jueves, 30 de abril de 2020

HISTÓRIA DE LA EDUCACIÓN EN VENEZUELA (1950-2002)


          La evolución de la Educación en Venezuela se realizó de forma lenta. Desde el inicio del siglo XX y hasta finalizada la dictadura de Marcos Pérez Jiménez (1948-58), las escuelas que impartían la educación primaria y secundaria, además de las restantes instituciones como las de educación superior fueron creciendo lentamente, pero a principios de la década de los años 60 la educación venezolana presentó una expansión espectacular, estimulado por un proceso de masificación educativa que se tornó favorable y un aumento en el acceso a la educación de forma notoria para todas las clases sociales del país.
          Por lo tanto, no es de extrañar que el gran desarrollo del sector educativo en Venezuela para los años 60, se deba principalmente a la caída de la dictadura, que trajo profundos cambios al sistema educativo, entre los que destacan el inicio del proceso conocido con el nombre de la Democratización de la enseñanza, con especial atención a los sectores de educación primaria y secundaria, por lo que se crearon nuevas instituciones y se incrementó el número de maestros y profesores. Una segunda explicación posterior de este desarrollo del sistema educativo se encuentra ligada al entorno económico favorable que presentaba el país para los años 70, sustentado entre otras cosas al aumento de los precios del petróleo en los mercados internacionales, lo cual permitió la entrada de grandes cantidades de divisas al país, situación no esperada en la historia reciente de la renta petrolera en la cual se apoyaba el Estado Venezolano.
       Es así como se inicia una política educativa agresiva, sustentada en la teoría del Capital Humano la cual se encuentra de manera explicita en el V Plan De La Nación, donde el Estado Venezolano se fija una política desarrollista para las áreas económico y social, incluyendo la educación.
       En atención a lo anterior, en este artículo se realizará un recorrido relacionado al comportamiento legal y matricular de la educación preescolar, primaria, secundaria y superior en los últimos 52 años, y se podrá apreciar de una forma más ilustrativa, las tendencias tanto positivas como negativas, del sistema formal de la educación. Para ello se utilizaron datos recopilados basados en las cifras oficiales publicadas por el Ministerio de Educación, a través de diversas publicaciones entre las cuales destacan las estadísticas educacionales y memoria y cuenta (1950 hasta 2002) referente a matrículas iniciales del sistema educativo nacional.

Educación Preescolar                                  

      Durante la época en que se inicia la democracia en Venezuela (1958), la educación preescolar estaba en un alto porcentaje en manos del sector privado, eso trajo como consecuencia que solo podían tener acceso a ella, niños cuyos recursos económicos le permitieran a sus padres pagar este tipo de planteles, los demás tenían que esperar los siete años de edad para ingresar a la escuela. Debido al inminente desarrollo de la educación preescolar en el país, cuyo crecimiento para el año 1964 se ubica en atención a 21.800 niños aproximadamente, de un universo que rondaba 957.000 niños que conformaban la población escolar para ese año, precisamente en el periodo que va desde 1964 hasta 1969 se crea la oficina de planeamiento integral de la educación del ministerio de educación (EDUPLAN), donde estaba adscrita la subcomisión de educación preescolar cuyo objetivo primordial fue elaborar el programa, las guías de estudios y otros instrumentos curriculares del nivel.
       Por otra parte, es de hacer notar que la educación preescolar fue institucionalizada como nivel obligatorio del sistema educativo en la Ley de Educación de 1980, debido a que antes era una dependencia adscrita a la educación primaria y secundaria, pero es a partir de esta fecha cuando realmente es considerada obligatoria y como requisito indispensable para entrar a la educación primaria. En lo que respecta al año 1952 la educación preescolar contaba con apenas 10.578 niños matriculados, esta proporción representa sólo el 0,19 % de la población total para ese año. Para el año 1980, es decir, 28 años después, el sistema contaba con 344.287 niños inscritos en la educación preescolar, cifra que representaba el 2,28 % de la población total, lo cual indica un crecimiento promedio interanual del 14,2 % para el periodo 1952-80 que es a todas luces espectacular.
       Cabe señalar que para el año 2002 la matrícula de educación preescolar asciende a 863.364 niños inscritos, lo cual representa un 3,4% de la población total y donde se observa un incremento interanual desde los años 80 de 4,4% en promedio.
       A juzgar por lo anterior, la tasa de crecimiento interanual de la matrícula de educación preescolar ha mostrado un comportamiento en concordancia con la historia socio-económica de Venezuela, tanto que para el período 1952 hasta 1980, la tasa de crecimiento promedio interanual de los inscritos en preescolar se situó en un 14,2 %, la más alta de todos los niveles educativos, pero el aumento mas alto se observa precisamente en el periodo lectivo 1974-75 donde el crecimiento de la matrícula es del 63,5 % con respecto al año anterior, claramente esta cifra coincide con las altas tasas de crecimiento económico y poblacional que experimentó el país en la década de los años 70.
     Consecuentemente, dicho comportamiento se estanca a principios de los años 80 hasta el año 2002, registrando una leve recuperación para 1982 (22,3 %), esto se le atribuye a una clara expansión del sistema educativo acompañada de la creación de instituciones privadas en este nivel y a una alta capacidad de pago a este servicio favorable para todos los niveles de la población.
       Es importante observar que en la segunda mitad de la década de los años 80 el crecimiento de este nivel educativo no fue favorable en comparación con años anteriores y la tendencia indicaba que con las políticas actuales del sector educativo, no existe posibilidad de recuperar los niveles arrojados en los años 70. No es para nada aventurado afirmar que el bajo comportamiento matricular en el nivel de preescolar para los años 90, se deba explícitamente al déficit presente en la clase media baja y baja de la población que no pudo cubrir las necesidades de educación de sus niños.
      Por ende estos resultados sugieren que para la clase alta y media alta de la población ya se tenían cubiertas las necesidades de educación de los niños en edades comprendidas de 4 a 6 años. No obstante, en lo que respecta a la tasa de crecimiento de la matrícula de educación preescolar para los últimos 50 años, esta se ubicó en un 10 % anual en promedio, tasa que se encuentra acorde con el comportamiento de la tasa de crecimiento poblacional arrojada para el mismo periodo de estudio.

Educación Primaria                                                                                         

      En cuanto a la educación primaria, la misma tiene su base legal en la Ley de Educación (1980), donde se establece como principal meta, la contribución del profesor a la formación integral del alumno, según la Ley de Educación de ese mismo año.
    Por otra parte, cabe señalar que durante la década de los años 70 se realizaron reformas educativas, en las cuales se rediseñaron planes y programas con la finalidad de aumentar la cobertura de la educación primaria. Posteriormente en la década de los años 80 es iniciada con la aprobación de la Ley de Educación y el 13 de junio de 1980 se decreta la creación del subsistema de educación básica cuya duración de nueve años. Por su parte este nivel educativo básico se consolida en 1988, mediante los instrumentos requeridos para tal fin, tales como: programas de estudio y manuales del docente, además se incluye la educación ambiental en el diseño curricular de la misma.
     Finalmente, para el periodo 1990-94, se implementa una series de políticas que permitieron adaptar al venezolano a las necesidades y requerimientos del país, tomando en cuenta que dentro del sistema curricular debían incorporarse asignaturas como Educación para el trabajo, concibiendo la educación como una tarea a lo largo de la vida del estudiante, además de la enseñanza de valores elementales tales como el de libertad, solidaridad y justicia, entre otros.
       En lo que respecta a la educación primaria se aprecia que para 1950, los niños inscritos en este nivel totalizaron en 471.799 representando el 10 % de la población total, para el año 1960 el incremento de la matrícula es espectacular, 1.074.434 niños se encontraban inscritos en todas la escuelas primarias del país, la cifra representa el 14 % de la población total en ese año, y la tasa de crecimiento interanual promedio de la matrícula total durante la década de los años 50 fue del 8 %, resultado que no es de extrañar para la presente expansión educativa en esa década.
        Sin embargo, para la década de los años 80 el crecimiento en la matrícula se hace más lento, los registros muestran que para 1980 el número de matriculados en este nivel totalizó en 2.456.815, representando el 16,28 % de la población total, para los años 90 se registraron 3.036.219 niños inscritos en primaria (15,27 % de la población total) y en las cifras disponibles para el año 2002 la matrícula totalizó en 3.506.780, representado el 13,97 % de la población total, lo cual permite apreciar de forma notoria la disminución consecuente de dicha matrícula desde los años 90.
El balance de los resultados en la educación primaria revelan que desde 1950 hasta el 2002 la tasa de crecimiento interanual de los alumnos inscritos en todas las escuelas primarias nacionales se sitúa en alrededor del 4 % anual. Se observa un interesante incremento interanual de la matrícula en educación primaria para 1960 del 22,5 %, la tasa más alta registrada hasta ahora en este nivel. El incremento notorio es producto precisamente del proceso democrático estimulado por las políticas educativas hacia la masificación de la escuela primaria en todo el país. Al igual que en los registros de educación preescolar, la gran parte de la población tenía acceso a las escuelas primarias, públicas y privadas, gracias a los altos niveles de equidad con los que contaba el país en esa época. Del mismo modo, se puede observar un notorio estancamiento en el crecimiento de este nivel educativo desde principios de los años 80, el cual se ha mantenido relativamente estable hasta principios de los años 90 arrojando una tasa de crecimiento promedio interanual del 2,14 %.
       La gran disminución de la matrícula registrada hasta los momentos es justificable por el hecho que, es precisamente en este nivel donde se observan altos niveles de deserción, el cual han influido de forma significativa sobre el crecimiento de los alumnos inscritos en las escuelas primarias.
La deserción es uno de los problemas recurrentes de la educación primaria en Venezuela, algunos la llaman Expulsión escolar y representa una magnitud tan alta en el país, que existe la posibilidad de afirmar que, si no se resuelve este problema a tiempo, el país seguirá disminuyendo sus posibilidades de salir del subdesarrollo. Si bien es cierto, una gran parte no determinada de estos niños regresan al sistema educativo en la modalidad de educación de adultos, es posible que mucho más de la mitad todavía quede desprovista de los medios elementales para llevar una vida humana digna.
      En ello radica la importancia de estimular el desarrollo en este nivel a través de políticas de inversión en educación eficientes con la finalidad de poder dotar a la gran mayoría, de las necesidades fundamentales para el desarrollo intelectual a temprana edad.

Educación Secundaria                                                                             

        Este nivel se fundamenta en las finalidades generales y especificas contempladas en la Ley de Educación (1980), entre las cuales destacan: la consecución del proceso formativo del alumno el cual ha sido iniciado en los niveles que la preceden, además de ampliar el desarrollo integral del alumno y su formación cultural, así como también, que el alumno posea la capacidad de definir el campo de estudio futuro para que pueda incorporarse al trabajo productivo.

         Por otra parte, el plan de estudio de educación secundaria se basa en el conjunto de asignaturas orientadas a ampliar el rango de aprendizaje de los alumnos en cuanto a los aspectos, culturales, psicológicos y pedagógicos, establecidos en la normativa legal vigente para este nivel.

         Es importante mencionar, que para la inserción de los egresados de la educación secundaria a la educación superior, se toman en consideración un conjunto de normas establecidas en el proceso nacional de admisión a la educación superior el cual es supervisado por el consejo nacional de universidades (CNE). Entre las cuales destacan: el ingreso a través de la oficina de planificación del sector universitario (OPSU), el cual por medio del sistema de preinscripción oferta a todos los aspirantes la posibilidad de ingresar a las diferentes instituciones de educación superior, cuyo principal requisito para optar a la preinscripción es la presentación de la prueba de aptitud académica (PAA), cuyo resultado, promediado con el record académico de los aspirantes, conformarán el índice académico, que será el indicador que decide la oportunidad del alumno.
        Por otra parte la segunda forma de ingreso, esta compuesta por las diferentes pruebas que ofertan cada universidad, en las distintas carreras, sin embargo para optar a esta opción el alumno deberá estar preinscrito. Igualmente el crecimiento de la matrícula en el sub sector de la educación secundaria, al igual que preescolar y primaria, es también notoria durante el periodo de estudio.
       En tanto que para el año 1950, donde no existían tantas escuelas secundarias como ahora, el número de inscritos para ese año fue de 26.954 jóvenes, lo cual  representó un 0,5 % de la población total, es decir, menos del 1 % de la población para ese año, este resultado indica que para 1950 el 10 % de la población total estudiaba primaria y sólo el 0,5 % realizaba estudios de secundaria. A comienzos del periodo democrático estas tendencias empiezan a incrementarse, debido al aumento del número de escuelas a nivel nacional, tanto que para 1960 la matrícula de educación secundaria fue de 127.198 jóvenes representando un 1,6 % de la población total, esto implica que desde 1958, alrededor de 50.000 jóvenes iniciaron estudios de secundaria en solo 3 años.
        Debido al crecimiento de la matrícula en los años 60 y al aumento del número de instituciones educativas para el mismo periodo, la misma se ubicó para principios de los años 80 en 820.660 alumnos inscritos, representando un 5,4 % de la población total, es decir, el número de jóvenes que iniciaron estudios secundarios entre 1960 y 1980 fue de casi 700.000 jóvenes, representando un aumento interanual del 10 % respectivamente en 20 años. Es importante tener en cuenta que al igual que en primaria, la deserción a este nivel se hace latente para la primera mitad de la década de los años 80, y puede apreciarse claramente un crecimiento muy lento hasta finales de los años 90 y una recuperación a principios del 2000.
         Es por ello que la tasa de crecimiento interanual de la matrícula de educación secundaria se ha incrementado en los últimos 52 años en 9 % aproximadamente, y el crecimiento más notorio ocurrió a finales de la década de los años 50 y en la primera mitad de los años 60, donde la tasa de crecimiento promedio interanual fue del 17,54 % en ese intervalo de años. Debe resaltarse el hecho que dicha tasa fue la más alta registrada hasta ahora para este nivel educativo.
       Posteriormente, se puede apreciar una disminución de dicha tasa en la segunda mitad de la década de los años 60 ubicándose en 9 % aproximadamente. En el resto de los años, desde principios de los años 70 hasta las puertas del 2002, la tasa de crecimiento promedio interanual de los inscritos en la educación secundaria disminuyó en 5 % aproximadamente y se mantuvo más o menos estable a excepción de una leve recuperación en el periodo 70-84 donde la tasa de crecimiento interanual fue en promedio 7 %, pero esta recuperación significó un efecto compensación, ya que las tasas fueron negativas para los años 73, 79 y 80, ubicándose en un 8 % en promedio, lo que implica una disminución en términos reales de 1 % en la tasa de crecimiento, cifra que no parece indicar tanta gravedad en la evolución de la educación secundaria para el periodo 70-84.

Educación Superior                                                                                                             

        Es importante destacar, que como consecuencia del auge petrolero de la década de los años 50 la educación en Venezuela no era considerada como una prioridad para el gobierno, debido a que para la época las necesidades de mano de obra calificada eran solucionadas con la inmigración europea de empleados técnicos y profesionales. Para 1950, en Venezuela existían únicamente 3 universidades, la Central, la de los Andes y la del Zulia, debido a que en el periodo de dictadura los estudiantes universitarios eran los principales opositores del gobierno. Por otra parte, con el levantamiento de la democracia en 1958, nace la autonomía del sector universitario, y el auge de las mismas, además del aumento de la renta petrolera y de la implantación del modelo de sustitución de importaciones, el cual permitió un rápido crecimiento de las instituciones que impartían la educación superior.

       Sin embargo, este incremento de instituciones no ha garantizado el aumento de la calidad sino más bien todo lo contrario, ya que proliferaban las instituciones que no reunían los requisitos mínimos para un trabajo académico digno de considerarse en ese nivel superior.

       Para 1970, se poseían aproximadamente 12 instituciones, de las cuales 9 eran públicas. Sin embargo para ese mismo año, se implementó una reforma en la Ley de Universidades que tuvo como principal propósito tener un mayor control por parte del gobierno sobre las universidades, tanto en lo académico, administrativo y financiero entre otros. En ella se le confiere más poder al Consejo Nacional de Universidades (CNU), otorgándole nuevas funciones en lo concerniente a responsabilidades normativas y la distribución del presupuesto de las universidades públicas, además se crea la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU) como organismo se asesoría técnica del CNU en cuanto a la programación de las mismas.

Finalmente en 1980 existían 62 instituciones aproximadamente, de las cuales 13 eran universidades públicas, además en ese año el Congreso Nacional aprueba una Ley Orgánica de Educación más avanzada, con el fin de reorientar el desarrollo de este sector e introduce nuevos elementos que servirían para sistematizar la heterogeneidad institucional presente en la época.
Por otra parte, con relación al subsistema de educación superior, las cifras  muestran un incremento acelerado en el tamaño de la matrícula a finales de los años 50 y este se acentúa a principios de los años 70. En tanto que para la década de los años 50 el número de inscritos en las universidades totalizó 22.000 alumnos aproximadamente, lo cual representó sólo el 0,3 % de la población total, este registro aumentó en 85.000 alumnos universitarios inscritos para los años 70, un 0,8 % de la población total, 300.000 en los años 80 (2,4 % de la población para ese año), luego se duplica en los años 90 a 600.000 alumnos inscritos aproximadamente representando un 3 % de la población total y finalmente para el 2002 la cifra asciende a casi 900.000 estudiantes universitarios inscritos en el sistema, lo que significa un 4 % aproximadamente de los 23 millones de habitantes que se encuentran en el país.
      Vale la pena destacar, que este incremento de la matricula en la educación superior vino acompañado por la inserción de la mujer en este sector durante las últimas tres décadas, sobre todo en áreas de conocimiento que antes eran dominadas por el hombre, entre las cuales destacan las Ciencias sociales, Las Ciencias de la Educación, aunque en menor medida también destaca la incorporación de la mujer en el área de ingeniería, arquitectura y Tecnología.
       Por otra parte, en lo que respecta a la tasa de crecimiento interanual de la matrícula en la educación superior, ésta demuestra que en promedio el sistema ha crecido a una tasa del 15 % los últimos 52 años, cifra bastante alta para los acontecimientos pocos positivos por los que ha trascurrido este nivel educativo desde la década de los años 50 hasta ahora. En este marco, se observa que la tasa de crecimiento interanual más pronunciada de la matrícula universitaria se presenta a mediados de los años 50 ubicándose en un promedio de 38,6 % anual, tasa que es muy favorable a pesar que en el país existían apenas tres universidades, y este sector no estaba en su máximo desarrollo,
      Del mismo modo, se puede observar que dicha tasa presenta una clara disminución desde principios de los años 60 hasta una recuperación observada en la primera mitad de los años 70, la tasa de crecimiento promedio interanual para ese periodo se ubicó en 13,19 %. Cabe señalar, que durante los años 70 esta tasa de crecimiento aumentó 3 puntos en comparación con la arrojada a finales de los 60, ubicándose en casi 16 % para esos años. Luego disminuye nuevamente a principios de los 80 manteniéndose más o menos estable hasta finales del año 2000 teniendo ésta un valor promedio de crecimiento interanual del 5 %. Para el año 2002 esta tasa se recupera 5 puntos y cierra el ciclo con una tasa de crecimiento promedio del 10 % en solo 2 años.
      La desaceleración en la matrícula de educación superior a partir de los años 80, puede ser explicada por diversos motivos. Primero por el hecho que el crecimiento de la matrícula llega a su tope de máximo crecimiento en el año 73 (23 %). Por otra parte, hay que señalar la situación por la que atravesó el país y en general América Latina durante la década de los años 80, la cual fue denominada por algunos autores como la Década Perdida, en todos los aspectos.
          A modo de resumen la evolución de la educación en Venezuela ha tenido sus efectos positivos y negativos, pero dicho comportamiento no es de extrañarse si recordamos que los cambios en el sistema educativo venezolano han sido muy lentos, y aunado a esto a través de nuestra historia contemporánea hemos experimentado cambios dramáticos en el crecimiento poblacional, en la tecnología, y la economía en general, por lo tanto, no es de extrañarse los efectos observados en las tasas matriculares de los diferentes niveles educativos, las cuales se deben fundamentalmente a una serie de ineficiencias que se han hecho más evidentes con la actual crisis económica por la cual atraviesa el país, además, de la disminución de los recursos económicos que antes hacían posible disimular tales ineficiencias, entre las cuales destacan: la falta de capacitación docente en los diferentes niveles educativos, la baja calidad de los servicios que ofrecen las instituciones públicas, entre otras.
          Por otro lado, es importante acotar que ha habido un avance significativo en la incorporación de la mujer, en todos los estratos del sistema educativo y en especial al de la educación superior, por ello en los últimos años se ha observado una gran inclusión en la matrícula universitaria de la mujer, lo cual se evidencia en que las mismas forman parte en muchas carreras universitarias, compitiendo abiertamente en el mercado laboral con los hombres.
           Por consiguiente, la mujer venezolana ha incrementado de manera notable su participación en el mercado laboral, ello se debe por un lado, al aumento de la necesidad que ha tenido la mujer de obtener ingresos adicionales para el mantenimiento de su hogar o colaboración al mismo, y por el otro al incremento del número de hogares donde la madre es la jefe del mismo. De tal manera que estos acontecimientos han aportado al establecimiento de un nuevo patrón, donde la participación de la mujer venezolana en la actividad económica del país ha venido incrementándose. Aunado a esto hay que acotar la crisis económica que ha azotado al país desde 1980 hasta nuestros días, lo cual ha venido presionando a las mujeres, a tal punto que las mismas en la búsqueda de una solución se ven en la necesidad de conseguir un trabajo, que les permita alcanzar un nivel que en algunos casos, llega a la subsistencia de ellas y su familia.


Lic./Psic. J. A. Gòmez Gimènez.

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