan por causa de emociones nefastas.

3)      Errores prácticos: Que brotan de conductas y expresiones verbales inadecuadas.


Lo normal es que los errores históricos aglutinen estos tres tipos de equivocaciones.     

Los errores históricos pueden catalogarse en función de quienes los realicen, por tanto pueden ser personales o grupales. Si son grupales pueden subdividirse en muchas categorías: familiares, comunitarios, locales, regionales, nacionales, internacionales, globales, interplanetarios y universales.

Los errores históricos pueden considerarse también desde un punto de vista antropológico. Cuatro son las dimensiones que definen el ser del hombre en este universo: Su relación con Dios, su relación con los demás, su relación con el mundo en general, y su relación consigo mismo. Por ello podríamos decir que hay cuatro tipos de errores desde esta perspectiva:

1)      Los errores en mi relación con lo divino.

2)      Los errores en mi relación con los otros.

3)      Los errores en mi relación con el mundo sin el cual no puedo existir.

4)      Los errores que cometo conmigo mismo.


En los errores históricos suele estar presente el marco de errores que podemos llamar antropológicos.

Los errores históricos además pueden catalogarse desde las dimensiones de la vida comunitaria humana. Así tendríamos los errores: económicos, políticos, sociales, culturales, religiosos, científicos, técnicos, etc. Debemos aprender que cualquier dimensión de la vida comunitaria humana es susceptible de padecer un error por cuanto sin ellas no se teje la historia.

Aquí les presento una serie de errores históricos:

1)    1) España, la madre patria: En Venezuela, decir que España es nuestra madre patria es un error por cuanto así lo fue para aquellos venezolanos de origen ibérico en la época colonial, pero actualmente no. Somos una innegable mezcla de razas que forman una identidad única pero quienes nacimos aquí somos hijos de Venezuela, no de alguna otra nación.

2)  5 de Julio, Día de la Independencia de la República Bolivariana de Venezuela.

Esto es totalmente incorrecto.

La independencia de Venezuela fue el proceso jurídico-político desarrollado entre 1.810 y 1.830 a fin de romper los lazos que existían entre la Capitanía General de Venezuela y el Imperio español. También implicó el reemplazo de la monarquía absoluta por la república como forma de gobierno en Venezuela.

La independencia de Venezuela produjo el conflicto armado conocido como Guerra de Independencia de Venezuela entre los ejércitos independentista y el español, enviado desde el otro lado del mundo por cuanto en nuestro país había un reducido número de oficiales y soldados ibéricos.

El 5 de julio de 1.811 se firma el acta de la independencia, ese día es celebrado en Venezuela como día nacional, sin embargo en esa fecha lo que se hizo fue declarar formalmente a través del documento Acta de declaración de la independencia,​ que Venezuela se separaba de España. Pero la independencia venezolana no se logró sino una década después.

3)    3) La batalla de Carabobo selló la independencia de Venezuela.

Ciertamente fue una de las principales acciones militares de la Guerra de Independencia de Venezuela, en el marco de las Guerras de Independencia Hispanoamericanas. Se llevó a cabo en el Campo de Carabobo el 24 de junio de 1.821, por parte del ejército patriota contra el ejército español. Esta batalla fue decisiva en la liberación de Caracas el día 29 de junio, así como del resto del territorio venezolano, pero la expulsión definitiva de las tropas españolas se dio en la posterior batalla naval del Lago de Maracaibo.

Es decir, con la victoria en Carabobo, los patriotas neutralizaron las fuerzas terrestres ibéricas y se hicieron con el control del país pero, sin el control del territorio marítimo, desde España hubiesen llegado refuerzos, armas, municiones y demás pertrechos para la reanudación de las hostilidades en busca de un desembarco en suelo nacional. 

El combate naval del lago de Maracaibo ocurre el 24 de julio de 1.823 entre la escuadra de la República de Colombia liderada por el almirante neogranadino José Prudencio Padilla, y la escuadra de la Armada del Reino de España dirigida por el capitán de navío Ángel Laborde y Navarro.

El combate se libró en las aguas del lago de Maracaibo, al oeste de la actual Venezuela, siendo una victoria decisiva para las fuerzas republicanas, con la captura o destrucción de la casi totalidad de la escuadra española, cuya derrota fue seguida por la capitulación y entrega de la ciudad de Maracaibo, ocupada por los realistas en septiembre de 1.822 tras la batalla de Salina Rica. A consecuencia de esta victoria se consolidó definitivamente la independencia de las antiguas colonias españolas de la Nueva Granada y Venezuela, agrupadas bajo la denominación de República de Colombia, quedando como último reducto realista en los territorios independizados la plaza de Puerto Cabello, enclave que no revistió mayor esfuerzo dominar.

En Colombia y Venezuela, la batalla se conmemora cada 24 de julio como el Día de la Armada Nacional de Colombia y de la Armada Bolivariana.

 4)      Las fuerzas patriotas combatieron contra el ejército realista.

El llamado Ejército Realista no era el ejército colonial del Imperio español; ni tuvo la misma misión ni la organización que tenía el ejército colonial durante dicha época, que iba dirigida a la defensa frente a potencias enemigas del exterior. Sin embargo el ejército colonial tenía un fuerte carácter doméstico, americano, formado por tropas locales de la ciudad en un 80 %, y por oficiales afincados en el país, comprometidos con la élite del lugar.

El ejército borbónico o Real, por eso el epíteto Realista, desapareció en España en el año 1.808, construyéndose durante la guerra peninsular una fuerza totalmente nueva para enfrentarse a Napoleón en España y servir en ultramar. Al iniciarse la revolución hispanoamericana el ejército colonial español se desintegró y grandes sectores del mismo se integraron a los ejércitos independentistas y dependieron de las juntas de gobierno americanas. Los batallones coloniales se comportaron en función del apoyo de las élites locales a favor de una Junta o del Virrey.​

El ejército realista en América fue una organización improvisada, surgida de la reacción de los defensores de la monarquía española, que sólo reconocían la autoridad del rey español a través de los virreyes y las autoridades instaladas en España, y tuvo como fin intentar detener el proceso de independencia de las colonias americanas. La mayor parte de las agrupaciones militares españolas fueron de nueva creación y se formaron por unidades americanas nuevas en su mayoría, por unidades recicladas del desarticulado ejército colonial americano que permanecían leales y por unidades expedicionarias formadas en España ad hoc, que a su vez mantendrán su continuidad únicamente por reemplazos de americanos.

 5)      El idioma oficial en Estados Unidos es el inglés.

Falso.

Aunque el inglés es el idioma más hablado en Estados Unidos, este país no tiene lengua oficial. Ni la Constitución ni otras leyes federales establecen algo al respecto, por lo que cada estado lo regula por su cuenta. Más de 30 de los 50 estados han oficializado el inglés, muchos para hacerlo cooficial con otras lenguas. En Hawái, por ejemplo, las lenguas oficiales son el inglés y el hawaiano. En otros, como Dakota del Sur, lo son el inglés y lenguas nativas como las de los Sioux.

La razón para que Estados Unidos no tenga lengua oficial está en el origen del país. Los padres fundadores creían en los derechos y libertades individuales, y consideraban que el Estado no debía imponer una lengua a sus ciudadanos, sino que cada uno era libre de elegir la suya. No obstante, el inglés se convirtió en la lengua oficiosa, por ser la más hablada en las 13 colonias de las que surgió Estados Unidos. 

El debate sobre establecer una lengua oficial reaparece cada cierto tiempo. Movimientos como el English-only (Solo inglés) no ven razones para no declarar oficial esta lengua, ya que es la más extendida del país. Otros se oponen defendiendo que la oficialidad no respetaría los derechos individuales y atacaría a la diversidad demográfica de Estados Unidos. Hasta ahora ninguna propuesta legislativa para convertir al inglés en lengua oficial ha tenido el apoyo suficiente.

 6)      El idioma oficial en Venezuela es el Castellano.

La creencia errónea en Venezuela del Castellano como idioma oficial obedece a razones históricas: al ser los españoles los primeros en arribar a lo que hoy en día es el territorio venezolano, en agosto de 1.498, con intenciones de sumar estas tierras al por entonces Reino de Castilla, tan pronto alcanzaron su objetivo impusieron a los nativos su lengua, que era la castellana.

Fue así como ese idioma pasó a ser patrio. Lo mismo sucedió entre los portugueses y quienes vivían en el actual territorio de Brasil o entre los franceses y quienes habitaban lo que hoy en día es el territorio de Canadá, entre otros casos. Desde que tenemos Constitución se le ha calificado como lengua oficial a pesar que las generaciones que surgieron luego de la época colonial comenzaron a formar su propio dialecto, el Español de América.

La variedad utilizada en Venezuela es el español, el cual se divide en varios dialectos: español llanero, español caroreño, español marabino, español caraqueño, español guaro, español oriental, etc. Lo que significa que este cambia a medida que exploramos el país.

 7)      Dios es un viejo canoso papeado.

De acuerdo con la Biblia, Dios es espíritu (Juan 4:24), y por ello su apariencia no se parece a nada que podamos describir. De manera tal que su apariencia es totalmente inimaginable y demasiado gloriosa para ser percibida sin peligro por el hombre pecador.

En varias ocasiones, la Biblia describe la apariencia de Dios semejante a la de un hombre. Estos casos no deben ser entendidos como descripciones exactas de la apariencia de Dios, sino más bien, la manera en que Dios se revela a sí mismo a nosotros, a fin de que podamos entenderlo. Dos pasajes que describen poderosamente la asombrosa apariencia de Dios están en Ezequiel 1:26-28 y Apocalipsis 1:14-16.

Ezequiel 1:26-28 declara: “Y sobre la expansión que había sobre sus cabezas se veía la figura de un trono que parecía de piedra de zafiro; y sobre la figura del trono había una semejanza que parecía de hombre sentado sobre él. Y vi apariencia como de bronce refulgente, como apariencia de fuego dentro de ella en derredor, desde el aspecto de sus lomos para arriba; y desde sus lomos para abajo, vi que parecía como fuego, y que tenía resplandor alrededor. Como parece el arco iris que está en las nubes el día que llueve, así era el parecer del resplandor alrededor.”

Apocalipsis 1:14-16 proclama: “Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.”

Estos pasajes representan los mejores esfuerzos de Ezequiel y de Juan por describir la apariencia de Dios. Ellos tuvieron que usar lenguaje simbólico para describir aquello para lo que no existen palabras en el lenguaje humano; por ejemplo: “una semejanza,” “que parecía,” “apariencia como,” “su rostro era como,” etc.

 8)      El sol es el centro del universo.

En los años 1.500, el astrónomo polaco Nicolás Copérnico tuvo una idea equivocada para explicar el movimiento de los puntos de luz que ahora sabemos son los planetas. Pensó que el Sol en realidad era el centro del Universo, con la Tierra y los demás planetas haciendo círculos alrededor del astro rey. Sin embargo, la esfera de estrellas que rodeaba el Sistema Solar continuó como parte de su idea.

Ahora sabemos que no sólo no estamos en el centro del Universo, sino también que en realidad no hay un centro del Universo.

La Gran Explosión es el nombre que los científicos dieron a los eventos que iniciaron el Universo. Esta Gran Explosión se describe como una explosión enorme, pero el problema con esta idea es que una explosión tiene un punto central desde donde se inicia, tal como sucede en el caso de una bomba o una chispa que enciende los humos de gasolina. La Gran Explosión en realidad no se asemejaba a esto, pero una explosión es lo más cercano a nuestra experiencia cotidiana como para ayudarnos a comprenderla.

La Gran Explosión no puede haber ocurrido en un lugar en particular del Universo, porque antes de la Gran Explosión no existía un Universo. La Gran Explosión ocurrió en todas partes al mismo tiempo, hace unos 14 mil millones de años, produciendo el espacio y el tiempo, impulsando una expansión muy rápida del espacio, y el espacio ha estado expandiéndose constantemente a partir de entonces.

 9)      Cristóbal Colón descubrió América.

En su primer viaje (1.492-1.493), Colón llegó a varias islas del Caribe: Guanahaní (a la que bautizaron San Salvador), Cuba (Juana) y Santo Domingo (La Española). En La Española chocó su mejor barco, la Santa María, y con su madera se construyó un fortín llamado La Navidad. Colón regresó a España en la carabela La Niña.

El segundo viaje, el 24 de septiembre de 1.493, fue una expedición cuya finalidad era asentar la presencia española en los territorios descubiertos y encontrar el camino hacia India y Catay. La primera isla a que arribó fue La Deseada, el 3 de noviembre; después descubrió Puerto Rico, a la cual bautizò San Juan Bautista, y fue a La Española, donde encontró destruido el Fuerte de La Navidad por una ofensiva del cacique Caribe Caonabo. En la misma isla fundó la Villa Isabela, el 6 de enero de 1.494. Colón descubrió las Pequeñas Antillas (Dominica y Guadalupe), después exploró Cuba y navegando al sur descubrió Jamaica (Santiago).

En el tercer viaje llegó a la isla Trinidad a finales del mes de julio de 1.498. Del 4 al 12 de agosto visitó el golfo de Paria, en la desembocadura del río Orinoco. Denominó a esta región Tierra de Gracia, por la amabilidad de los indígenas. Supuso que había llegado a un continente por la gran cantidad de agua dulce. Así, por primera vez, se llegaba a Tierra Firme.

Descubrió la isla Trinidad y la desembocadura del río Orinoco en Tierra de Gracia (Venezuela).

Posteriormente, recorrió y exploró las tres islas del actual estado de Nueva Esparta, la isla principal la llamó Asunción, las otras son las actuales Cubagua y Coche.

Finalmente arribó a La Española, donde los españoles se habían sublevado por la falta de riquezas que supuestamente encontrarían. En una de las negociaciones, Colón propuso a un grupo de españoles el regreso a Cubagua para el tráfico de perlas. Se fundó un asentamiento perlífero y más tarde, en 1.528, de allí nace la primera ciudad fundada por españoles en continente americano, Nueva Cádiz.​

En su cuarto viaje (1502-1504) Colón exploró las costas de América Central (Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá).

Por los problemas surgidos en La Española, Nicolás de Ovando, nuevo gobernador de la colonia, no permitió que Colón desembarcase a pesar de una inminente tempestad y que cambiase uno de sus buques por otro de mejores condiciones. Colón capeó como pudo el temporal y pasó a Jamaica, aunque la tormenta no le dejó hasta el 12 de septiembre, luego de 88 días de tormenta.​

Siguiendo al oeste, descubriendo la isla de Guanaja, en la costa de Honduras, en América Central, encontró una embarcación con mercaderes mayas que le ofrecieron cacao. En la Punta Cajina (hoy Punta Trujillo) los tripulantes descendieron de sus naves para asistir a la primera misa católica celebrada en la tierra firme de América el 14 de agosto.​ Continuó al este y lo sorprendió un huracán, durante varias semanas las 4 naves fueron sacudidas por la tormenta y el 12 de septiembre doblaron un cabo. Allí se calmó la tormenta y Colón lo bautizó como Cabo Gracias a Dios, en la costa de Honduras, por decir «Gracias a Dios que al fin salimos de esas honduras» y de allí navegó hacia el sur.​

Pero de allí a la afirmación que es el descubridor de todo un continente, es una temeridad.

 10)  Lucifer, el Diablo y Satanás son tres figuras distintas.

En el Antiguo Testamento al adversario de Dios se le llama Satán, que significa literalmente enemigo u opositor. Paradójicamente, el Satán reflejado en los estratos más antiguos de la Biblia nada tiene que ver con ángeles caídos ni con demonios corrientes ni con el origen del mal, simplemente es un ángel a las órdenes de Yahvé encargado de ciertas tareas desagradables. Es más adelante cuando Satán ocupa en la narración el puesto del antipoder frente al Dios Creador, aunque la existencia de este antipoder se intuye en el Génesis.

En el Nuevo Testamento, a Satanás se le nombra como Diablo, del verbo griego diaballo (acusar). Otros apelativos que recibe son Legión, Príncipe de los demonios, Beelzebub, Mentiroso, Padre de la mentira, Pecador desde el principio, Tentador, Maligno, Espíritus malignos, Espíritus inmundos o impuros, Homicida desde el principio, Señor de la muerte, Dragón, Serpiente antigua, Belial, Dios de este mundo, Poder de las tinieblas, Seductor del mundo entero, Ángel de Satanás o Acusador.

Lucifer, por su parte, no está mencionado en el Antiguo Testamento, no al menos directamente, significando Estrella de la mañana o El que lleva la luz. Según los textos del renombrado exorcista P. Gabriele Amorth, Lucifer sería el nombre propio del segundo demonio en importancia en la jerarquía demoníaca. No obstante, para el Cristianismo Satanás y Lucifer son la misma cosa.

 11)  El nombre de Dios es Jehovah.

Esto no es cierto por cuanto la vocalización del nombre del Dios judío YHWH se perdió principalmente por dos hechos: 1) la antigua escritura hebrea no contenía vocales y, 2) la pronunciación del nombre de su dios era prohibida como símbolo de respeto.

La palabra Jehováh nace de la unión del nombre YHWH (sin vocales) con las vocales de la palabra Adonay que significa Mi Señor. Adonay fue ampliamente usado y fue reemplazando el nombre de Dios para que éste no fuese pronunciado. Fue tan popularizado que, al traducirse la biblia al Castellano, algún español escribió Jehovàh por YHWH, y así se ha mantenido por los siglos de los siglos aun cuando los estudiosos y los israelitas afirman que la pronunciación correcta es Yahvèh.

 

Gracias por leerme sin considerar esto un ERROR.

 

 

Lic./Psic. J. A. Gómez Giménez.

jueves, 14 de enero de 2021

Desmitificando al padre Macario Yèpez

Cada 14 de enero en Venezuela y, preferentemente en el Estado Lara, específicamente en Barquisimeto y sus alrededores, se siente la presencia de la patrona espiritual de la región: la Divina Pastora. La historia de esta imagen es harto conocida al igual que las del padre Macario Yépez, la población de Santa Rosa, de la actual catedral de Barquisimeto, entre otras.

Sin embargo, hoy quiero desmitificar el relato acerca del sacrificio del padre Macario.

La historiografía romántica elevó a la divinidad al presbítero y maestro José Macario Yépez, hasta tal punto que los historiadores y cronistas de la época, salvo contadas excepciones, desfiguraron, retorcieron y alteraron la figura de este activo personaje del siglo XIX.

Este sacerdote de polémico verbo, connotado proceder y todo cuanto existe aún en los archivos y apuntes de la historia oral y escrita, aparte de sobresalir en la política nacional como representante ante el Congreso y el Senado de la República, fundó periódicos y escuelas.

Su amor por la iglesia fue demostrado en incontables escenarios, y uno de los tantos ejemplos fue aquella aventura cuando adquirió una deuda mil millonaria de “dos mil pesos para sufragar la reconstrucción del templo parroquial” de la Concepción, destruido por el Terremoto de 1.812, dinero que el Gobierno nacional le negó.

Pero historiadores y cronistas, mucho después de su muerte, lo llevaron al terreno de los dioses, deificándolo hasta el plano del culto al romanticismo, soslayando muchos aspectos de gran relevancia.

El Hermano Nectario María, escribió que el sacerdote y maestro Yépez falleció de cólera pero el padre Alegretti, demostró que éste murió de tifus o fiebre tifoidea, el 16 de junio de 1.856, cinco meses luego de la primera visita de la Divina Pastora a Barquisimeto.

Cita que “La enfermedad adquirió la forma cerebral, delirio violento o hipertermia. Los médicos de ese tiempo le aplicaron sangrías”. Más adelante refiere al educador Juan Manuel Álamo, quien afirmó que solo por razones políticas y para evitar que sus enemigos dieran curso a una venganza póstuma y “lo llevasen al dividivi” (probablemente para colgar su cadáver), los seguidores del padre Yépez, “lo inhumaron prontamente en el Cementerio de San Juan”.

“Casi clandestino”, sostiene Álamo. “Sin aparato y como a la sordina”, se lamenta el sacerdote Alegretti.

El cronista de Barquisimeto, Ramón Querales, afirma que el padre José Macario Yépez, terminó sus días padeciendo de tifus, lo que le devino en muerte, no sin antes invocar a la Inmaculada Concepción, no a la Divina Pastora como lo han hecho ver algunos escritores, pidiéndole ser él la última víctima del cólera.

Este episodio lo relata el padre M. Raldíriz, amigo y confidente de Macario Yépez, en la obra Defensa de la Iglesia, en la cual relata: “Una o dos horas antes de morir este varón, que era todo caridad, recobra las fuerzas que aún le quedaban, se levanta del lecho y estando delante de la Imagen de la Santísima Virgen María, bajo la advocación de su Concepción Inmaculada, que se le había llevado a su casa como la patrona de este pueblo exclama: Virgen María, Madre de Dios, por el misterio de tu Concepción Inmaculada, te pido ruegues a tu Santísimo Hijo Jesús, me otorgue la gracia de que yo sea la última víctima del cólera en esta ciudad”.

Lo cierto del caso es que la vida del padre Macario Yépez estuvo íntimamente vinculada a la tradición espiritual de Barquisimeto. Representó a esta ciudad ante el parlamento nacional en varias oportunidades. Igualmente fue fundador y redactor de El Correo de Occidente. Adquirió una deuda considerable para construir el templo de la Concepción y fue acusado de conspiración y muerte del gobernador de la provincia

La infancia de José Macario transcurre en su natal Barquisimeto, en donde presencia los días del pavoroso terremoto de 1.812. Pero también es testigo del trágico año 1.814, cuando la lucha independentista mostraba su rostro más macabro y la ciudad monumental quedaba en ruinas.

Según el acucioso historiador Lino Iribarren Celis, José Macario provenía de una familia de origen tocuyano, con propiedades y tierras en la Ciudad Madre, por ello, algunos ensayistas infirieron que el sacerdote había nacido en esos parajes.

Otros investigadores coinciden que José Macario nació en los primeros días de abril de 1799, en Barquisimeto, toda vez que el 23 de ese mes, recibió su bautismo. José Macario vivió en esta ciudad hasta los 16 años, cuando se trasladó a El Tocuyo, con el propósito de iniciar estudios de gramática.

Su madre, doña María Josefa Tovar, era oriunda de Quíbor, y su padre, don Francisco Paula Yépez, natural de El Tocuyo, quienes contrajeron nupcias en Barquisimeto.

Uno de los barquisimetanos de mayor trascendencia en la historiografía larense es sin duda el presbítero José Macario Yépez, quien representó para la primera mitad del siglo XIX, una de las más altas cumbres del pensamiento y la política.

A juicio del historiador Lino Iribarren Celis y del cronista Eliseo Soteldo, el maestro Yépez representa para Barquisimeto un hito, un hombre de extraordinarios dotes intelectuales, un gran polemista, un elocuente orador y un bienhechor en el campo de la cultura, de la moral y del progreso de la capital larense.

Soteldo detalla que la influencia del maestro Yépez, marcó pauta en la vida espiritual de Barquisimeto, porque “Con el ejemplo de sus virtudes y de sus prédicas morales, el maestro José Macario Yépez, marcó el clima de identidad espiritual, de comprensión y de solidaridad social entre los habitantes neosegovianos”.

En una investigación del analista político y abogado, Jorge Ramos Guerra, refiere que Yépez adquirió una deuda considerable para edificar el templo de la Concepción de Barquisimeto.

En una correspondencia, apunta Ramos Guerra, enviada al doctor Manuela Antonio Briceño, fechada en Barquisimeto el 3 de septiembre de 1853, “Soy deudor de cerca de 2.000 pesos de cantidades que me prestaron en dinero en efectivo para concluir por mi cuenta y riesgo, y sin esperanza de reembolso, el templo parroquial de esta ciudad”.

Refiere Iribarren Celis, que a los 13 años de edad, José Macario presencia la espantosa hecatombe del terremoto del 26 de marzo; el saqueo de la ya destruida ciudad por la soldadesca realista y la emigración de numerosas familias patriotas hacia San Carlos, huyendo de Monteverde.

Asimismo, es testigo de encarnizada persecución, el enjuiciamiento y el destierro de los mejores hombres de la ciudad. Ve con horror a ciudadanos honorables esclavizados en la construcción del cuartel El Campamento bajo el control militar de Oberto.

Es espectador del más cruel de los excesos de las tropas desenfrenadas de Cevallos; sufre en fin con su pueblo, gran parte de aquel largo drama que se inició con el sismo y se prolonga hasta 1821.

Acerca de su iniciación apostólica subraya Iribarren Celis, que en abril de 1.819, José Macario, ya decidido a optar por una carrera al servicio de Dios, participa como aspirante por una beca correspondiente a los jóvenes de Barquisimeto para ingresar al Real Colegio Tridentino de Caracas. 

Envía entonces el joven Yépez una correspondencia al provisor y vicario gobernador del Arzobispado, presbítero José Vicente Maya, a fin de atender dicha solicitud “…de seguir estudios en la capital y no teniendo medios suficientes para someterme a ellos, estoy en pretender la beca seminaria a que como uno de sus hijos tengo derecho”.

Este historiador cita que Santiago Villalonga, hombre acaudalado de la región, regidor decano de Barquisimeto y custodio de los intereses de la Corona, “hasta el extremo de haber efectuado viaje a Caracas para denunciar ante el capitán general la conspiración revolucionaria que en 1.808 se lleva a efecto en Barquisimeto”, había sufragado la beca de estudios de José Macario desde 1.819 hasta 1.824, “demostrando gran aplicación al estudio y conducta ejemplar”.

Simultáneamente, José Macario siguió estudios en la Universidad de Caracas, donde obtuvo el título de bachiller en Filosofía en 1.822, y dos años más tarde, se graduó de maestro en la misma especialidad.

El 11 de junio de 1.824, el ya maestro José Macario, solicitó al vicario capitular de Caracas, doctor José Suárez Agudo, le despachara letras dimisorias con el propósito de dirigirse a Mérida a ordenarse con el obispo de aquella diócesis, Lazo de La Vega, acto que se consumó el 10 de octubre de ese año, en el Monasterio de Santa Clara.

José Macario fue poseedor de un gran sentimiento cristiano de amor y altruismo en sus primeros años como evangelista. Con deber sagrado asume posturas al servicio de la sociedad, de los más necesitados, de la iglesia y en defensa de la vida espiritual de su pueblo.

Posteriormente, rige este sacerdote la memorable escuela de La Trinidad y Gramática Castellana, fundando la Cátedra de Filosofía y Latinidad, desde donde habrán de germinar eminentes hombres la patria como Vicente Amengual, Nicolás Gil, los doctores Tamayo, Candelario Varela, Antonio María Soteldo, entre tantos otros.

Pronto asumió José Macario con temple de acero, la defensa de los derechos de la iglesia amenazados por las reformas de las corrientes políticas de la época, impuestas a la organización eclesiástica.

Ramos Guerra describe en su libro La Confesión del Cólera, que Yépez se identificó con la causa conservadora y alcanzó diferentes escaños como diputado ante el Congreso Nacional, en el periodo 1.841-1.844, además consiguió la vicepresidencia de la Cámara de Representantes entre 1.842-1.843.

Igualmente fue senador en representación de Barquisimeto en 1.846 y presidió la Junta Regional para repatriar los restos mortales del Libertador Simón Bolívar.

Las labores de periodista no pudieron faltar, fundando y redactando El Correo de Occidente, vocero informativo de la Asociación de Conservadores de Barquisimeto, del cual era su vicepresidente para 1.849.

En 1.854, el presbítero José Macario Yépez, junto a otras personalidades de la ciudad, se vio involucrado en el asesinato del gobernador de la Provincia Barquisimeto, Martín María Aguinagalde y del jefe político de Cabudare, José Parra, hecho ocurrido el 12 de julio del citado año.

El cronista Soteldo asienta, que el maestro Yépez fue detenido y trasladado a Caracas, “pero poco duró preso. Fue liberado”.

Pero fue su sacrificio como sacerdote lo que le hace pasar a la posteridad.

El hecho que marcó su vida y lo perpetúa en la historia de la patria, es la actitud asumida en 1.856, cuando una terrible epidemia diezmaba a la población de Barquisimeto, y ante la presencia de la sagrada imagen de la Divina Pastora, trasladada desde el pueblo de Santa Rosa a la ciudad, ofrece su vida a cambio de la erradicación de la peste.

Lo que realmente sucedió fue que el padre enfermó de cólera, la cual degeneró en tifus, causándole la muerte el 16 de junio de ese año. Sus restos fueron depositados en el cementerio de San Juan”, según anota el cronista Soteldo.

Ciertamente es mucho más rica la historia del padre Macario que la de la Pastora, pero entre gustos y colores jamás se escribirán los autores.

Dios con todos.

 

Lic./Psic. J. A. Gómez Giménez.


 

Fuentes consultadas:

 

Eliseo Soteldo. Anotaciones Históricas de la Ciudad de Barquisimeto 1801-1854.

Hermano Nectario María. Historia de la Divina Pastora de Santa Rosa. Segunda Edición 1926.

Jorge Ramos Guerra. La Confesión del Cólera. Barquisimeto 1998.

Lino Iribarren Celis, Semblanzas Neosegovianas del Procerato de Barquisimeto. Caracas 1966.

Ramón Querales. (RE) Visión, Apuntes para la Historia del Municipio Iribarren. Barquisimeto 1995.

miércoles, 13 de enero de 2021

¿Existieron los reyes magos?

De acuerdo con la tradición, los Reyes Magos tenían orígenes distintos: uno era europeo, otro asiático, árabe o del Medio Oriente, y el último, africano. Venían montados en un caballo, un camello y un elefante, y le dieron al niño Jesús tres regalos: oro, incienso y mirra, como símbolo de su triple naturaleza: como rey, como dios y como hombre.  Curiosamente, casi nada de eso se menciona en la Biblia, salvo por el Evangelio según San Mateo, en cuyo segundo capítulo se lee: 

"Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el Oriente, y venimos a adorarle" (Mt 2:2).  

Un poco más adelante, en el versículo 11, se mencionan los tres regalos: oro, incienso y mirra. En sueños son advertidos que no debían volver a ver al rey Herodes, por lo que eligen un camino distinto de vuelta a su tierra y en el relato bíblico no se vuelve a saber de ellos. ¿Por qué creemos que son reyes? Aunque el origen es nebuloso, se afirma que fue en el siglo III cuando Tertuliano, padre de la Iglesia, determinó nombrarlos reyes, ya que en la iconografía de ese tiempo se les representaba con ropajes lujosos, joyas y riquezas que sólo los monarcas podrían poseer. En el evangelio se habla de tres "magos que vinieron de Oriente".  Sin embargo, el texto no aclara sus nombres ni afirma en ningún sentido que se tratara de reyes. 

La confusión se debe a una traducción incorrecta de la palabra magi, que en latín es plural de magus, la cual a su vez deriva del griego μάγος, o magos.  Esta palabra es de origen persa y se refiere a una casta de sacerdotes seguidores del zoroastrismo que estudiaban los astros con la aspiración de hallar a Dios en ellos. Por sus conocimientos extraordinarios, la palabra magi nos llegó al español como magos, que entendemos como individuo con poderes sobrenaturales y con la capacidad de hacer magia. Pero los tres hombres sabios de Oriente lo único que hacían era practicar la astronomía.  

También en el siglo III se dedujo que se trataría de tres personajes, uno por cada regalo. En un notable mosaico del siglo VI, localizado en la Basílica de San Apolinar el Nuevo, en Rávena, Italia, aparecen por primera vez los tres Reyes Magos ataviados al modo persa, con el gorro frigio de los magos que sería sustituido por la corona de los reyes, cada uno con su nombre encima y representando diversas edades. 

En el Evangelio Armenio de la infancia de Jesús, considerado apócrifo y no reconocido por la Iglesia, se habla de Melkon de Persia, Gaspar de la India y Baltasar de Arabia.  Basado en este relato, el doctor de la Iglesia Beda el Venerable, describe en el siglo VII a los magos de Oriente como los conocemos hoy, siendo Melchor el más viejo y el que porta el oro, Gaspar el de mediana edad con incienso y el joven Baltasar con mirra. Sería hasta el siglo XV que la iconografía cristiana los representaría encarnando a las tres razas conocidas en la Edad Media: Melchor personificando a los europeos, Gaspar a los asiáticos y Baltasar a los africanos.  

Pero… ¿realmente eran Tres? ¿eran Reyes? ¿eran Magos? ¿eran de Oriente?...

Pues la verdad es que nadie se pone de acuerdo sobre estas cuestiones. Se busque donde se busque encontraremos un sin fin de respuestas diferentes y casi todas ellas fundamentadas. Al no ser la Biblia un libro con una “fiabilidad” del 100 % hace que nos encontremos que en las Santas Escrituras hayan continuas contradicciones en muchísimos acontecimientos allí relatados.

La historia más difundida acerca de esta tradición nos indica:

(…)Vinieron de Oriente, en número de tres, guiándose por una estrella (celebérrimamente conocida como La estrella de Belén) que les condujo hasta Belén. Allí buscaron al Niño Jesús recién nacido y le adoraron, ofreciéndole oro (representando su naturaleza real, como presente conferido a los reyes), incienso (que representa su naturaleza divina, empleado en el culto en los altares de Dios) y mirra (un compuesto embalsamador para los muertos, representando el sufrimiento y muerte futura de Jesús). Antes de llegar, encontraron al gobernador Herodes el Grande en la ciudad de Jerusalén, quien astutamente les conminó a que, de regreso, hablaran con él para darle noticia del sitio exacto donde se encontraba dicho niño; y, así, poder ir él también a adorarle. En realidad, lo que quería era darle muerte, por eso ordenó la Matanza de los Santos Inocentes.(…)

Incluso se habla de la condición de éstos como Poetas, lo cual nos describe sus formas de ser:

(…) Melchor, Gaspar y Baltasar eran poetas. Lo cual no es de extrañar, dada su afición a pasar horas y horas contemplando la inmensidad del cielo y a calibrar el alma de los hombres. Lo que casi nadie sabe es que los tres ya se conocían antes del asunto de la gran estrella. Aquella que descubrieron casi al mismo tiempo y que les llevaría ante la presencia de la eternidad: Dios hecho niño. El caso es que se conocían por asuntos de libros, de los pergaminos y rollos de entonces. Poseían tres de las mejores bibliotecas de aquella época. Era tal su pasión que llegó un momento en que dejaron de lado a intermediarios y mensajeros, e incluso a los siempre beneficiosos espías. Y comenzaron a cartearse entre ellos.(…) (…) Gaspar era un hombre de extremada sensibilidad y le daba más por lo lírico. Su cántico causaba una gran emoción en quien le leía o escuchaba, y se centraba mucho en la naturaleza, en la belleza de la luz cuando jugaba al escondite con las cosas. Melchor y Baltasar le admiraban. Gracias a su poesía ese intercambio epistolar fue haciéndose más íntimo, se fue llenando de confidencias y ahondamientos. Se contaban sus anhelos más profundos, sus deseos más rotundos. Eran ya amigos.(…)

Otro de los enigmas de los Reyes Magos más estudiados es la naturaleza del brillante astro que les condujo hasta el pesebre de Jesús. Para muchos autores no era sino un cometa o meteoro luminoso. Hay quien mantiene que pudo tratarse del cometa Halley. Kepler, en 1.606, afirmó que pudo nacer de la conjunción triple de dos planeta, Saturno y Júpiter, en la constelación de Piscis. 

Por último, en la biblioteca de la Universidad de Salamanca se encuentra un curioso códice del siglo XV, titulado Historia de los Reyes Magos. Plagado de citas del Antiguo Testamento, relata la trayectoria de estos durante y después de la adoración. Destaca el episodio de las tentaciones que sufrieron los tres Reyes a cargo de Satanás.

Del mismo modo se sabe que en 1.164, el emperador alemán Federico Barbarroja, después de invadir con su ejército la ciudad de Milán, se apropió de las Reliquias de los Reyes Magos y las regaló a la ciudad de Colonia. Eran las mismas que fueron trasladadas desde la Tierra Santa a Milán. Miles de peregrinos empezaron a llegar a Colonia para ver el rico tesoro de los legendarios Reyes Magos. 

Así, en 1.248 inició la construcción de una catedral que estaría a la altura de tal tesoro, la de Colonia. Hoy, dicha catedral es uno de los monumentos góticos más impresionantes de Europa cuya construcción duró más de 600 años. Un detalle particular y muy original es que, la torre no está rematada por una cruz, sino por una estrella.

Entonces ¿existieron los reyes magos?...


Feliz año 2.021.


Lic./Psic. J. A. Gòmez Gimènez.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

La navidad en Venezuela

La Navidad es la fiesta cristiana más popularizada, pese a que la Iglesia considera que es más importante la Pascua. Y por tal motivo es la que contiene más tradiciones, por ejemplo:

La Cena de Navidad: Consiste en un banquete a medianoche, en honor del nacimiento de Cristo que tuvo lugar a esa hora; de manera parecida al banquete judío del Pésaj. Tradicionalmente se come pavo, bacalao, cerdo, cordero y otros platos, dependiendo del lugar en que se celebre o las tradiciones de la familia.

Los Belenes, Pesebres o Nacimiento navideño: Consisten en la representación del nacimiento de Jesús, mediante una maqueta de Belén y sus alrededores, en la que las figuras principales son el establo en donde nació Jesús, la Sagrada Familia, los animales y los pastores, también los 3 reyes magos y una estrella con una estela que también suele colocarse en lo alto del árbol de Navidad.

Según la tradición, San Francisco de Asís fue su inventor. En Argentina, México, Colombia, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Paraguay, Venezuela, Perú, Chile y Bolivia, la figura del Niño no se coloca hasta la llegada de la Navidad, fecha en que se celebra su nacimiento, y luego de ser arrullado es colocado entre José y María.

La Corona de Adviento: Corona hecha a base de ramas de ciprés o pino atada con un listón rojo en la cual se colocan 4 velas por lo general de color rojo, las cuales marcan los 4 domingos de adviento anteriores al día de Navidad, las familias se reúnen a su alrededor cada domingo, se enciende una vela y se recitan oraciones y villancicos como preparación al Nacimiento de Jesús. Esta tradición es más recurrente en la Iglesia Católica ya que la corona debe ser bendecida en la Iglesia.

Los Villancicos canciones o cantos alusivos al nacimiento de Cristo o a la Sagrada Familia: Algunos como Noche de Paz tienen versiones en varios idiomas o ritmos, con el mismo o distinto nombre.

Las Villas Navideñas representaciones de pueblos en época de nieve.

Las Posadas: Son una serie de fiestas populares, que recuerdan el trayecto de San José y la Virgen María para llegar a Belén. Estas celebraciones tienen lugar del 16 al 24 de diciembre en México y sus países vecinos.

Novena de Aguinaldos: Costumbre católica, donde las familias o grupos de personas se reúnen a rezar un novenario, del 16 al 24 de diciembre, consumir platos típicas de Navidad, como buñuelos o la natilla y cantar villancicos, además de divertirse, y hacer juegos motivo de las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Fue escrita por Fray Fernando de Jesús Larrea en el siglo XVIII.

Las Piñatas: Consiste en una olla de barro adornada con picos y papel picado o figuras de cartón adornadas con papel picado de colores, ambas rellenas de dulces, fruta y en ocasiones juguetes y confetti, que se rompen en cada uno de los días de las Posadas. Según la tradición la piñata debe llevar 7 picos ya que cada uno representa los 7 pecados capitales.

Las Chocolatadas: Son celebraciones para niños durante las semanas previas al 24 de diciembre en el Perú. Consiste en espectáculos infantiles, bailes, y entrega de regalos para todos. Se le denomina así pues es infaltable el chocolate caliente y el panetón (pan de dulce con frutas confitadas).

Un globo de papel seda: Es un artefacto volador que en países como Colombia se suelta durante la celebración de la Navidad; en esta temporada los medios de comunicación y las empresas lanzan campañas que buscan eliminar esta práctica por los riesgos que implica soltar un elemento como este con fuego en su interior; sin embargo sigue siendo una tradición muy arraigada a las personas y no es extraño ver globos durante el 24 y 25 de diciembre por los cielos de sus más importantes ciudades.

También se han convertido en una muestra de la época navideña, en donde las calles, avenidas, plazas, parques, ríos, lagos o montañas se transforman en hermosos escenarios para el disfrute de los habitantes del lugar o visitantes. La mayoría de las ciudades de Occidente, y una buena parte de Oriente, colocan alumbrados llamativos y coloridos, algunos de gran belleza, en sus calles, principalmente en las calles más concurridas, además de árboles de Navidad de gran tamaño, belenes, etc.

También la gente coloca luces navideñas en los balcones y ventanas de sus casas. Especialmente llamativos son los adornos y alumbrados navideños de Alemania, Estados Unidos y algunas ciudades de Europa oriental e Hispanoamérica.

La conmemoración del nacimiento del Hijo de Dios ha originado en todo el mundo Cristiano una de las festividades más entrañables y llenas de significado para el espíritu humano.

En Venezuela, igual que en la mayoría de los países que la celebran, la Navidad es motivo de encuentros familiares, brindis por la paz y la prosperidad, interpretación de música especial: aguinaldos y gaitas; y preparación de elaborados manjares y bebidas.

En las ciudades, las conmemoraciones religiosas se han ido reduciendo al recinto de las iglesias católicas en las cuales se instalan elaborados pesebres y grandes arreglos de flores de Navidad y se celebran las misas dominicales y la misa de media noche el 24 de diciembre, con música de aguinaldos y fuegos artificiales.

Los centros de compras, avenidas principales, plazas y zonas comerciales, son adornados con múltiples luces y grandes pinos artificiales profusamente decorados.

Venezuela es un país rico en tradiciones culturales producto de un largo proceso de mestizaje entre los pueblos indígenas originarios, los europeos y africanos llegados hace 500 años y posteriormente, de las diferentes inmigraciones que han conformado su actual sociedad.

La Navidad es el período más rico en festividades religiosas populares. Se inicia los primeros días de diciembre y continúa durante 40 días hasta la celebración de la fiesta de la Candelaria, cuando se conmemora la Purificación de la Virgen.

El primer domingo de diciembre comienzan las celebraciones en los estados Aragua y Carabobo con una fiesta llamada Velorio, Danza o Romería de los Pastores del Niño Jesús. A partir de la celebración de la Misa, se desarrollan vistosas procesiones y complicadas y alegres danzas en la calle y la iglesia, acompañadas con instrumentos de cuerda y de percusión, para rendir homenaje al Niño Dios.

Todos los celebrantes son hombres pero muchos de ellos visten con atuendos femeninos ya que deben bailar en parejas: Pastores y Pastorcillas, Viejo y Vieja, entre otros.

En los estados andinos Táchira, Mérida y Trujillo entre el 24 de diciembre y el 2 de febrero se realiza la Paradura del Niño, hermosa fiesta que se celebra en las casas donde la devoción de sus habitantes se expresa en complejos y elaborados pesebres y que consiste en pasear al Niño Jesús en un pañuelo de seda, con cantos y procesiones. El día de la celebración, músicos, cantantes, rezanderos y padrinos entonan coplas pidiendo al Niño Dios que bendiga las casas y los campos. Cuando termina el paseo, el Niño es regresado y vuelto a colocar en el Pesebre, pero de pie.

En algunas poblaciones, una persona simula robar la imagen, la cual permanece escondida por 3 días, entonces se negocia con gran ceremonia su devolución por parte de un cortejo integrado por niños ataviados como la Virgen, San José, los Reyes Magos, pastores, ángeles, a quienes se suman las autoridades de la localidad. Esta celebración se llama Robo y búsqueda del Niño. Todas las acciones se acompañan con aguinaldos, romances, décimas y coplas.

El 28 de diciembre, cuando se conmemora el día de los Santos Inocentes, se celebra en los estados Mérida, Trujillo, Portuguesa y Lara la fiesta de los Locos y Locainas: después de la Misa, los Locos o Mamarrachos se visten con trajes raídos y sucios y tapan sus rostros con máscaras o pintura para no ser reconocidos. En general, se invierten los papeles: los hombres se visten de mujeres y las mujeres de hombres, los niños se disfrazan de ancianos y los adultos de niños y todos hacen burlas y chistes acompañados de un conjunto musical.

En el estado Lara esta fiesta se conoce con el nombre de los Zaragozas y posee una significación más religiosa. Incluye procesiones, oraciones y bailes de niños y adultos acompañados por coros y un conjunto musical que interpreta merengues larenses. Los trajes y las máscaras están llenos de originalidad y colorido. Es una de las festividades navideñas que más atrae a los turistas.

El mismo día de los Santos Inocentes se celebra en Caicara de Maturín, estado Monagas, la Fiesta del Mono, celebración proveniente de un antiguo rito agrícola indígena que consiste en un baile bufo al cual se va sumando en hilera toda la población, bajo la guía del personaje principal vestido de mono.

En Naiguatá y Osma, playas cercanas a Caracas, se conmemora esa festividad con una celebración llamada el Gobierno de las Mujeres en la cual son las mujeres quienes se visten de hombres y actúan en las calles imitando las autoridades y los jefes de familia mientras los hombres se ocupan de la casa y los niños.

La Quema del Año Viejo se celebra en los estados Táchira y Mérida el 31 de diciembre, y consiste en la quema de un muñeco que representa el año que termina y que augura bienestar para el que va a comenzar.

Entre el 4 y el 7 de enero también en el estado Trujillo, se celebra la llegada de los Pastores y Reyes Magos con velorios que duran toda la noche con cantos y ofrendas al Niño Jesús. Al día siguiente se celebra la Misa y se realizan procesiones y cantos para esperar a los Reyes Magos. Prevalece en el aspecto musical, la percusión y el extraño sonido de las guaruras (grandes caracolas).

Las festividades navideñas populares concluyen los días 2 y 3 de febrero en Mérida con una de las más vistosas celebraciones, los Vasallos de la Candelaria, llena de devoción, colorido y música. Los vasallos llevan atuendos de vivos colores, con capa y pantalones bombachos, se adornan con lazos y flores y bailan al compás de violines, cuatro, tiples y tamboras. Estas danzas, y en general las manifestaciones de cultura popular como las antes descritas, son muestra del sincretismo de antiguas tradiciones religiosas europeas y ritos africanos e indígenas.

La Navidad en Venezuela significa ante todo una fiesta de la familia, que acerca familiares y amistades, vecinos y conocidos en un ambiente de regocijo y celebración, compartiendo todos momentos especiales.

En Navidad, Venezuela se viste de fiesta y se engalana con su mejor ambiente, es época de sabor y festejo, de reunión y encuentros, de calidez y felicidad. En cualquier rincón venezolano se celebra la llegada del niño dios y un sinfín de tradiciones se despliegan en todo el territorio nacional. Diciembre comienza con alegría y el venezolano disfruta esta época intensamente, entre música, reuniones, brindis y deliciosos platos nuestra identidad cultural se expresa con fuerza y la llegada del niño dios bendice cada rincón de esta hermosa Venezuela tuya, mía, de todos.

Existen diferentes expresiones culturales, gastronómicas, musicales y tradicionales que identifican la celebración de la navidad en Venezuela, estas celebraciones tienen una gran fuerza pues encierran innumerables reuniones colectivas que hacen que las fechas decembrinas sean muy especiales.

Entre estas manifestaciones que suelen expresarse en navidad y en algunos casos extenderse hasta febrero encontramos: los aguinaldos, el pesebre, las gaitas, las misas de aguinaldos, la mesa navideña, las parrandas, las paraduras del niño, las patinatas, las danzas de los pastores o el velorio del niño Jesús, El día de los Santos inocentes, el día de Los locos y locaínas, La llegada de Los Reyes Magos, El año nuevo y El año viejo, entre otras.

Todas estas celebraciones llenan de calor humano todas las fiestas navideñas que si algo tienen característico es ser un período donde la reunión familiar, la solidaridad y los valores humanos se apoderan de nuestras almas, entonces Venezuela se hace aún más cálida y da paso a la entrega de un periodo que se cierra para recibir otro nuevo lleno de esperanzas y nuevos sueños por realizar.

Felices fiestas para todos.

Nos reencontramos en este espacio virtual el año próximo, Dios mediante.

 

Lic./Psic. J. A. Gómez Giménez.

 

domingo, 27 de diciembre de 2020

¿Cuándo nació Jesús de Nazaret?

 

La Navidad, en latín nativitas, nacimiento, es una de las festividades más importantes del cristianismo junto con la Pascua de resurrección y Pentecostés. Esta solemnidad, que conmemora el nacimiento de Jesucristo en Belén, se celebra el 25 de diciembre en la Iglesia católica, en la anglicana, en algunas comunidades protestantes y en la Iglesia ortodoxa rumana. En cambio, se festeja el 7 de enero en otras iglesias ortodoxas, que no aceptaron la reforma hecha al calendario juliano para pasar al calendario conocido como gregoriano, nombre derivado de su reformador, el papa Gregorio XIII.

Los angloparlantes utilizan el término Christmas, cuyo significado es misa (mass) de Cristo. En algunas lenguas germánicas como el alemán, la fiesta se denomina Weihnachten, que significa noche de bendición. Las fiestas de la Navidad se proponen, como su nombre indica, celebrar la Natividad, es decir, el nacimiento de Jesús de Nazaret.

Existen varias teorías acerca de cómo se llegó a celebrar la Navidad el 25 de diciembre, que surgen desde diversos modos de indagar, según algunos datos conocidos, en qué fecha habría nacido Jesús.

Según la Enciclopedia Católica, la Navidad no está incluida en la lista de festividades cristianas de Ireneo ni en la lista de Tertuliano acerca del mismo tema, las cuales son las listas más antiguas que se conocen. La evidencia más temprana de la preocupación por la fecha de la Navidad se encuentra en Alejandría, cerca del año 200 de nuestra era, cuando Clemente de Alejandría indica que ciertos teólogos egipcios “muy curiosos”, asignan no solo el año sino también el día real del nacimiento de Cristo como 25 pashons copto (20 de mayo) en el vigésimo octavo año de Augusto.

Desde 221, en la obra Chronographiai, Sexto Julio Africano popularizó el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús. Para la época del Concilio de Nicea I en 325, la Iglesia Alejandrina ya había fijado el Díes nativitatis et epifaníae.

Existen diversas teorías sobre el origen del 25 de diciembre como día de la Navidad. Según William J. Thige, en el siglo III se celebraba el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre, aún antes que los romanos celebraran la fiesta del Sol invencible o Sol Invictus.

Según otros autores, la celebración de esta fiesta el 25 de diciembre se debe a la antigua celebración del nacimiento anual del dios-Sol en el solsticio de invierno (natalis invicti Solis), adaptada por la Iglesia católica en el tercer siglo D. C., para permitir la conversión de los pueblos paganos.

En Antioquía, probablemente en 386, Juan Crisóstomo impulsó a la comunidad a unir la celebración del nacimiento de Cristo con el del 25 de diciembre, aunque parte de la comunidad ya guardaba ese día por lo menos desde 10 años antes.

En el Imperio romano, las celebraciones de Saturno durante la semana del solsticio, que eran el acontecimiento social principal, llegaban a su apogeo el 25 de diciembre. Para hacer más fácil que los romanos pudiesen convertirse al cristianismo sin abandonar sus festividades, el papa Julio I pidió en el 350 que el nacimiento de Cristo fuese celebrado en esa misma fecha, finalmente el papa Liberio decreta ese día como el nacimiento de Jesús de Nazaret en 354.

La primera mención de un banquete de Navidad en tal fecha en Constantinopla, data de 379, bajo Gregorio Nacianceno. La fiesta fue introducida en Antioquía hacia 380. En Jerusalén, Egeria, en el siglo IV, atestiguó el banquete de la presentación, 40 días después del 6 de enero, el 15 de febrero, que debe haber sido la fecha de celebración del nacimiento. El banquete de diciembre alcanzó Egipto en el siglo V.

Algunos mantienen que el 25 de diciembre fue adoptado solamente en el siglo IV como día de fiesta cristiano luego que el emperador romano Constantino I el Grande se convirtiera al cristianismo para animar un festival religioso común y convertir a los paganos en cristianos. La lectura de expedientes históricos indica que la primera mención de tal banquete en Constantinopla no sucedió sino hasta 379, bajo San Gregorio Nacianceno.

En Roma, puede ser confirmado solamente cuando se menciona un documento aproximadamente del año 350, pero sin ninguna mención de la sanción por el emperador Constantino.

Sin embargo, los primeros discípulos de Cristo, llamados cristianos en Hechos 11:26, no celebraban la Navidad, ya que divergencias con respecto a la fecha de nacimiento han hecho se adoptara el 25 de diciembre como fecha oficial de su natalicio y el 6 de enero como la Epifanía. Esto todavía se celebra en Argentina, Armenia, España, Ecuador, Perú, Paraguay, Puerto Rico, República Dominicana, México, Colombia, Chile, Uruguay y Venezuela.

Para las Iglesias Orientales la Epifanía es más importante que la Natividad, ya que ese día cuando se da a conocer al mundo, en la persona de los extranjeros.

Algunas tradiciones de la Navidad, particularmente las de Escandinavia, tienen su origen en la celebración germánica de Yule, como son el árbol de Navidad. Allí la Navidad se conoce como Yule o jul.

La verdadera fecha de nacimiento de Jesús no se encuentra registrada en la Biblia, por esa razón, no todas las denominaciones cristianas coinciden en la misma fecha. Los orígenes de esta celebración, el 25 de diciembre, se ubican en las costumbres de los pueblos de la antigüedad que celebraban durante el solsticio de invierno (desde el 21 de diciembre), alguna fiesta relacionada al dios o los dioses del sol, como Apolo y Helios (en Roma y Grecia), Mitra (en Persia), Huitzilopochtli (en Tenochtitlan), entre otros.

Algunas culturas creían que el dios del sol nació el 21 de diciembre, el día más corto del año, y que los días se hacían más largos a medida que el dios se hacía más viejo. En otras culturas se creía que el dios del sol murió ese día, solo para volver a otro ciclo.

Algunos expertos han intentado calcular la fecha del nacimiento de Jesús tomando la Biblia como fuente, pues en Lucas 1:5-14 se afirma que en el momento de la concepción de Juan el Bautista, Zacarías su padre, sacerdote del grupo de Abdías, oficiaba en el Templo de Jerusalén y, según Lucas 1:24-36 Jesús nació aproximadamente 6 meses después de Juan. 1Cronicas 24:7-19 indica que había 24 grupos de sacerdotes que servían por turnos en el templo y al grupo de Abdías le correspondía el octavo turno.

Contando los turnos desde el comienzo del año, al grupo de Abdías le correspondió servir a comienzos de junio (del 8 al 14 del tercer mes del calendario lunar hebreo). Siguiendo esta hipótesis, si los embarazos de Isabel y María fueron normales, Juan nació en marzo y Jesús en septiembre. Esta fecha sería compatible con la indicación de la Biblia (Lucas 2:8), según la cual la noche del nacimiento de Jesús los pastores cuidaban los rebaños al aire libre, lo cual difícilmente podría haber ocurrido en diciembre.

Cualquier cálculo sobre el nacimiento de Jesús debe estar ajustado a esta fuente primaria, por lo que la fecha correcta debe estar entre septiembre y octubre, principios de Otoño. Además, debe tomarse en cuenta el censo ordenado por César al tiempo del nacimiento del Hijo de Dios, lo cual obviamente no pudo haber sido en diciembre, época de intenso frío en Jerusalén, la razón es que el pueblo judío era proclive a la rebelión y hubiera sido imprudente ordenar un censo en esa época del año.

Como los turnos eran semanales, tal y como lo confirman los manuscritos del Mar Muerto, descubiertos en Qumrán, cada grupo servía 2 veces al año y nuevamente le correspondía al grupo de Abdías el turno a finales de septiembre (del 24 al 30 del octavo mes judío). Si se toma esta segunda fecha como punto de partida, Juan habría nacido a finales de junio y Jesús a finales de diciembre.

Así, algunos de los primeros escritores cristianos (Juan Crisóstomo, 347-407) enseñaron que Zacarías recibió el mensaje acerca del nacimiento de Juan en el día del Perdón, el cual llegaba en septiembre u octubre. Por otra parte, según los historiadores, cuando el Templo fue destruido en el año 70, el grupo sacerdotal de Joyarib estaba sirviendo. Si el servicio sacerdotal no fue interrumpido desde el tiempo de Zacarías hasta la destrucción del templo, este cálculo tiene al turno de Abdías en la primera semana de octubre, por lo que algunos creen que el 6 de enero puede ser el día correcto.

En un tratado anónimo sobre solsticios y equinoccios se afirmó que “Nuestro Señor fue concebido el 8 de las calendas de abril en el mes de marzo (25 de marzo), que es el día de la Pasión del Señor y de su concepción, pues fue concebido el mismo día en que murió”. Si fue concebido el 25 de marzo, la celebración de su nacimiento se fijaría 9 meses después, es decir, el 25 de diciembre.

La Navidad es celebrada por la mayoría de los cristianos, aunque algunos consideran que, al no indicar en la Biblia la fecha del nacimiento de Jesucristo ni ordenar celebrarla, no hay razón para celebrar o crear una fiesta por ese motivo. Así también muchos protestantes creen que la Navidad no debe ser motivo de disputas por no seguir las viejas tradiciones de la Iglesia Católica o por saber la fecha exacta del nacimiento de Jesús.

 

Lic./Psic. J. A. Gómez Giménez.

 

 

jueves, 3 de diciembre de 2020

El origen de la navidad

La navidad es una de las celebraciones más importantes en todo el mundo. Es un hito importante para nosotros, el final de un año, tiempo de regalos, festejos, reuniones familiares y, para los cristianos practicantes, una emotiva fiesta religiosa.

Aunque la Navidad es actualmente época de regalos, de celebraciones y reuniones familiares, lo cierto es que su origen responde a otros factores históricos que involucran al poderoso Imperio Romano, a ritos paganos y poco tienen que ver con el hecho histórico de conmemorar el nacimiento del niño Jesús.

Todos sabemos que el 25 de diciembre se conmemora el nacimiento de Jesús de Nazaret, pero la verdad es que se desconoce la fecha exacta de este hecho histórico. El análisis de ciertos fragmentos de los evangelios y de otros documentos de aquella época, han permitido a los historiadores realizar diferentes hipótesis acerca del nacimiento de Jesucristo. Algunos hablan de abril o mayo, mientras que otros concluyen que fue en Septiembre u Octubre.

Aunque normalmente asociamos el origen de la Navidad a los mitos cristianos y al catolicismo, porque representa el nacimiento del niño Jesús; en realidad esto es un error, al menos tal y como tenemos hoy en día aceptada la Navidad.

Precisamente, por esta duda entre la Navidad pagana y la Navidad cristiana, hubo un caso en 1.990 en el que la junta escolar de Solon (Ohio) decidió eliminar todas la representaciones de la Navidad en cualquier ámbito escolar, puesto que era una práctica en contra del Estado laico de la ciudad, es decir, no respetaba la separación entre Iglesia y Estado. Igualmente, la junta perdió el caso porque las familias se opusieron a que sus hijos no pudiesen celebrar la Navidad en el colegio, defendiendo que la práctica de la navidad era un acto secular y formaba parte de todas las culturas del mundo. A pesar que la junta perdiera el caso, sí lograron eliminar las oraciones y la lectura de la biblia, asociadas a la celebración de la Navidad.

Lo cierto en que el origen de la Navidad no es para nada cristiano.

El verdadero origen de la Navidad es pagano. La primera vez que podemos oír hablar de las Navidades celebradas el 25 de diciembre (tal y como lo conocemos hoy) surgió casi dos siglos después del nacimiento de cristo por lo que, incluso después del nacimiento del niño Jesús, las Navidades se seguían celebrando en torno a la figura de Saturno que los romanos implantaron.

Los romanos celebraban la Saturnalia romana, que no era un festival que representaba el solsticio de invierno y honraban al dios Saturno. Durante esta fiesta, los romanos se alborotaban y por ello, los pocos cristianos que existían en aquella época, se oponían a esas celebraciones tan descontroladas. De esta manera se dice que la Navidad surgió para sustituir la celebración de Saturno, rey del Sol, que en inglés es sun, por lo que se tomó como el nacimiento del hijo de Dios, que en inglés es son.

Más tarde, cuando la religión cristiana se impuso en todo el Imperio Romano, el rey Justiniano declaró la Navidad como fiesta cívica, aunque poco duró esta compostura, pues en la Edad Media las fiestas navideñas se convirtieron en días para beber y estar de juerga de la mañana a la noche.

Si observamos costumbres antiguas, puede parecer muy raro celebrar el nacimiento de alguien ya que en los primeros siglos de Iglesia Cristiana, se solía celebrar la muerte de las personas que eran importantes y no sus nacimientos.

También tenemos que observar la siguiente cita para darnos cuenta que, en realidad, esta festividad no es aceptada en la Biblia: “Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mat. 15:9). La Navidad no es un mandamiento de Dios, es una tradición de los hombres. Cristo continuó: “Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. (Marcos 7:9).

La Saturnalia se celebraba cuando el sol estaba más bajo en el cielo y, así, los días se hacían más largos. Eso simbolizaba el crecimiento. Durante esta época se honraba a Saturno, dios del Sol y del fuego. También era relacionado con la agricultura, pues esta necesitaba el sol para poder sembrar y que las cosechas creciesen. El festival de invierno llamaba a este dios del Sol para que volviese y las cosechas siguiesen creciendo.

El planeta Saturno también toma el nombre de este Dios, pues sus anillos y el color rojo marcaban esta asociación.

En el resto de las civilizaciones y culturas, también existía este dios del fuego y del sol. En Egipto lo llamaban Vulcano, los griegos le llamaban Cronos, los babilonios Tamuz o Nimrod cuando resucita en su hijo, y Moloc o Baal para los druidas. Para ellos, todos estos dioses eran Nimrod, considerado el padre de los dioses babilonios.

Saturno también era considerado un devorador de niños pues, al ser el padre de los dioses, debía tener un carácter intachable. Llevando el nombre de Cronos, cuenta la historia que devoraba a sus hijos según nacían.

Si te estás preguntando por qué consideraban necesario sacrificar a los niños para adorar a este dios, se debe simplemente a que creían al fuego como algo divino que limpiaba pecados y defectos que pasaban de generación en generación, por lo que a los niños debían quemarlos para eliminar estas genéticas.

Aunque en la edad moderna nos referimos a Santa Claus por San Nicolás, en una edad anterior, Santa era el nombre del dios Nimrod en Asia menor. Si lo pensamos un poco, veremos que el centro de las Navidades, en todas sus etapas, siempre ha estado protagonizado por los niños. Durante los tiempos romanos, los regalos se daban a niños y pobres; y los druidas sacrificaban a los niños para el dios que adoraban en estas fechas. De esta misma manera, Nimrod o el Santa pasado,  devoraba a los niños y, hoy en día les reparte regalos.

Igualmente, también debemos analizar la figura de San Nicolás, que proviene de un personaje llamado el alegre Nick o el viejo Nick. Si nos centramos en su nombre, Nick proviene de Nikos que significa constructor y destructor, mientras que Laos significa pueblo. Los nicolaítas (seguidores de San Nicolás) se definen entonces como “el pueblo que sigue al destructor”, que no deja de ser, de nuevo, Nimrod.

El origen los regalos de Navidad se remonta a los romanos cuando, en Saturnalia, intercambiaban regalos unos con otros. Y como es de suponer esto tampoco es una tradición relacionada con el cristianismo. Durante estas fechas no hacemos ofrendas a Dios, si no que nos las hacemos a nosotros mismos en forma de regalos, olvidando completamente la figura de Cristo. De hecho, según indica la Biblia, el cumpleaños tampoco debería ser celebrado, porque están siendo, del mismo modo, egoístas con Dios que hizo nacer al ser humano.

Como indica la biblia, en el momento que los Reyes Magos le ofrecen obsequios al niño Jesús, es lo que en realidad debería ser la Navidad: unas fechas para hacer ofrendas a Cristo.

Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?… Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. (Mateo 2:1-11).

De esta manera, nos damos cuenta que las costumbres y celebraciones que realizamos en Navidad, no tienen nada que ver con un origen cristiano y, por lo tanto, no es una celebridad cristiana, tal y como sucede con su origen real.

Según leemos en las escrituras, por las descripciones que nos dan de aquel día, no es posible que Cristo naciera el 25 de diciembre. La razón es que los judíos enviaban a sus ovejas a los desiertos cerca de la Pascua y estas volvían cuando llegaban las primeras lluvias, que comenzaban durante el otoño. Cuando Jesús nació, las ovejas pastaban al aire libre, por lo que todavía no había llegado octubre, por lo que es difícil encajar al nacimiento de Jesús en el 25 de diciembre y este ha tenido que ser a finales de septiembre o principios de octubre.

Las escrituras que explican el nacimiento de Jesús, se recogen en Lucas y así se cuenta: “En la misma región había pastores que estaban en el campo, cuidando sus rebaños durante las vigilias de la noche”. (Lucas 2:8).

Pero, entonces, ¿por qué asociamos el 25 de diciembre a la Navidad?...

En la cultura romana de la época, el 25 de diciembre se celebraba el nacimiento de Mitra, el dios iraní de la Justicia. También el 1º de enero, celebraban el año nuevo decorando sus casas con luces y dando regalos a pobres y a niños. Para entonces habían adquirido otras costumbres germánicas y celtas como el tronco navideño, los abetos y la comida. Estas costumbres eran también las propias del Festival de Navidad.

El 25 de diciembre no fue elegido para la Navidad porque fuese el nacimiento de Cristo, si no que era la mejor formar de sustituir la Saturnalia, una celebración pagana que, cuando el mundo eclesiástico se impuso, debía ser totalmente exterminada.

La explicación más consistente de los historiadores es que el origen de la Navidad estuvo relacionado con una serie de decisiones tomadas por los altos mandos de la iglesia cristiana en los siglos III y IV. Entre ellas, se considera como la más determinante, la moción del Papa Julio I en el año 350 para establecer la navidad el 25 de diciembre. Esto fue decretado 4 años después por el Papa Liberio.

El porqué de la elección de esta fecha se relaciona con la necesidad de la recientemente oficializada religión cristiana de imponerse sobre los tradicionales cultos paganos romanos. En diciembre se celebraba, en el gran espacio ocupado por el Imperio Romano, el culto a Saturno, dios de la agricultura, principal sustento y actividad económica de estos pueblos. Las Saturnales se realizaban del 17 al 23 de diciembre, los días más cortos del año, y luego el 25 de diciembre se consideraba en nacimiento del nuevo sol.

La iglesia cristiana eligió entonces el 25 de diciembre como día del nacimiento de Jesús como estrategia en su proceso de expansión, en el que sistemáticamente buscó absorber y fusionar sus celebraciones con los ritos paganos de los diversos pueblos convertidos. El ritual de la navidad fue evolucionando con los siglos, lo que festejamos hoy día es muy distante de estas primeras navidades, y responde principalmente a costumbres originarias del siglo XIX y a la influencia de la sociedad de consumo.

De todos modos, la verdadera historia del origen de la navidad no debe distanciarnos de nuestras creencias personales y familiares. Puesto que la esencia de estas fiestas trasciende lo histórico, y reside en lo espiritual, y está muy bien que así sea.

 

FELIZ NAVIDAD PARA TODOS!

 

Lic./Psic. J. A. Gómez Giménez.