martes, 24 de agosto de 2021

Evolución de la bandera de Venezuela

 

Desde que Cristóbal Colón, en 1.498, durante su tercer viaje nos legase una bandera…



…y el rey Fernando VII nos enviase ese mismo año la bandera de la Corona de Castilla para adoptarla como nuestra…



…el estandarte nacional ha pasado por un largo proceso de cambios, motivado a sentimientos patrióticos, caprichos de gobernantes, momentos históricos, motivos políticos, entre otras razones. Es así como inicia el largo proceso de evolución de nuestra bandera.

Bandera de la Insurrección de Curimagua: Referida por el historiador venezolano Vinicio Romero Martínez, bajo la presunción de la existencia de un documento en el cual un funcionario la designó como una “tela morada del resto”, planteada en esa revuelta.​

Fue usada durante la insurrección de los negros libres y esclavos; mulatos libres e indios, estos últimos respecto a los tributos, unos exentos (los Caquetíos), y otros demorados (los Jiraharas y Ajaguas), encabezados por el zambo labriego José Leonardo Chirino, y los negros Cristóbal Acosta y Juan Bernardo Chiquito.



Bandera de Picornell, Gual y España: La noche del 13 de julio de 1.797, fue descubierta la conspiración del pedagogo Juan Picornell, el Capitán Manuel Gual y el Teniente justicia mayor José María España, quienes fueron hechos prisioneros, y en cuyo poder fue hallado el diseño de su bandera, la cual contaba con 6 franjas, 2 horizontales y 4 verticales, las horizontales blanca y azul; la blanca triple ancho de la azul y en su centro un sol; en la azul 4 estrellas blancas; y las verticales en el siguiente orden: amarillo, rojo, blanco y azul.​



Bandera de Columbia: El 24 de mayo de 1.801 en la ciudad de Londres, el General Francisco de Miranda Rodríguez, presentó un proyecto de materiales y equipos que necesitaba para su ejército, denominado Columbiano. Incluía la relación de su bandera con el arcoíris y definió los tres colores de la divisa que eran el rojo, amarillo y azul, y los ordena en tres franjas.



Bandera de América: El Teniente James Biggs, estadounidense que formaba entre los expedicionarios del Leandro, relata en carta del 1° de abril de 1.806, que el General Francisco de Miranda Rodríguez, había declarado que el Leandro, no tenía derecho a llevar la enseña de los Estados Unidos de América,​ y que no izaría la enseña de Columbia hasta que fuese desplegada victoriosa en su tierra natal.​ Pero la usaría a conveniencia, razón por la cual, Thomas Lewis objetó el uso de su bandera en una expedición ajena a su país.​



Banderas de Ocumare de la Costa: A las 8:15 am del 28 de abril de 1.806, la expedición se encontraba en Ocumare de la Costa, Capitanía General de Venezuela, donde por sorpresa el bergantín Argos y la goleta Celoso, al mando del Teniente de navío Agustín Blanco Maldonado,​ atacaron ferozmente a la goleta Bacchus. Al poco tiempo la goleta bajó sus velas y echó ancla, rindiéndose a los guardacostas.​ 

A las 11 de la mañana, el Leandro entró a enfrentar a los guardacostas. Se intercambiaron disparos pero los tres buques estaban muy distantes para que alcanzaran sus balas. Thomas Lewis intentó una maniobra de alejamiento para separar a los guardacostas, a fin de enfrentarlos unitariamente, pero estos no la siguieron sino que se dirigieron contra las dos goletas de la expedición, ahora indefensas al alejarse de ellas el Leandro.

La maniobra fracasó y concluyó en la captura de las dos goletas y 57 tripulantes a manos de los guardacostas.​ Aun así, Miranda no se da por vencido y emprende una replegada táctica hacia la isla de Bonaire, para abastecerse de agua. El 1° de mayo se dirigieron hacia la isla de Granada.​



La otra bandera, de las varias que trajo el Precursor en 1.806, es toda azul, sobre éste, un sol que brota de las aguas; en el centro del azul, la faz de la luna llena, arriba, fuera de la bandera, un gallardete rojo en el cual se lee: Muera la Tiranía. Viva la Libertad; abajo, fuera de bandera, se lee: Pabellón de Miranda en su Corveta. Suponemos que a estos colores, azul, amarillo y rojo ha debido referirse el Teniente Biggs cuando habla de colores del arco iris en su Crónica, porque en este Pabellón de Miranda en su Corveta, aparece el amarillo del sol, el azul del paño y el rojo del gallardete, pero de ningún modo resulta tricolor, por cuanto existe el blanco de la luna llena.

Simbolizada por el sol, la libertad americana se levanta en el horizonte, en tanto que el poderío de España, representado por la luna, comienza a declinar.



Bandera de La Vela de Coro y Coro: En la madrugada del 3 de agosto de 1.806, la expedición desembarcó en el puerto de La Vela de Coro. Mientras los buques descargan su artillería y los fortines de La Vela respondieron, así como mosqueteros desde los arbustos en la playa, Francisco de Miranda Rodríguez y sus hombres se precipitan a tierra e inmediatamente se dirigieron a los fortines para capturarlos, lo cual logran rápidamente.

Fue entonces en las aspilleras del fortín de San Pedro,​ al amanecer, que el sol naciente mostró flameando el tricolor de Columbia.​ Igualmente, fue izada en los lugares más destacados de la ciudad de Coro, como la torre de la iglesia parroquial, actual catedral.



Cucarda de los Revolucionarios. A raíz del movimiento revolucionario del 19 de abril de 1.810, inspirada en la Conspiración de los Mantuanos, el 4 de mayo del mismo año la Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII, estableció por medio de la Gaceta de Caracas, el uso de una cucarda que debían portar en el brazo izquierdo los revolucionarios. Tenía esta los colores: rojo, amarillo y negro, con las letras FVII.​



Bandera de la Sociedad Patriótica: Para conmemorar el primer aniversario de la revolución del 19 de abril de 1.810, los miembros de la Sociedad Patriótica, también conocida como Club Patriótico, organizaron una manifestación que concluyó en la Plaza Mayor, hoy Plaza Bolívar, de Caracas. Francisco de Miranda Rodríguez, alzando una tela amarilla, encabezó una representación de ciudadanos cubiertos con plumajes llamativos, semejanza de los indios para representar a la inocente América, que se sublevaba contra el caduco sistema de la Monarquía Española,​ al tiempo que en los cuatro ángulos de la Plaza Mayor, en tinglados improvisados se queman y destruyen retratos de Fernando VII con otros emblemas de la realeza hispana, y entre la muchedumbre se escuchaba los dos primeros versos de la canción patriótica, que 60 años más tarde se convertiría en el Himno Nacional.​



Bandera de 1811: A las 3 pm del 5 de julio de 1.811 en el Supremo Congreso de Venezuela, el presidente de turno,​ licenciado Juan Antonio Rodríguez Domínguez, expresó que está: “...declarada solemnemente la Independencia absoluta de Venezuela”.​ Esa misma tarde se nombró una comisión para “…la asignación de la bandera y cucarda nacional a los señores Miranda, Clemente y Sata...”,​ este último se ocuparía de la cucarda nacional.​

En la proclama emitida el 8 de julio por el Supremo Poder Ejecutivo de la Confederación de Venezuela, referente a la Independencia de Venezuela, en su párrafo tercero dice lo siguiente: “...y que desde hoy en adelante se use por todos los Ciudadanos, sin distinción, la escarapela, y divisa de la confederación Venezolana, compuesta de los colores azul celeste al centro, amarillo y encarnado á las circunferencias, guardando en ella uniformidad”.

El orden de los colores de esta cucarda, es el mismo de la bandera descrita por Francisco de Miranda Rodríguez en 1.801.

El día 9 de julio del mismo año, el Supremo Congreso de Venezuela aprobó sin objeciones el diseño presentado por los diputados Francisco de Miranda Rodríguez, y Lino de Clemente y Palacios. Se trataba de un tricolor amarillo, azul y rojo de franjas horizontales, que tenía la amarilla ocupando la mitad superior de la superficie, y las azul y rojo ocupando la mitad inferior, en partes iguales.​

En la bandera nacional figuraba el siguiente escudo de armas: un rectángulo con una india, sentada en una roca, con un asta que remataba en gorro frigio en la mano derecha, y el sol que se asoma sobre el horizonte;​ junto a la india, emblemas de comercio, las ciencias y las artes; un caimán y vegetales;​ detrás de ella la inscripción Venezuela, y a sus pies una cinta con la palabra Colombia, refiriéndose al continente americano.​

Por orden del Supremo Poder Ejecutivo de la Confederación de Venezuela, se dispuso fuese izada el 14 de julio al amanecer en el Cuartel de San Carlos, a pocos pasos del actual Panteón Nacional, en Caracas, como homenaje al aniversario de la Toma de Bastille.​ Ese mismo día, fue desplegada en la Plaza Mayor, actual Plaza Bolívar,​ concurrido por los cuerpos de todas las armas, mandados por el gobernador militar don Juan Pablo Ayala.​ Los abanderados fueron los hijos de José María España, los jóvenes José María, y Prudencio España Sánchez, cadetes del Primer Batallón Veterano de Caracas,​ en el mismo sitio en que había sido ahorcado su padre 12 años antes.​



Bandera de 1.812: El 15 de febrero de 1.812, el Supremo Congreso de Venezuela cambió el escudo de armas de la india, por un cóndor que sostenía en sus garras izquierdas flechas, y en las derechas un caduceo coronado de un gorro frigio.​ En el pecho del cóndor había un sol que tenía como centro un número 19, que recordaba el 19 de abril.​ Sobre el cóndor había un lema en latín que rezaba: Concordia Res Parve Crescunt, traducible al castellano como: Los Estados Pequeños se Engrandecen con la Concordia.



Bandera de la Guerra a Muerte: Tras la caída de la Primera República, se organizó la Campaña Admirable, que salió desde Cúcuta rumbo a Caracas. Posteriormente se decretó este diseño al declarase la Guerra a Muerte el 15 de junio de 1.813 en la ciudad de Trujillo. Luego de la ocupación de Caracas el 6 de agosto, serviría como bandera oficial de la Segunda República hasta su disolución en 1.814.

Esta bandera consistía en un rectángulo negro ajustado dentro de un rombo blanco, puesto a su vez sobre un fondo rojo. Su diseño pudo haber estado inspirado en la bandera de la República Italiana de 1.802, o en la del posterior Reino de Italia de 1.805. Hoy reposa en el Museo Nacional de Colombia.



Bandera de Cartagena: Esta bandera cuyo diseño es cuadrilongo rojo, amarillo y verde, con la estrella de 8 puntas en el centro, concebida el 17 de noviembre de 1.811,​ y posteriormente adoptada por el congreso de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, como bandera nacional el 26 de abril de 1.814,​ era la bandera usada por las tropas del General Simón Bolívar. Se tiene como evidencia la muerte del valiente Coronel Atanasio Girardot, que la llevaba el 30 de septiembre de 1.813, día que pasó a la gloria al plantarla y luego morir en la cima del Bárbula.​



Retorno de la Bandera Mirandina: El 30 de octubre de 1.813, Bolívar le escribió al gobernador de la Provincia de Margarita, General Juan Bautista Arismendi mencionando dicha bandera:

“El pabellón que la victoria ha enarbolado en todos los pueblos de Venezuela y que debe adoptar toda la nación, es el mismo que se usaba en la primera época de la República, estos es, de los tres colores azul, amarillo y encarnado”.



Banderas del Gobierno Federal de 1.817: 

Bandera del 17 de mayo: El 12 de mayo de 1.817 en la ciudad de Pampatar, Provincia de Margarita, las autoridades emanadas del Congreso de Cariaco,​ restablecieron el gobierno federal que había desaparecido al caer la Confederación de Venezuela, el 25 de julio de 1.812, donde se comprometieron a respetar y cumplir la Constitución Federal para los Estados de Venezuela, restableciendo la bandera nacional del año 1.811,​ pero a consecuencia de las contingencias de la guerra, el escudo de armas se hace difícil de hacer al no contar con personas que se aprestaran a bordarlo;​ por tal motivo, el Poder Ejecutivo decretó el 17 de mayo, que para el uso de los buques de guerra de la República de Venezuela se colocaran 7 estrellas azules en el campo amarillo,​ como símbolo de las 7 provincias que componen la república; Barcelona, Barinas, Caracas, Cumaná, Margarita, Mérida y Trujillo.



Pabellón de la República de Venezuela para la Marina Mercante (1.817-1.819).



Bandera del Libertador: Tras la victoriosa Campaña de Guayana, el General Simón Bolívar incorpora la 8va estrella al tricolor sobre el campo amarillo,​ en representación de la nueva provincia liberada. ​



Banderas de Colombia:

Bandera de 1.819: El 3 de junio de 1.818 en Angostura, el Libertador envió una carta a don Luis López Méndez, Agente de los negocios de la República de Venezuela en Londres, diciéndole que le enviara un ejemplar de la bandera nacional, y que habrá un nuevo diseño de escudo armas que sería usado un año después en la naciente República de Colombia.​



Bandera de Tres Estrellas: Poco después de terminado el Soberano Congreso de Venezuela, fue iniciada la propuesta de reemplazar el escudo de armas por tres estrellas, en representación de los tres departamentos de la República de Colombia: Venezuela, el norte; la Nueva Granada, el centro; y la Presidencia de Quito, el sur, pero no prosperó.​



Banderas de Cúcuta: El 6 de mayo de 1.821 se instaló en Villa del Rosario de Cúcuta, el Congreso General y se inició considerando una nueva versión de la Ley Fundamental de la República de Colombia,​ que reemplazaría la dada por el Soberano Congreso de Venezuela en 1.819.​



El 4 de octubre, el congreso cambió el escudo de armas mediante la ley Designando las armas de la República, sancionado el 6 de octubre.



De la adopción de este escudo de armas se dieron dos diseños de bandera nacional. Inicialmente se usó el escudo de armas en el campo amarillo, pero luego, sin explicación, se cambió el escudo de armas al centro de la bandera.​



Bandera de 1.830: Al consumarse el movimiento conocido como La Cosiata, Venezuela se separa de la República de Colombia el 13 de enero de 1.830. El Congreso Constituyente reunido en la ciudad de Valencia decretó, con fecha 14 de octubre, el mismo pabellón nacional para la república, variando solamente el escudo de armas, con la diferencia que las cornucopias serán vueltas para abajo y en la parte inferior llevará la inscripción Estado de Venezuela.

Sancionado por el presidente del Estado de Venezuela, General José Antonio Páez, y el secretario interino del estado en el despacho del interior, Antonio Leocadio Guzmán.​



Bandera de 1.836: En 1.834, el Senado de la República proyectó el siguiente pabellón nacional: Los colores del Pabellón Nacional de Venezuela serán: amarillo, azul y carmesí en listas iguales horizontales en el orden en que quedan expresados de superior a inferior.

El decreto del 18 de abril de 1.836, refrendado el día 20 de abril por el vicepresidente de la república encargado del Poder Ejecutivo, Andrés Narvarte, reforma el de 1.830 sobre el escudo de armas y señala el pabellón nacional. ​



Banderas de la Federación: Tuvieron vigencia en los cuarteles, en los campos de batalla y en los buques de la armada, para las fuerzas federalistas. La bandera de 1.836 continuaría siendo la oficial del país durante la Guerra Federal, especialmente para representar al gobierno central hasta el fin del conflicto.​

Bandera del 25 de febrero de 1.859. A las 8 de la noche del domingo 20 de febrero de 1.859, estalló en la ciudad de Coro un movimiento revolucionario que reconoció como jefe militar de la provincia al Comandante Tirso Salaverría, y como gobierno provisorio a una junta compuesta por los señores Nicolás Saldarriaga, José Toledo y Pedro Torres.​

El 25 de febrero dicha junta decretó que el pabellón nacional sería el de la extinguida República de Venezuela; refiriéndose al cambio de denominación, pues, con la revolución, la República de Venezuela pasaba a llamarse Estados Unidos de Venezuela; con la adición de 7 estrellas azules en la franja amarilla como representación de las 7 provincias que habían constituido la federación venezolana en 1.811.​



Bandera de junio de 1.859. Transcurridos 4 meses de guerra (junio), en la ciudad de Barinas el General Ezequiel Zamora, denominado General del Pueblo Soberano, dictó un decreto por el cual disponía que el pabellón de los estados federales fuese el mismo de la república, con la diferencia que en la franja amarilla llevaría 20 estrellas azules, simbolizando las 20 entidades que habían de constituir la federación venezolana.​



Bandera de 1.863: Al triunfar los rebeldes liberales en la Guerra Federal, después del denominado Tratado de Coche y la asunción del Mariscal Juan Crisóstomo Falcón como presidente, decretó el 29 de julio de 1.863 que las estrellas fueran 7 de color blanco colocadas en la franja azul, formando 6 de ellas un círculo y la séptima dispuesta en el centro de este. La presencia de las estrellas blancas en la franja azul compensan un poco el efecto óptico.​



Bandera de 1.905: Mediante decreto del 28 de marzo de 1.905, el entonces presidente provisional de los Estados Unidos de Venezuela, General Cipriano Castro, decretó la colocación de las siete estrellas en circunferencia, sin ninguna en el centro.



Bandera de 1.930. El 15 de julio de 1.930, el Congreso de la República derogó el decreto del General Cipriano Castro, estableciendo nuevamente la posición de las estrellas, colocándolos en semicírculo. Esta disposición es la que prevalece hasta nuestros días.



Bandera de 1.942: El 22 de junio, el Congreso de la República redactó una nueva Ley de Bandera, Escudo e Himno Nacional, que, aunque no decretó ningún cambio a la bandera, establecía en su segundo parágrafo, que en las banderas de los particulares es facultativo el uso de las estrellas, es decir, que se pueden usar o no.

Bandera de 1.954: El 17 de febrero es aprobada otra Ley de Bandera, Escudo e Himno Nacional, que deroga la anterior. Se establece que en el escudo de armas se sustituya la inscripción República de Venezuela, por la de los Estados Unidos de Venezuela, siendo este el único cambio presentado entre ésta y la anterior versión de la bandera.

Bandera Nacional de los Estados Unidos de Venezuela / República de Venezuela (1.942-1.954).



Bandera Nacional de la República de Venezuela (1.954-2.006).



Bandera madre: El 19 de octubre de 1.999, se discutió el tema de la bandera nacional en la Asamblea Nacional Constituyente. Al efecto, el tema propuesto sobre los signos señalaba que “la bandera nacional con los colores amarillo, azul y rojo y siete estrellas; el himno nacional “gloria al bravo pueblo”, y el escudo de armas de la República, son los símbolos de la Patria”. La mención de las siete estrellas hizo que los constituyentes del Estado Bolívar; Alejandro Silva, Leonel Jiménez Carupe y Briceño Antonio recordarán y solicitaron el reconocimiento de ocho estrellas, representante esta última de su región Provincia de Guayana. 

Se recordó al efecto que el General Simón Bolívar, había dictado un decreto reconociendo la Provincia de Guayana como octava estrella.​

Otros constituyentes como Vinicio Romero Martínez, a nivel nacional; y Roberto Jiménez Maggiollo, del Estado Zulia; señalaron que la misma reclamación debía operar con respecto a las provincias de Coro y Maracaibo. Inclusive el escritor Manuel Martínez Acuña, presidente de la Asociación de Escritores del Zulia, planteó la proposición de incluir tantas estrellas como estados, como es el caso de las 50 estrellas de los Estados Unidos, y no porque todos ellos hubiesen participado en la Guerra de Independencia de América, sino porque son entidades representativas de un país formado por 50 entidades.​

El constituyente Jorge Olavarria, intervino diciendo que la Constitución de Venezuela de 1.819, señalaba que “Venezuela era una y única y que tenía diez provincias”, por lo cual las estrellas serían diez. Pero al crearse en 1.819 la República de Colombia, las estrellas fueron descartadas. En consecuencia, las siete estrellas que en principio significaron para el canónigo José Cortés Madariaga y para los conspiradores del Congreso de Cariaco, las siete provincias bajo el régimen republicano, se convirtieron luego en símbolo de unión de todos los venezolanos.

 Hoy en día casi nadie piensa que las siete estrellas simbolizan una parte de Venezuela, y que otra parte del país está fuera de dicho simbolismo. Además, en los inicios de la Guerra Federal, el General Ezequiel Zamora decretó la inclusión de 20 estrellas, representando a los estados autónomos y soberanos, pero que luego el Mariscal Juan Crisóstomo Falcón, dijo: “Regrésese a las 7 estrellas o pónganse las 7 estrellas”, y así se quedaron hasta el año 2.006.​

Propuesta de bandera con 10 estrellas:



El 7 de marzo de 2.006, la Asamblea Nacional, a orden del presidente Hugo Chávez, derogó la Ley de Bandera, Escudo e Himno Nacional del 17 de febrero de 1.954.​

El 9 de marzo, la Asamblea Nacional, aprobó mediante gaceta oficial número 38.394, la inclusión de una octava estrella, en representación de la Provincia de Guayana, y en honor al decreto del Libertador del 20 de noviembre de 1.817, en el que ordenaba incluir dicho símbolo.​

Bandera Nacional vigente de la República Bolivariana de Venezuela (2.006-Presente).



Largo y accidentado ha sido el transitar de nuestro pabellón nacional, esperemos que ningún capricho populista de algún dirigente o alguna idea de historiadores trasnochados en busca de notoriedad, promuevan nuevos cambios en la simbología patria.

Gracias por leerme.

 

Lic./Psic. J. A. Gómez Giménez.








miércoles, 30 de junio de 2021

Errores Históricos 2da Parte.

         Muchas son las equivocaciones acerca de un hecho acontecido en determinado periodo histórico, que llega a nosotros por una u otra vía sin que muchas veces logremos esclarecerlos. Lamentablemente, la labor de historiadores y docentes de Historia y Ciencias Sociales en general, a menudo suelen brillar por su ausencia. Es por eso que seguimos repitiendo graves errores históricos por falta de conocimiento o por el afán de repetir lo que vemos, escuchamos y leemos, sobre todo en redes sociales.

         Aquí les presento otra serie de errores históricos:

 1)      En educación se da el proceso de Enseñanza-Aprendizaje. 

Dicho proceso realmente son 2, no uno, sino el Proceso de enseñanza la parte cuyo tarea más importante del docente es acompañar el aprendizaje del estudiante. La enseñanza debe ser vista como el resultado de una relación personal del docente con el estudiante, y el docente debe tomar en cuenta el contenido, la aplicación de técnicas y estrategias didácticas para enseñar a aprender y la formación de valores en el estudiante.

En cambio, el Proceso de aprendizaje, incluye al pensamiento como base en la cual es asentado el aprendizaje, es la manera de manifestarse la inteligencia, la cual desarrolla una estructura y un funcionamiento, ese mismo funcionamiento va modificando la estructura. La construcción se hace mediante la interacción del organismo con el medio ambiente.

De manera tal que es incorrecto hablar de un proceso cuando en realidad son dos.

 

2)      2) El puente de Londres está en Inglaterra.

No es cierto por cuanto un empresario de Estados Unidos, compró el viejo Puente de Londres por 2 millones y medio de dólares y lo llevó casi íntegramente a su país. Algunas piezas de los cimientos quedaron en Londres porque resultaba antieconómico trasladarlas al otro lado del Atlántico. Sin embargo, el Puente de Londres pudo reconstruirse con las 10.246 piezas transportadas, y está hoy en pie en la localidad de Lake Havasu City en el Estado de Arizona, junto al lago Havasu.

El traslado y reconstrucción costó unos 3 millones de dólares, y se encuentra abierto a los visitantes desde el año 1.971. Actualmente es la segunda atracción del Estado de Arizona, sólo por detrás del Gran Cañón.

 3)      El chocolate Suizo es el mejor del mundo.

Esta afirmación es totalmente falsa por cuanto en Suiza NO se cultiva el cacao, de manera tal que lo exportan desde Venezuela, razón por la cual sin nuestro cacao no existiría el famoso “chocolate suizo”.

 4)      La expresión VENECO fue creada para ofender a los venezolanos.

Erróneamente se piensa que esta expresión fue creada por los colombianos para referirse peyorativamente a quienes nacimos en la patria de Bolívar. En realidad es un término venezolano creado para referirse a los colombianos que, durante el boom petrolero en Venezuela mediados de los años 80´s, se vinieron a estas tierras. Por lo tanto, Veneco se les llamaba en Venezuela a hijos nacidos de personas colombianas. VENE (de Venezuela, ya que nacía allí) CO (por sus raíces colombianas).

 

5)      Jesús es de Nazareth.

Si nos regimos por el texto bíblico, el predicador galileo Yeshua bar Yosef (Jesús hijo de José), nació en la ciudad o pueblo de Belén de Judea el 25 de diciembre del año 1 A. C., es decir, 6 días antes del cambio de era. De manera tal que no puede ser de Nazaret sino de Belén.

 

6)      6) Jesús nació en Belén.

Cuando traducimos un texto de un idioma a otro solemos cometer muchos errores que suelen pasar desapercibidos, ocasionando una repetición a lo largo del tiempo y traspasando fronteras. Tal es el caso de la palabra hebrea b-leem, mal traducida como Belén.

En realidad un be-leem es un establo, el cual por razones obvias debía estar afuera de las poblaciones por cuanto era un refugio para animales. Tenerlos dentro del poblado causaría enfermedades y epidemias. De manera tal que no fue que Jesús nación en una ciudad llamada Belén, sino en un be-leem, en un establo, lo cual confirma la teoría que el salvador del mundo nació en un pesebre.

 7)      Americanos son los GRINGOS.

Este es una de los errores históricos más comunes y más incomprensibles que le he escuchado a personas de cualquier estrato social, religioso e intelectual, es decir, lo cometen y repiten desde el más humilde hasta el doctor más estudioso de la historia universal.

Tal error comienza con la creación de la frase América para los americanos, que expresa lo que se conoce como Doctrina Monroe, la cual define la política exterior de los Estados Unidos en el hemisferio americano. Originalmente, esta frase forma parte de un discurso leído por James Monroe, presidente de los Estados Unidos entre 1.817 y 1.825, ante el Congreso del Estado de la Unión, el 2 de diciembre de 1.823.

El discurso, redactado por John Quincy Adams, no proponía una doctrina sino que pretendía fijar posición ante el posible interés por revivir el colonialismo europeo en América, en un tiempo en que la independencia de Estados Unidos aún era muy joven.

Con el paso del tiempo, la expresión América para los americanos, pasó de ser una consigna a una doctrina que justificaba la intervención estadounidense en los países del hemisferio, tal como lo expresa la intervención en el canal de Panamá y la guerra de Cuba, o su posición ante las intervenciones europeas durante la historia contemporánea latinoamericana.

El error está en decirle AMERICANOS tan solo a los nacidos en Estados Unidos, cuando en realidad Americanos somos todos los que nacimos en este continente, Estadounidenses incluidos.

 8)      Juan Jacinto Lara luchó por la independencia del estado que lleva su apellido.

Incorrecto y falso. El General caroreño Juan Jacinto Lara luchó por la independencia de Venezuela y peleó en tierras larenses, pero cuando estas tenían otra denominación. Mi estado natal, en 1.824 fue absorbido por la Provincia de Carabobo, creada ese año. Se 1832 tras la desintegración de la Gran Colombia, la comarca fue disgregada; se constituyó luego en la Provincia de Barquisimeto, incluyendo los cantones de Quíbor, El Tocuyo, Carora y Barquisimeto; además de otros que conforman hoy al estado Yaracuy. En 1.881, se acordó la creación del Gran Estado del Norte de Occidente, al cual se sumaron las superficies de los actuales Lara y Yaracuy. En agosto de ese mismo año se le asigna el nombre de estado Lara en honor al patriota caroreño, General Jacinto Lara, conservando dicho nombre hasta nuestros días.

 9)      El cielo es azul.

En realidad es NEGRO, pero lo vemos en azul por cuanto la luz del Sol llega a la atmósfera de la Tierra, dispersándose en todas direcciones por los gases y las partículas que se encuentran en el aire. La luz azul se esparce más que el resto de los colores porque viaja en olas más cortas, más pequeñas. Este es el motivo por el cual casi siempre vemos el cielo de color azul.

 

Gracias por leerme sin considerar esto un ERROR.

 

 

Lic./Psic. J. A. Gómez Giménez.

domingo, 2 de mayo de 2021

Educaciòn venezolana en tiempos pandèmicos

No sin demasiada preocupaciòn escuchè a una niña poco emocionada por haber pasado "por fin" de sexto grado a primer año, exclamar con motivo de la celebraciòn de su grado:

-¡El papà mìo y la mamà mìa me mandaron a sè un cuadro con una foto de la cara mìa!-

Evidentemente la "educaciòn" a distancia en nuestro paìs no està dejando resultados positivos, por màs que el gobierno y el recièn fallecido ministro de Educaciòn asegurasen en cadena nacional que el año escolar pandèmico fue todo un EPSITO, que no un èxito.

A esto hay que sumarle otra preocupación que mortifica por igual a expertos venezolanos en áreas relacionadas con la educación y la niñez, a docentes y directivos, y a padres, madres y representantes responsables quienes observan impotentes como después del virus del COVID-19, el virus de la IGNORANCIA dejarà una huella indeleble en nuestro paìs.

De hecho, la Red por los Derechos Humanos de los Niños, Niñas y Adolescentes (Redhnna), coalición local de organizaciones sociales, académicas y comunitarias; centros e institutos de investigación, y defensores, han contabilizado 10 mil deserciones escolares en el marco de la compleja emergencia humanitaria que atraviesa Venezuela desde 2015.

Existen números que reflejan parte del problema. Pese a los esfuerzos para optimizar una estrategia “multimodal” de educación a distancia en las 176 escuelas de Fe y Alegría, una importante red de escuelas de la Compañía de Jesús que ofrece oportunidades de estudio a los sectores más pobres de la sociedad venezolana, la totalidad de los alumnos no ha podido ser alcanzada.

De acuerdo con cifras suministradas por la coordinadora nacional de Ciudadanía de Fe y Alegría, Yameli Martínez, para la última semana de abril, el 30 % de los estudiantes, ubicados sobre todo en zonas indígenas, rurales y fronterizas del interior del país, pero también en algunas incomunicadas barriadas populares de la capital, seguían al margen de la modalidad de educación a distancia por distintos factores.

A las fallas eléctricas, que dejan a oscuras gran parte de la naciòn, que ironicamente produce su propia electricidad, por más de 48 horas consecutivas, se suman las dificultades de conectividad en un país que figura en el penúltimo y antepenúltimo lugar de los rankings mundiales del portal Speedtest en cuanto a velocidades de banda ancha y móvil, respectivamente.

Pero eso no es todo.

La agudización de la crisis económica, tras una ligera mejoría en los primeros meses del año, ha obligado a muchos de los alumnos, sobre todo en la etapa de educación básica secundaria y media, a trabajar en el marco de la contingencia para ayudar en el hogar.

En Fe y Alegría, están diseñando ‘motu proprio’, un plan de nivelación para los estudiantes que se reincorporen, de modo que puedan ascender al grado superior inmediato. Pero son conscientes que no todos lo lograrán.

La pandemia origina cambios en los planteles: ya sea porque los alumnos se retiren definitivamente o porque se cambien de institución a otras más cercanas, debido a las limitaciones de transporte por la también agudizada escasez de combustible. Esto no solo en cuanto al alumnado. También con los docentes. Aunque para la última semana de abril, Fe y Alegría había conseguido que 85 % de sus maestros se incorporara a la dinámica a distancia, hay todavía un porcentaje importante de los docentes en zonas remotas, en algunos casos sin siquiera un teléfono inteligente a su disposición.

Tras el decreto de suspensión de actividades escolares presenciales con motivo de la llegada de la pandemia, los distintos actores involucrados han buscado adaptarse a una dinámica que para algunos, como Serrano, ha sido “brusca e improvisada”.

Sin embargo, en declaraciones del difunto ministro para la Educación, Aristóbulo Istúriz, celebraba que se había “garantizado la consecución del año escolar en medio de la cuarentena”, e informaba del programa ‘Cada familia una escuela’, estrategia pedagógica que estaría apoyada de medios audiovisuales y redes sociales.

De acuerdo con los datos de Fe y Alegría, entre el 20 y el 24 de abril apenas la mitad de sus docentes tenía televisión, una cifra que disminuía considerablemente a 21 % cuando se trataba de sus alumnos. En cuanto a las redes sociales, la que tenía más acceso era WhatsApp, con 34 % de maestros y 18 % de sus estudiantes.

¿Còmo hablar de educaciòn de calidad sino podemos impartir una verdadera educaciòn, la cual hemos sustituido por una MAMADERA DE GALLO en la cual el alumnado està recibiendo un MATEO que los ahoga en el mar de la IGNORANCIA y los sepulta en el camposanto de los MEDIOCRES?...

De panita y todo, me se cae la cara mìa de la vergüenza.


Lic./Psic. J. A. Gòmez Gimènez.








domingo, 7 de febrero de 2021

Errores històricos.

Quienes creen que los pueblos no se equivocan cuando eligen deben analizar la actual crisis en Venezuela y otras naciones del mundo. Lo cierto es que la seguridad no existe y nadie tiene la verdad en sus manos. Y el error no se despeja con un dogma. Estudiar còmo los errores han creado nuestro presente es definitivo. Rousseau estaba equivocado, el hombre no es bueno por naturaleza por cuanto si la sociedad es mala es porque el hombre así la hace gracias a sus errores.

Y los errores se heredan.

San Agustín fue mucho más lúcido al formular la tesis del pecado original que se convirtió en dogma para quienes profesan su mismo credo. Pero ya es hora de despertarnos del sueño: Los pueblos se equivocan, las personas también. La historia humana está entretejida entre muchos errores. Y estos errores son de tres tipos:

1)      Errores mentales: Tienen que ver con ideas equivocadas.

2)      Errores sentimentales: Se gestan por causa de emociones nefastas.

3)      Errores prácticos: Que brotan de conductas y expresiones verbales inadecuadas.


Lo normal es que los errores históricos aglutinen estos tres tipos de equivocaciones.     

Los errores históricos pueden catalogarse en función de quienes los realicen, por tanto pueden ser personales o grupales. Si son grupales pueden subdividirse en muchas categorías: familiares, comunitarios, locales, regionales, nacionales, internacionales, globales, interplanetarios y universales.

Los errores históricos pueden considerarse también desde un punto de vista antropológico. Cuatro son las dimensiones que definen el ser del hombre en este universo: Su relación con Dios, su relación con los demás, su relación con el mundo en general, y su relación consigo mismo. Por ello podríamos decir que hay cuatro tipos de errores desde esta perspectiva:

1)      Los errores en mi relación con lo divino.

2)      Los errores en mi relación con los otros.

3)      Los errores en mi relación con el mundo sin el cual no puedo existir.

4)      Los errores que cometo conmigo mismo.


En los errores históricos suele estar presente el marco de errores que podemos llamar antropológicos.

Los errores históricos además pueden catalogarse desde las dimensiones de la vida comunitaria humana. Así tendríamos los errores: económicos, políticos, sociales, culturales, religiosos, científicos, técnicos, etc. Debemos aprender que cualquier dimensión de la vida comunitaria humana es susceptible de padecer un error por cuanto sin ellas no se teje la historia.

Aquí les presento una serie de errores históricos:

1)    1) España, la madre patria: En Venezuela, decir que España es nuestra madre patria es un error por cuanto así lo fue para aquellos venezolanos de origen ibérico en la época colonial, pero actualmente no. Somos una innegable mezcla de razas que forman una identidad única pero quienes nacimos aquí somos hijos de Venezuela, no de alguna otra nación.

2)  5 de Julio, Día de la Independencia de la República Bolivariana de Venezuela.

Esto es totalmente incorrecto.

La independencia de Venezuela fue el proceso jurídico-político desarrollado entre 1.810 y 1.830 a fin de romper los lazos que existían entre la Capitanía General de Venezuela y el Imperio español. También implicó el reemplazo de la monarquía absoluta por la república como forma de gobierno en Venezuela.

La independencia de Venezuela produjo el conflicto armado conocido como Guerra de Independencia de Venezuela entre los ejércitos independentista y el español, enviado desde el otro lado del mundo por cuanto en nuestro país había un reducido número de oficiales y soldados ibéricos.

El 5 de julio de 1.811 se firma el acta de la independencia, ese día es celebrado en Venezuela como día nacional, sin embargo en esa fecha lo que se hizo fue declarar formalmente a través del documento Acta de declaración de la independencia,​ que Venezuela se separaba de España. Pero la independencia venezolana no se logró sino una década después.

3)    3) La batalla de Carabobo selló la independencia de Venezuela.

Ciertamente fue una de las principales acciones militares de la Guerra de Independencia de Venezuela, en el marco de las Guerras de Independencia Hispanoamericanas. Se llevó a cabo en el Campo de Carabobo el 24 de junio de 1.821, por parte del ejército patriota contra el ejército español. Esta batalla fue decisiva en la liberación de Caracas el día 29 de junio, así como del resto del territorio venezolano, pero la expulsión definitiva de las tropas españolas se dio en la posterior batalla naval del Lago de Maracaibo.

Es decir, con la victoria en Carabobo, los patriotas neutralizaron las fuerzas terrestres ibéricas y se hicieron con el control del país pero, sin el control del territorio marítimo, desde España hubiesen llegado refuerzos, armas, municiones y demás pertrechos para la reanudación de las hostilidades en busca de un desembarco en suelo nacional. 

El combate naval del lago de Maracaibo ocurre el 24 de julio de 1.823 entre la escuadra de la República de Colombia liderada por el almirante neogranadino José Prudencio Padilla, y la escuadra de la Armada del Reino de España dirigida por el capitán de navío Ángel Laborde y Navarro.

El combate se libró en las aguas del lago de Maracaibo, al oeste de la actual Venezuela, siendo una victoria decisiva para las fuerzas republicanas, con la captura o destrucción de la casi totalidad de la escuadra española, cuya derrota fue seguida por la capitulación y entrega de la ciudad de Maracaibo, ocupada por los realistas en septiembre de 1.822 tras la batalla de Salina Rica. A consecuencia de esta victoria se consolidó definitivamente la independencia de las antiguas colonias españolas de la Nueva Granada y Venezuela, agrupadas bajo la denominación de República de Colombia, quedando como último reducto realista en los territorios independizados la plaza de Puerto Cabello, enclave que no revistió mayor esfuerzo dominar.

En Colombia y Venezuela, la batalla se conmemora cada 24 de julio como el Día de la Armada Nacional de Colombia y de la Armada Bolivariana.

 4)      Las fuerzas patriotas combatieron contra el ejército realista.

El llamado Ejército Realista no era el ejército colonial del Imperio español; ni tuvo la misma misión ni la organización que tenía el ejército colonial durante dicha época, que iba dirigida a la defensa frente a potencias enemigas del exterior. Sin embargo el ejército colonial tenía un fuerte carácter doméstico, americano, formado por tropas locales de la ciudad en un 80 %, y por oficiales afincados en el país, comprometidos con la élite del lugar.

El ejército borbónico o Real, por eso el epíteto Realista, desapareció en España en el año 1.808, construyéndose durante la guerra peninsular una fuerza totalmente nueva para enfrentarse a Napoleón en España y servir en ultramar. Al iniciarse la revolución hispanoamericana el ejército colonial español se desintegró y grandes sectores del mismo se integraron a los ejércitos independentistas y dependieron de las juntas de gobierno americanas. Los batallones coloniales se comportaron en función del apoyo de las élites locales a favor de una Junta o del Virrey.​

El ejército realista en América fue una organización improvisada, surgida de la reacción de los defensores de la monarquía española, que sólo reconocían la autoridad del rey español a través de los virreyes y las autoridades instaladas en España, y tuvo como fin intentar detener el proceso de independencia de las colonias americanas. La mayor parte de las agrupaciones militares españolas fueron de nueva creación y se formaron por unidades americanas nuevas en su mayoría, por unidades recicladas del desarticulado ejército colonial americano que permanecían leales y por unidades expedicionarias formadas en España ad hoc, que a su vez mantendrán su continuidad únicamente por reemplazos de americanos.

 5)      El idioma oficial en Estados Unidos es el inglés.

Falso.

Aunque el inglés es el idioma más hablado en Estados Unidos, este país no tiene lengua oficial. Ni la Constitución ni otras leyes federales establecen algo al respecto, por lo que cada estado lo regula por su cuenta. Más de 30 de los 50 estados han oficializado el inglés, muchos para hacerlo cooficial con otras lenguas. En Hawái, por ejemplo, las lenguas oficiales son el inglés y el hawaiano. En otros, como Dakota del Sur, lo son el inglés y lenguas nativas como las de los Sioux.

La razón para que Estados Unidos no tenga lengua oficial está en el origen del país. Los padres fundadores creían en los derechos y libertades individuales, y consideraban que el Estado no debía imponer una lengua a sus ciudadanos, sino que cada uno era libre de elegir la suya. No obstante, el inglés se convirtió en la lengua oficiosa, por ser la más hablada en las 13 colonias de las que surgió Estados Unidos. 

El debate sobre establecer una lengua oficial reaparece cada cierto tiempo. Movimientos como el English-only (Solo inglés) no ven razones para no declarar oficial esta lengua, ya que es la más extendida del país. Otros se oponen defendiendo que la oficialidad no respetaría los derechos individuales y atacaría a la diversidad demográfica de Estados Unidos. Hasta ahora ninguna propuesta legislativa para convertir al inglés en lengua oficial ha tenido el apoyo suficiente.

 6)      El idioma oficial en Venezuela es el Castellano.

La creencia errónea en Venezuela del Castellano como idioma oficial obedece a razones históricas: al ser los españoles los primeros en arribar a lo que hoy en día es el territorio venezolano, en agosto de 1.498, con intenciones de sumar estas tierras al por entonces Reino de Castilla, tan pronto alcanzaron su objetivo impusieron a los nativos su lengua, que era la castellana.

Fue así como ese idioma pasó a ser patrio. Lo mismo sucedió entre los portugueses y quienes vivían en el actual territorio de Brasil o entre los franceses y quienes habitaban lo que hoy en día es el territorio de Canadá, entre otros casos. Desde que tenemos Constitución se le ha calificado como lengua oficial a pesar que las generaciones que surgieron luego de la época colonial comenzaron a formar su propio dialecto, el Español de América.

La variedad utilizada en Venezuela es el español, el cual se divide en varios dialectos: español llanero, español caroreño, español marabino, español caraqueño, español guaro, español oriental, etc. Lo que significa que este cambia a medida que exploramos el país.

 7)      Dios es un viejo canoso papeado.

De acuerdo con la Biblia, Dios es espíritu (Juan 4:24), y por ello su apariencia no se parece a nada que podamos describir. De manera tal que su apariencia es totalmente inimaginable y demasiado gloriosa para ser percibida sin peligro por el hombre pecador.

En varias ocasiones, la Biblia describe la apariencia de Dios semejante a la de un hombre. Estos casos no deben ser entendidos como descripciones exactas de la apariencia de Dios, sino más bien, la manera en que Dios se revela a sí mismo a nosotros, a fin de que podamos entenderlo. Dos pasajes que describen poderosamente la asombrosa apariencia de Dios están en Ezequiel 1:26-28 y Apocalipsis 1:14-16.

Ezequiel 1:26-28 declara: “Y sobre la expansión que había sobre sus cabezas se veía la figura de un trono que parecía de piedra de zafiro; y sobre la figura del trono había una semejanza que parecía de hombre sentado sobre él. Y vi apariencia como de bronce refulgente, como apariencia de fuego dentro de ella en derredor, desde el aspecto de sus lomos para arriba; y desde sus lomos para abajo, vi que parecía como fuego, y que tenía resplandor alrededor. Como parece el arco iris que está en las nubes el día que llueve, así era el parecer del resplandor alrededor.”

Apocalipsis 1:14-16 proclama: “Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.”

Estos pasajes representan los mejores esfuerzos de Ezequiel y de Juan por describir la apariencia de Dios. Ellos tuvieron que usar lenguaje simbólico para describir aquello para lo que no existen palabras en el lenguaje humano; por ejemplo: “una semejanza,” “que parecía,” “apariencia como,” “su rostro era como,” etc.

 8)      El sol es el centro del universo.

En los años 1.500, el astrónomo polaco Nicolás Copérnico tuvo una idea equivocada para explicar el movimiento de los puntos de luz que ahora sabemos son los planetas. Pensó que el Sol en realidad era el centro del Universo, con la Tierra y los demás planetas haciendo círculos alrededor del astro rey. Sin embargo, la esfera de estrellas que rodeaba el Sistema Solar continuó como parte de su idea.

Ahora sabemos que no sólo no estamos en el centro del Universo, sino también que en realidad no hay un centro del Universo.

La Gran Explosión es el nombre que los científicos dieron a los eventos que iniciaron el Universo. Esta Gran Explosión se describe como una explosión enorme, pero el problema con esta idea es que una explosión tiene un punto central desde donde se inicia, tal como sucede en el caso de una bomba o una chispa que enciende los humos de gasolina. La Gran Explosión en realidad no se asemejaba a esto, pero una explosión es lo más cercano a nuestra experiencia cotidiana como para ayudarnos a comprenderla.

La Gran Explosión no puede haber ocurrido en un lugar en particular del Universo, porque antes de la Gran Explosión no existía un Universo. La Gran Explosión ocurrió en todas partes al mismo tiempo, hace unos 14 mil millones de años, produciendo el espacio y el tiempo, impulsando una expansión muy rápida del espacio, y el espacio ha estado expandiéndose constantemente a partir de entonces.

 9)      Cristóbal Colón descubrió América.

En su primer viaje (1.492-1.493), Colón llegó a varias islas del Caribe: Guanahaní (a la que bautizaron San Salvador), Cuba (Juana) y Santo Domingo (La Española). En La Española chocó su mejor barco, la Santa María, y con su madera se construyó un fortín llamado La Navidad. Colón regresó a España en la carabela La Niña.

El segundo viaje, el 24 de septiembre de 1.493, fue una expedición cuya finalidad era asentar la presencia española en los territorios descubiertos y encontrar el camino hacia India y Catay. La primera isla a que arribó fue La Deseada, el 3 de noviembre; después descubrió Puerto Rico, a la cual bautizò San Juan Bautista, y fue a La Española, donde encontró destruido el Fuerte de La Navidad por una ofensiva del cacique Caribe Caonabo. En la misma isla fundó la Villa Isabela, el 6 de enero de 1.494. Colón descubrió las Pequeñas Antillas (Dominica y Guadalupe), después exploró Cuba y navegando al sur descubrió Jamaica (Santiago).

En el tercer viaje llegó a la isla Trinidad a finales del mes de julio de 1.498. Del 4 al 12 de agosto visitó el golfo de Paria, en la desembocadura del río Orinoco. Denominó a esta región Tierra de Gracia, por la amabilidad de los indígenas. Supuso que había llegado a un continente por la gran cantidad de agua dulce. Así, por primera vez, se llegaba a Tierra Firme.

Descubrió la isla Trinidad y la desembocadura del río Orinoco en Tierra de Gracia (Venezuela).

Posteriormente, recorrió y exploró las tres islas del actual estado de Nueva Esparta, la isla principal la llamó Asunción, las otras son las actuales Cubagua y Coche.

Finalmente arribó a La Española, donde los españoles se habían sublevado por la falta de riquezas que supuestamente encontrarían. En una de las negociaciones, Colón propuso a un grupo de españoles el regreso a Cubagua para el tráfico de perlas. Se fundó un asentamiento perlífero y más tarde, en 1.528, de allí nace la primera ciudad fundada por españoles en continente americano, Nueva Cádiz.​

En su cuarto viaje (1502-1504) Colón exploró las costas de América Central (Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá).

Por los problemas surgidos en La Española, Nicolás de Ovando, nuevo gobernador de la colonia, no permitió que Colón desembarcase a pesar de una inminente tempestad y que cambiase uno de sus buques por otro de mejores condiciones. Colón capeó como pudo el temporal y pasó a Jamaica, aunque la tormenta no le dejó hasta el 12 de septiembre, luego de 88 días de tormenta.​

Siguiendo al oeste, descubriendo la isla de Guanaja, en la costa de Honduras, en América Central, encontró una embarcación con mercaderes mayas que le ofrecieron cacao. En la Punta Cajina (hoy Punta Trujillo) los tripulantes descendieron de sus naves para asistir a la primera misa católica celebrada en la tierra firme de América el 14 de agosto.​ Continuó al este y lo sorprendió un huracán, durante varias semanas las 4 naves fueron sacudidas por la tormenta y el 12 de septiembre doblaron un cabo. Allí se calmó la tormenta y Colón lo bautizó como Cabo Gracias a Dios, en la costa de Honduras, por decir «Gracias a Dios que al fin salimos de esas honduras» y de allí navegó hacia el sur.​

Pero de allí a la afirmación que es el descubridor de todo un continente, es una temeridad.

 10)  Lucifer, el Diablo y Satanás son tres figuras distintas.

En el Antiguo Testamento al adversario de Dios se le llama Satán, que significa literalmente enemigo u opositor. Paradójicamente, el Satán reflejado en los estratos más antiguos de la Biblia nada tiene que ver con ángeles caídos ni con demonios corrientes ni con el origen del mal, simplemente es un ángel a las órdenes de Yahvé encargado de ciertas tareas desagradables. Es más adelante cuando Satán ocupa en la narración el puesto del antipoder frente al Dios Creador, aunque la existencia de este antipoder se intuye en el Génesis.

En el Nuevo Testamento, a Satanás se le nombra como Diablo, del verbo griego diaballo (acusar). Otros apelativos que recibe son Legión, Príncipe de los demonios, Beelzebub, Mentiroso, Padre de la mentira, Pecador desde el principio, Tentador, Maligno, Espíritus malignos, Espíritus inmundos o impuros, Homicida desde el principio, Señor de la muerte, Dragón, Serpiente antigua, Belial, Dios de este mundo, Poder de las tinieblas, Seductor del mundo entero, Ángel de Satanás o Acusador.

Lucifer, por su parte, no está mencionado en el Antiguo Testamento, no al menos directamente, significando Estrella de la mañana o El que lleva la luz. Según los textos del renombrado exorcista P. Gabriele Amorth, Lucifer sería el nombre propio del segundo demonio en importancia en la jerarquía demoníaca. No obstante, para el Cristianismo Satanás y Lucifer son la misma cosa.

 11)  El nombre de Dios es Jehovah.

Esto no es cierto por cuanto la vocalización del nombre del Dios judío YHWH se perdió principalmente por dos hechos: 1) la antigua escritura hebrea no contenía vocales y, 2) la pronunciación del nombre de su dios era prohibida como símbolo de respeto.

La palabra Jehováh nace de la unión del nombre YHWH (sin vocales) con las vocales de la palabra Adonay que significa Mi Señor. Adonay fue ampliamente usado y fue reemplazando el nombre de Dios para que éste no fuese pronunciado. Fue tan popularizado que, al traducirse la biblia al Castellano, algún español escribió Jehovàh por YHWH, y así se ha mantenido por los siglos de los siglos aun cuando los estudiosos y los israelitas afirman que la pronunciación correcta es Yahvèh.

 

Gracias por leerme sin considerar esto un ERROR.

 

 

Lic./Psic. J. A. Gómez Giménez.

jueves, 14 de enero de 2021

Desmitificando al padre Macario Yèpez

Cada 14 de enero en Venezuela y, preferentemente en el Estado Lara, específicamente en Barquisimeto y sus alrededores, se siente la presencia de la patrona espiritual de la región: la Divina Pastora. La historia de esta imagen es harto conocida al igual que las del padre Macario Yépez, la población de Santa Rosa, de la actual catedral de Barquisimeto, entre otras.

Sin embargo, hoy quiero desmitificar el relato acerca del sacrificio del padre Macario.

La historiografía romántica elevó a la divinidad al presbítero y maestro José Macario Yépez, hasta tal punto que los historiadores y cronistas de la época, salvo contadas excepciones, desfiguraron, retorcieron y alteraron la figura de este activo personaje del siglo XIX.

Este sacerdote de polémico verbo, connotado proceder y todo cuanto existe aún en los archivos y apuntes de la historia oral y escrita, aparte de sobresalir en la política nacional como representante ante el Congreso y el Senado de la República, fundó periódicos y escuelas.

Su amor por la iglesia fue demostrado en incontables escenarios, y uno de los tantos ejemplos fue aquella aventura cuando adquirió una deuda mil millonaria de “dos mil pesos para sufragar la reconstrucción del templo parroquial” de la Concepción, destruido por el Terremoto de 1.812, dinero que el Gobierno nacional le negó.

Pero historiadores y cronistas, mucho después de su muerte, lo llevaron al terreno de los dioses, deificándolo hasta el plano del culto al romanticismo, soslayando muchos aspectos de gran relevancia.

El Hermano Nectario María, escribió que el sacerdote y maestro Yépez falleció de cólera pero el padre Alegretti, demostró que éste murió de tifus o fiebre tifoidea, el 16 de junio de 1.856, cinco meses luego de la primera visita de la Divina Pastora a Barquisimeto.

Cita que “La enfermedad adquirió la forma cerebral, delirio violento o hipertermia. Los médicos de ese tiempo le aplicaron sangrías”. Más adelante refiere al educador Juan Manuel Álamo, quien afirmó que solo por razones políticas y para evitar que sus enemigos dieran curso a una venganza póstuma y “lo llevasen al dividivi” (probablemente para colgar su cadáver), los seguidores del padre Yépez, “lo inhumaron prontamente en el Cementerio de San Juan”.

“Casi clandestino”, sostiene Álamo. “Sin aparato y como a la sordina”, se lamenta el sacerdote Alegretti.

El cronista de Barquisimeto, Ramón Querales, afirma que el padre José Macario Yépez, terminó sus días padeciendo de tifus, lo que le devino en muerte, no sin antes invocar a la Inmaculada Concepción, no a la Divina Pastora como lo han hecho ver algunos escritores, pidiéndole ser él la última víctima del cólera.

Este episodio lo relata el padre M. Raldíriz, amigo y confidente de Macario Yépez, en la obra Defensa de la Iglesia, en la cual relata: “Una o dos horas antes de morir este varón, que era todo caridad, recobra las fuerzas que aún le quedaban, se levanta del lecho y estando delante de la Imagen de la Santísima Virgen María, bajo la advocación de su Concepción Inmaculada, que se le había llevado a su casa como la patrona de este pueblo exclama: Virgen María, Madre de Dios, por el misterio de tu Concepción Inmaculada, te pido ruegues a tu Santísimo Hijo Jesús, me otorgue la gracia de que yo sea la última víctima del cólera en esta ciudad”.

Lo cierto del caso es que la vida del padre Macario Yépez estuvo íntimamente vinculada a la tradición espiritual de Barquisimeto. Representó a esta ciudad ante el parlamento nacional en varias oportunidades. Igualmente fue fundador y redactor de El Correo de Occidente. Adquirió una deuda considerable para construir el templo de la Concepción y fue acusado de conspiración y muerte del gobernador de la provincia

La infancia de José Macario transcurre en su natal Barquisimeto, en donde presencia los días del pavoroso terremoto de 1.812. Pero también es testigo del trágico año 1.814, cuando la lucha independentista mostraba su rostro más macabro y la ciudad monumental quedaba en ruinas.

Según el acucioso historiador Lino Iribarren Celis, José Macario provenía de una familia de origen tocuyano, con propiedades y tierras en la Ciudad Madre, por ello, algunos ensayistas infirieron que el sacerdote había nacido en esos parajes.

Otros investigadores coinciden que José Macario nació en los primeros días de abril de 1799, en Barquisimeto, toda vez que el 23 de ese mes, recibió su bautismo. José Macario vivió en esta ciudad hasta los 16 años, cuando se trasladó a El Tocuyo, con el propósito de iniciar estudios de gramática.

Su madre, doña María Josefa Tovar, era oriunda de Quíbor, y su padre, don Francisco Paula Yépez, natural de El Tocuyo, quienes contrajeron nupcias en Barquisimeto.

Uno de los barquisimetanos de mayor trascendencia en la historiografía larense es sin duda el presbítero José Macario Yépez, quien representó para la primera mitad del siglo XIX, una de las más altas cumbres del pensamiento y la política.

A juicio del historiador Lino Iribarren Celis y del cronista Eliseo Soteldo, el maestro Yépez representa para Barquisimeto un hito, un hombre de extraordinarios dotes intelectuales, un gran polemista, un elocuente orador y un bienhechor en el campo de la cultura, de la moral y del progreso de la capital larense.

Soteldo detalla que la influencia del maestro Yépez, marcó pauta en la vida espiritual de Barquisimeto, porque “Con el ejemplo de sus virtudes y de sus prédicas morales, el maestro José Macario Yépez, marcó el clima de identidad espiritual, de comprensión y de solidaridad social entre los habitantes neosegovianos”.

En una investigación del analista político y abogado, Jorge Ramos Guerra, refiere que Yépez adquirió una deuda considerable para edificar el templo de la Concepción de Barquisimeto.

En una correspondencia, apunta Ramos Guerra, enviada al doctor Manuela Antonio Briceño, fechada en Barquisimeto el 3 de septiembre de 1853, “Soy deudor de cerca de 2.000 pesos de cantidades que me prestaron en dinero en efectivo para concluir por mi cuenta y riesgo, y sin esperanza de reembolso, el templo parroquial de esta ciudad”.

Refiere Iribarren Celis, que a los 13 años de edad, José Macario presencia la espantosa hecatombe del terremoto del 26 de marzo; el saqueo de la ya destruida ciudad por la soldadesca realista y la emigración de numerosas familias patriotas hacia San Carlos, huyendo de Monteverde.

Asimismo, es testigo de encarnizada persecución, el enjuiciamiento y el destierro de los mejores hombres de la ciudad. Ve con horror a ciudadanos honorables esclavizados en la construcción del cuartel El Campamento bajo el control militar de Oberto.

Es espectador del más cruel de los excesos de las tropas desenfrenadas de Cevallos; sufre en fin con su pueblo, gran parte de aquel largo drama que se inició con el sismo y se prolonga hasta 1821.

Acerca de su iniciación apostólica subraya Iribarren Celis, que en abril de 1.819, José Macario, ya decidido a optar por una carrera al servicio de Dios, participa como aspirante por una beca correspondiente a los jóvenes de Barquisimeto para ingresar al Real Colegio Tridentino de Caracas. 

Envía entonces el joven Yépez una correspondencia al provisor y vicario gobernador del Arzobispado, presbítero José Vicente Maya, a fin de atender dicha solicitud “…de seguir estudios en la capital y no teniendo medios suficientes para someterme a ellos, estoy en pretender la beca seminaria a que como uno de sus hijos tengo derecho”.

Este historiador cita que Santiago Villalonga, hombre acaudalado de la región, regidor decano de Barquisimeto y custodio de los intereses de la Corona, “hasta el extremo de haber efectuado viaje a Caracas para denunciar ante el capitán general la conspiración revolucionaria que en 1.808 se lleva a efecto en Barquisimeto”, había sufragado la beca de estudios de José Macario desde 1.819 hasta 1.824, “demostrando gran aplicación al estudio y conducta ejemplar”.

Simultáneamente, José Macario siguió estudios en la Universidad de Caracas, donde obtuvo el título de bachiller en Filosofía en 1.822, y dos años más tarde, se graduó de maestro en la misma especialidad.

El 11 de junio de 1.824, el ya maestro José Macario, solicitó al vicario capitular de Caracas, doctor José Suárez Agudo, le despachara letras dimisorias con el propósito de dirigirse a Mérida a ordenarse con el obispo de aquella diócesis, Lazo de La Vega, acto que se consumó el 10 de octubre de ese año, en el Monasterio de Santa Clara.

José Macario fue poseedor de un gran sentimiento cristiano de amor y altruismo en sus primeros años como evangelista. Con deber sagrado asume posturas al servicio de la sociedad, de los más necesitados, de la iglesia y en defensa de la vida espiritual de su pueblo.

Posteriormente, rige este sacerdote la memorable escuela de La Trinidad y Gramática Castellana, fundando la Cátedra de Filosofía y Latinidad, desde donde habrán de germinar eminentes hombres la patria como Vicente Amengual, Nicolás Gil, los doctores Tamayo, Candelario Varela, Antonio María Soteldo, entre tantos otros.

Pronto asumió José Macario con temple de acero, la defensa de los derechos de la iglesia amenazados por las reformas de las corrientes políticas de la época, impuestas a la organización eclesiástica.

Ramos Guerra describe en su libro La Confesión del Cólera, que Yépez se identificó con la causa conservadora y alcanzó diferentes escaños como diputado ante el Congreso Nacional, en el periodo 1.841-1.844, además consiguió la vicepresidencia de la Cámara de Representantes entre 1.842-1.843.

Igualmente fue senador en representación de Barquisimeto en 1.846 y presidió la Junta Regional para repatriar los restos mortales del Libertador Simón Bolívar.

Las labores de periodista no pudieron faltar, fundando y redactando El Correo de Occidente, vocero informativo de la Asociación de Conservadores de Barquisimeto, del cual era su vicepresidente para 1.849.

En 1.854, el presbítero José Macario Yépez, junto a otras personalidades de la ciudad, se vio involucrado en el asesinato del gobernador de la Provincia Barquisimeto, Martín María Aguinagalde y del jefe político de Cabudare, José Parra, hecho ocurrido el 12 de julio del citado año.

El cronista Soteldo asienta, que el maestro Yépez fue detenido y trasladado a Caracas, “pero poco duró preso. Fue liberado”.

Pero fue su sacrificio como sacerdote lo que le hace pasar a la posteridad.

El hecho que marcó su vida y lo perpetúa en la historia de la patria, es la actitud asumida en 1.856, cuando una terrible epidemia diezmaba a la población de Barquisimeto, y ante la presencia de la sagrada imagen de la Divina Pastora, trasladada desde el pueblo de Santa Rosa a la ciudad, ofrece su vida a cambio de la erradicación de la peste.

Lo que realmente sucedió fue que el padre enfermó de cólera, la cual degeneró en tifus, causándole la muerte el 16 de junio de ese año. Sus restos fueron depositados en el cementerio de San Juan”, según anota el cronista Soteldo.

Ciertamente es mucho más rica la historia del padre Macario que la de la Pastora, pero entre gustos y colores jamás se escribirán los autores.

Dios con todos.

 

Lic./Psic. J. A. Gómez Giménez.


 

Fuentes consultadas:

 

Eliseo Soteldo. Anotaciones Históricas de la Ciudad de Barquisimeto 1801-1854.

Hermano Nectario María. Historia de la Divina Pastora de Santa Rosa. Segunda Edición 1926.

Jorge Ramos Guerra. La Confesión del Cólera. Barquisimeto 1998.

Lino Iribarren Celis, Semblanzas Neosegovianas del Procerato de Barquisimeto. Caracas 1966.

Ramón Querales. (RE) Visión, Apuntes para la Historia del Municipio Iribarren. Barquisimeto 1995.

miércoles, 13 de enero de 2021

¿Existieron los reyes magos?

De acuerdo con la tradición, los Reyes Magos tenían orígenes distintos: uno era europeo, otro asiático, árabe o del Medio Oriente, y el último, africano. Venían montados en un caballo, un camello y un elefante, y le dieron al niño Jesús tres regalos: oro, incienso y mirra, como símbolo de su triple naturaleza: como rey, como dios y como hombre.  Curiosamente, casi nada de eso se menciona en la Biblia, salvo por el Evangelio según San Mateo, en cuyo segundo capítulo se lee: 

"Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el Oriente, y venimos a adorarle" (Mt 2:2).  

Un poco más adelante, en el versículo 11, se mencionan los tres regalos: oro, incienso y mirra. En sueños son advertidos que no debían volver a ver al rey Herodes, por lo que eligen un camino distinto de vuelta a su tierra y en el relato bíblico no se vuelve a saber de ellos. ¿Por qué creemos que son reyes? Aunque el origen es nebuloso, se afirma que fue en el siglo III cuando Tertuliano, padre de la Iglesia, determinó nombrarlos reyes, ya que en la iconografía de ese tiempo se les representaba con ropajes lujosos, joyas y riquezas que sólo los monarcas podrían poseer. En el evangelio se habla de tres "magos que vinieron de Oriente".  Sin embargo, el texto no aclara sus nombres ni afirma en ningún sentido que se tratara de reyes. 

La confusión se debe a una traducción incorrecta de la palabra magi, que en latín es plural de magus, la cual a su vez deriva del griego μάγος, o magos.  Esta palabra es de origen persa y se refiere a una casta de sacerdotes seguidores del zoroastrismo que estudiaban los astros con la aspiración de hallar a Dios en ellos. Por sus conocimientos extraordinarios, la palabra magi nos llegó al español como magos, que entendemos como individuo con poderes sobrenaturales y con la capacidad de hacer magia. Pero los tres hombres sabios de Oriente lo único que hacían era practicar la astronomía.  

También en el siglo III se dedujo que se trataría de tres personajes, uno por cada regalo. En un notable mosaico del siglo VI, localizado en la Basílica de San Apolinar el Nuevo, en Rávena, Italia, aparecen por primera vez los tres Reyes Magos ataviados al modo persa, con el gorro frigio de los magos que sería sustituido por la corona de los reyes, cada uno con su nombre encima y representando diversas edades. 

En el Evangelio Armenio de la infancia de Jesús, considerado apócrifo y no reconocido por la Iglesia, se habla de Melkon de Persia, Gaspar de la India y Baltasar de Arabia.  Basado en este relato, el doctor de la Iglesia Beda el Venerable, describe en el siglo VII a los magos de Oriente como los conocemos hoy, siendo Melchor el más viejo y el que porta el oro, Gaspar el de mediana edad con incienso y el joven Baltasar con mirra. Sería hasta el siglo XV que la iconografía cristiana los representaría encarnando a las tres razas conocidas en la Edad Media: Melchor personificando a los europeos, Gaspar a los asiáticos y Baltasar a los africanos.  

Pero… ¿realmente eran Tres? ¿eran Reyes? ¿eran Magos? ¿eran de Oriente?...

Pues la verdad es que nadie se pone de acuerdo sobre estas cuestiones. Se busque donde se busque encontraremos un sin fin de respuestas diferentes y casi todas ellas fundamentadas. Al no ser la Biblia un libro con una “fiabilidad” del 100 % hace que nos encontremos que en las Santas Escrituras hayan continuas contradicciones en muchísimos acontecimientos allí relatados.

La historia más difundida acerca de esta tradición nos indica:

(…)Vinieron de Oriente, en número de tres, guiándose por una estrella (celebérrimamente conocida como La estrella de Belén) que les condujo hasta Belén. Allí buscaron al Niño Jesús recién nacido y le adoraron, ofreciéndole oro (representando su naturaleza real, como presente conferido a los reyes), incienso (que representa su naturaleza divina, empleado en el culto en los altares de Dios) y mirra (un compuesto embalsamador para los muertos, representando el sufrimiento y muerte futura de Jesús). Antes de llegar, encontraron al gobernador Herodes el Grande en la ciudad de Jerusalén, quien astutamente les conminó a que, de regreso, hablaran con él para darle noticia del sitio exacto donde se encontraba dicho niño; y, así, poder ir él también a adorarle. En realidad, lo que quería era darle muerte, por eso ordenó la Matanza de los Santos Inocentes.(…)

Incluso se habla de la condición de éstos como Poetas, lo cual nos describe sus formas de ser:

(…) Melchor, Gaspar y Baltasar eran poetas. Lo cual no es de extrañar, dada su afición a pasar horas y horas contemplando la inmensidad del cielo y a calibrar el alma de los hombres. Lo que casi nadie sabe es que los tres ya se conocían antes del asunto de la gran estrella. Aquella que descubrieron casi al mismo tiempo y que les llevaría ante la presencia de la eternidad: Dios hecho niño. El caso es que se conocían por asuntos de libros, de los pergaminos y rollos de entonces. Poseían tres de las mejores bibliotecas de aquella época. Era tal su pasión que llegó un momento en que dejaron de lado a intermediarios y mensajeros, e incluso a los siempre beneficiosos espías. Y comenzaron a cartearse entre ellos.(…) (…) Gaspar era un hombre de extremada sensibilidad y le daba más por lo lírico. Su cántico causaba una gran emoción en quien le leía o escuchaba, y se centraba mucho en la naturaleza, en la belleza de la luz cuando jugaba al escondite con las cosas. Melchor y Baltasar le admiraban. Gracias a su poesía ese intercambio epistolar fue haciéndose más íntimo, se fue llenando de confidencias y ahondamientos. Se contaban sus anhelos más profundos, sus deseos más rotundos. Eran ya amigos.(…)

Otro de los enigmas de los Reyes Magos más estudiados es la naturaleza del brillante astro que les condujo hasta el pesebre de Jesús. Para muchos autores no era sino un cometa o meteoro luminoso. Hay quien mantiene que pudo tratarse del cometa Halley. Kepler, en 1.606, afirmó que pudo nacer de la conjunción triple de dos planeta, Saturno y Júpiter, en la constelación de Piscis. 

Por último, en la biblioteca de la Universidad de Salamanca se encuentra un curioso códice del siglo XV, titulado Historia de los Reyes Magos. Plagado de citas del Antiguo Testamento, relata la trayectoria de estos durante y después de la adoración. Destaca el episodio de las tentaciones que sufrieron los tres Reyes a cargo de Satanás.

Del mismo modo se sabe que en 1.164, el emperador alemán Federico Barbarroja, después de invadir con su ejército la ciudad de Milán, se apropió de las Reliquias de los Reyes Magos y las regaló a la ciudad de Colonia. Eran las mismas que fueron trasladadas desde la Tierra Santa a Milán. Miles de peregrinos empezaron a llegar a Colonia para ver el rico tesoro de los legendarios Reyes Magos. 

Así, en 1.248 inició la construcción de una catedral que estaría a la altura de tal tesoro, la de Colonia. Hoy, dicha catedral es uno de los monumentos góticos más impresionantes de Europa cuya construcción duró más de 600 años. Un detalle particular y muy original es que, la torre no está rematada por una cruz, sino por una estrella.

Entonces ¿existieron los reyes magos?...


Feliz año 2.021.


Lic./Psic. J. A. Gòmez Gimènez.