martes, 6 de octubre de 2020

La formación y consolidación de la conciencia nacional en algunos países, fue una de las bases para la creación de los Estados-Naciones y la aparición de las ideologías nacionalistas, al igual que la lucha del liberalismo y otros movimientos progresivos que estuvieron contra el absolutismo y el conservadorismo, para ampliar los derechos políticos del pueblo.

Estas cuestiones resultan muy importantes puesto que Simón Rodríguez y en especial Simón Bolívar, se esforzaron por crear y fortalecer repúblicas de la América antes Española, para la cual asignaron una importancia a la Educación y a la Conciencia Nacional que debía convertirlas en sustento espiritual de las repúblicas recién creadas.

En este sentido, la formación de los estados nacionales es un proceso de larga duración, en el cual intervienen numerosos factores y que en cada país ha tenido su propia modalidad. La diversidad de circunstancias que provocaron la constitución de los Estados-Naciones y las popularidades de cada situación, dificultan la extracción de conclusiones generales aplicables a todos los países, por lo que es recomendable estudiar cada caso en particular.

El Estado-Nacional como forma de organización política de los distintos países, fue el resultado necesario del desarrollo del Capitalismo. La Burguesía desplazó el poder efectivo de los Monarcas Absolutistas, y pasó a ocupar una posición dominante en el Poder Político, ejerciéndolo en forma directa y controlando la acción del aparato estatal.

Así mismo; Bello decía que “La riqueza de un país no consiste siempre en su crédito y en sus recursos pecuniarios: es preciso que, además, sepa proveerse así mismo; y cuando haya llegado a este estado, entonces debe considerarse, no solamente rico, sino también libre e independiente”.

El desarrollo político de la Burguesía y la constitución de los estados- nacionales fueron impulsados por el pensamiento liberal, el cual se vio influenciado por estos procesos. El liberalismo político adquirió importancia cuando se promovió y dirigió movimientos contra los Monarcas Absolutistas

La Ilustración fue un movimiento heterogéneo y sumamente complejo de los Europeos en contra los sectores conservadores. El liberalismo político representó la culminación de un proceso cuyos orígenes pueden encontrarse en la lucha de las ciudades para mantenerse libres frente a los soberanos (siglo XI en el Norte de Italia); este pensamiento adquirió gran fuerza durante el Renacimiento (siglos XV y XVI) e hizo eclosión en el siglo XVIII con la Ilustración, la cual dio origen a dos corrientes de pensamientos fundamentales: El despotismo Ilustrado y el liberalismo político.

Puede considerarse como la culminación de un lento proceso de maduración intelectual-científica iniciada durante el renacimiento. Este proceso estuvo impulsado por el desarrollo de la actividad manufacturera y por el aumento del poder económico de la Burguesía, que aspiraba mayor poder político. Es difícil determinar el inicio de un movimiento como el de la Ilustración, se puede remontar sus antecedentes por la orientación y trascendencia de sus trabajos, se consideran a Juan Locke (1.632 y 1.704) y a Isaac Newton (1.642-1.727), como iniciadores de dicho movimiento.

 Locke, en relación a las concepciones políticas sostenía que la soberanía residía en el pueblo, dependía el Régimen Parlamentario, propuso la división de los poderes y propugnaba la igualdad social, la inviolabilidad de la vida, el derecho a la propiedad y a la libertad personal.

Según Locke “aquello que da inicio y constituye en realidad a una sociedad política no es más que el consenso de un grupo de hombres libres capaces de formar una mayoría para unirse e incorporarse a tal sociedad. Y esto y sólo esto es lo que dio o pudo dar principio a cualquier gobierno legítimo del mundo”.

Las características generales de este movimiento en las ideas de los pensadores son: se considera la experiencia sensible como el punto de partida para el conocimiento del mundo; la naturaleza y la sociedad están regidas por leyes constantes que podían conocerse mediante la razón; el logro de la felicidad era tan considerado como el fin de la actividad humana; los intelectuales se esforzaron por encontrar reglas sólidas que permitieran lograr la felicidad humana, se alentó el individualismo y la libertad individual, se atribuía a la ciencia y a la técnica un papel fundamental para el logro del progreso social y la felicidad; se consideraba la educación del pueblo como el medio más idóneo para el perfeccionamiento del hombre y el progreso social.

Por otra parte, el Despotismo Ilustrado o Absolutismo Ilustrado, es un movimiento originado desde el poder por algunos Monarcas Europeos, el cual ocurrió paralelo a la Ilustración. Con este movimiento los Monarcas intentaron “Reconstruir su estado mediante el empleo de la razón”. Este movimiento se expandió por numerosos reinos Europeos y en cada uno de ellos tomó sus propias características, a pesar de sus diferencias.

Los Monarcas Ilustrados tuvieron rasgos comunes: Buscaron  el consejo de filósofos, tendieron a centralizar el poder y a organizar el Estado. Con la realización de su política los soberanos lograron la centralización política y la unidad económica de sus reinos como consecuencia de la eliminación del poder de los sectores feudales.

El Despotismo Ilustrado se caracterizó porque la razón debía guiar siempre las decisiones de los soberanos; la realización de obras de infraestructura que facilitaran el proceso económico fue una constante; los monarcas intentaron realizar reformas para modificar las relaciones feudales.

Otra idea política fue El Romanticismo Político, que se manifestó con dos corrientes principales. Una de ellas enfrentándose a las nuevas ideas económicas y políticas y a los movimientos revolucionarios de la época. La otra corriente acentuó la tendencia individualista y libertaria del Romanticismo, se enfrentó al absolutismo y reivindicó la primacía de los Derechos Individuales frente al estado y llegó a confundirse con el liberalismo.

Juan Jacobo Rouseau (1.712-1.778), puede considerarse uno de los iniciadores del Romanticismo y en especial de la corriente libertaria, estableció la primacía de los sentimientos y de las virtudes morales sobre ésta; es por ello que se le ubica como uno de los precursores más importantes del romanticismo.

De igual forma, se consolidó un movimiento político a mediados del siglo IX. Sus fuentes inmediatas fueron la Ilustración y la Escuela de Manchester. De ésta, el liberalismo tomó la concepción de la libertad de empresa y libertad individual, de la igualdad, la tolerancia, la racionalidad, el derecho a la propiedad y de su confianza en el progreso del hombre y la sociedad.

El liberalismo se desarrolló en el marco social de la revolución industrial, del crecimiento de la burguesía y del ascenso de esta clase a posiciones políticas dominantes y específicamente al poder político. La doctrina liberal expresó los intereses de ideología de la burguesía; también coincidía con las inquietudes de los intelectuales, de los pequeños propietarios y de la pequeña burguesía en formación, es decir, la clase media.

En el aspecto político, los liberales basaron la organización de la sociedad en el pacto social, cuya expresión era la constitución nacional; esta fijaba los derechos y deberes de los ciudadanos y los protegía de la intromisión del gobierno y en su libertad y los negocios particulares; al gobierno se le concebía como una función política, una creación del cuerpo político; además, impusieron la conocida división de los poderes legislativo, ejecutivo, judicial.

En lo intelectual, el liberalismo se caracterizó por proclamar la tolerancia religiosa, el respeto a todas las ideas, y creyó que podría lograrse el cambio progresista de la sociedad mediante la extensión de la educación.

Así, Saint Simon, Owen Y Fourrier, notables figuras del pensamiento utópico fueron unos virulentos y consecuentes críticos de la sociedad capitalista, y manifestaron gran simpatía por los obreros y el pueblo en general. Propusieron proyectos de organización social ideales, donde reinara la igualdad y la justicia sociales, convirtiéndose en emporios de felicidad en este mundo para todos los seres humanos.

Los utópicos creían que estas nuevas sociedades podían lograrse al convencer de sus bondades a empresarios y gobernantes, y al persuadirlos de la necesidad de reformar a la sociedad, dándole una organización racional que permitiera mejorar la situación material y cultural de los obreros y de los demás sectores del pueblo.

Los tres utópicos y sus seguidores dieron origen a movimientos conocidos como Sansimonismo, Owenismo y Fourrierismo, que pervivieron después de la muerte de esos grandes hombres y que aún subsisten. Los movimientos utópicos se caracterizaron por su insistencia en llevar a cabo sus proyectos a pesar de sus continuos fracasos; crearon periódicos, revistas, cooperativas, centros de estudio, facilitando así la organización de los trabajadores en torno a los movimientos socialistas y educándolos en estas ideas:

El Sansimonismo, iniciado por Enrique de Saint Simon (1.760-1.825), tuvo connotados seguidores, entre los cuales cabe destacar a San Armando Bazar (1.791- 1.823), Olinto Rodríguez (1.794-1.851) y Próspero Enfantin (1.796-1.864). Saint Simon, fue defensor de la propiedad privada, pero los bancos estarían constituidos por fondos comunes de los productores quienes los dominarían. El estado, tal como se conoce, desaparecería y estaría constituido por un conjunto de industrias y bancos que regularían el proceso productivo.

A pesar de promover profundas transformaciones sociales, Saint Simon se oponía a la violencia revolucionaria y pensaba poder lograr su propuesta socialista por medios pacíficos, convenciendo de las bondades de la nueva organización social a los gobernantes políticos y empresarios. Los seguidores de Saint Simon divulgaron sus ideas, pero a diferencia de éste, llegaron a pensar en la abolición de la propiedad privada, la cual veían como la causa de la explotación de los obreros, de la miseria y de la desigualdad social; el proceso de abolición de la propiedad privada se haría paulatinamente, anulando el derecho de herencia.

El Fourrierismo, fue un movimiento iniciado por Carlos Fourrier (1.772-1.837), quien fue connacional y contemporáneo de Saint Simon, al cual sobrevivió doce años. Fourrier era empleado de comercio, lo que le permitió aprehender los mecanismos mercantiles y aproximarse al conocimiento de las relaciones capitalistas para someterlas a la crítica. En los seguidores de Fourrier predominaban las personas de la clase media intelectuales, profesionales, pequeños comerciantes, artesanos.

El Owenismo, creado por Roberto Owen (1.771-1.859), hijo de artesano, se convirtió en patrono de una fábrica de hilados en Escocia, donde entró en contacto con los obreros y se percató de su miseria y de los abusos que se cometían con los niños trabajadores; esto le hizo concebir medidas para mejorar la condición social de los trabajadores y proyectos de transformación social, los cuales intentó llevarlos a la práctica, en ellos, la educación tenía una gran importancia. También afirmaba que el ser humano es el resultado del medio social, por lo que era necesario cambiarlo y, educar a los obreros y a sus hijos.

Simón Rodríguez (1.771-1.854), fue un pensador utópico, otros personajes de esta misma tendencia de pensamiento fueron José Ignacio Abreu e Lima (1.797- 1.869) y Flora Tristán (1.803-1.844).

Con palabras de Ángel Rama: “La vigencia del pensamiento de Simón Rodríguez, que hoy resplandece intacto como si acabara de formularse para las sociedades latinoamericanas del presente, se debe tanto a su constitutivo fundamento democrático, elaborado en el crisol optimista de iluminismo y de la revolución emancipadora, como al fracaso de los Estados nacidos de la independencia para llevar a cabo las doctrinas de redención social que animaron el movimiento libertador.”

Simón Bolívar, su concepto de estabilidad y de orden socio-político, así como su idea de virtud política, de libertad, de igualdad, su oposición a la esclavitud, su preocupación por la justicia social, su concepción de la política como servicio público y su lucha contra la corrupción, debieron incomodar a muchos liberales.

Por su parte, Rodríguez también se consideraba liberal, pero criticó el liberalismo económico, el cual no creía adecuado para las repúblicas de la América antes Española, y también se opuso al excesivo individualismo. Por otra parte, Rodríguez compartía con el Libertador la idea de Estado y de Gobierno, y los conceptos de libertad, igualdad, justicia social, de virtud política y de la política como servicio público.

Bolívar y Rodríguez, sin descartar las libertades individuales, dieron preeminencia a la interpretación socio-política de la libertad, la cual unieron al bien común. Sin embargo, a pesar de las diferencias que tuvieron con los grupos liberales, los dos personajes compartieron en sus líneas generales los ideales del liberalismo ante expuestos.

Es por esto que ambos personajes dieron una gran importancia política a la primera escuela, institución que consideraban básica para consolidar las Repúblicas, pues, como dijo Simón Rodríguez estas estaban “Establecidas pero no Fundadas”, y precisamente la escuela primaria debía contribuir a darles su fundamento, es decir, debía educar para la construcción nacional.

La primera escuela o escuela primaria cumplía con dos propósitos, que se mantienen en actual educación básica, uno individual que se refiere a la autorrealización personal, es decir, se orienta hacia la formación y desarrollo de los niños y jóvenes en los aspectos intelectual, moral y físico; y el otro de carácter social. El propósito social debe cumplir con tres funciones asignadas a la Escuela:

La Sociopolítica, en ella se pueden distinguir cuatro aspectos: educar el amor y a la patria y en el sentimiento nacionalista, educar para la defensa del sistema socioeconómico y político, y para la participación política; educar la participación en la sociedad civil; y educar para la cooperación internacional.

La Sociocultural, que puede manifestarse con múltiples aspectos: la cultura general; la cultura histórica y geográfica; la cultura filosófica; la cultura científica; la cultura ética y humanística; la cultura religiosa; la cultura idiomática y literaria; la cultura artística; la cultura sanitaria; la cultura ecológica; la cultura nacional y regional.

La técnica o instrumental, cuyo propósito es preparar al discente para que pueda proseguir estudios y/o, por otra parte, capacitarlo para que pueda incorporar al trabajo.

La escuela primaria era, para la época, la institución más idónea para educar la población. Bolívar dio una gran importancia a esta escuela pero también se ocupó de los otros niveles y modalidades. Sin embargo, a pesar de la importancia que dio a la educación escolar, el Libertador tuvo una visión amplia de la educación, que trascendía esa forma de educación. La concebía como un proceso social global del cual eran responsables distintos agentes, pero teniendo el estado la mayor responsabilidad.

En relación a su cualidad, es sabido que Bolívar consideraba que las leyes debían ser propias del país, adecuada a su realidad, basarse en su cultura propensa a la transformación social, ser sencillas y conformar un todo coherente, de manera que el ciudadano sintiera las leyes como suyas, y no impuestas y ajenas a él.

La educación con el ejemplo también era muy importante en la educación escolar, y en particular en la escuela primaria. En ella, la educación debía trascender la mera instrucción, por lo cual los docentes debían ser personas que pudieran ser ejemplo para sus discípulos.

La educación escolar fue una de las cuestiones que ameritó la atención preferente del Libertador, además se esforzó por poner en práctica la idea de la educación popular vigente en su época, que se expresaba en la generalización y obligatoriedad de la escuela primaria.

Es importante señalar que el decreto del 5 de diciembre de 1.829, daba una gran importancia a la educación moral en la escuela primaria. También se ocupó de los colegios, que eran institutos educacionales que preparaban a los jóvenes para su ingreso en la Universidad. La relación que existía entre estos dos tipos de instituciones debió motivar la intención de ligarlas más estrechamente, para así poder coordinar mejor su acción educativa. Estas disposiciones debieron responder a la necesidad de desarrollar los estudios universitarios.

El Libertador creía que la Universidad debía contribuir al fortalecimiento de las Repúblicas; para ello la institución se construiría en el centro impulsor y orientador de la ciencia, la cultura y de la educación escolar del país. Y además de preparar profesionales para la República, la universidad debía ser el centro de formación de los intelectuales de nivel superior, destinados a dirigir la República y/o defender su sistema político.

Estos intelectuales debían tener a su cargo la responsabilidad de lograr la cohesión ideológica de la población del estado-nacional, en torno a la moral social y los intereses de los grupos dominantes, que debían legitimar con su trabajo intelectual.

La aspiración de Bolívar de modernizar y actualizar la Universidad se manifestó a plenitud en 1.827, año fructífero para la educación universitaria. De este año fueron: el decreto mediante el cual se permitió a los doctores en medicina ser rectores de la Universidad de Caracas, los nuevos estatutos de la Institución y la creación de la Facultad Médica de Caracas, la organización de la Universidad de Quito, y la creación de los estudios de jurisprudencia en el Colegio de Antioquia.

En el aspecto académico, los Estatutos Republicanos organizaron la Universidad en cuatro facultades: filosofía, teología, jurisprudencia y medicina; las cuales comprendían sus respectivas cátedras. El uso del latín continuó siendo fundamental en los estudios universitarios, pero se incluyó el estudio de la literatura, el griego, el francés y el inglés.

Para estudiar en la facultades de teología, jurisprudencia y medicina era necesario aprobar los tres años de los cursos de la facultad de filosofía, en la cual se ingresaba previa aprobación de los cursos de latín y de literatura (retórica) o de haber demostrado el dominio de las materias mediante la presentación de un examen. En estos aspectos se mantuvo el criterio de la Universidad de la época colonial.

En relación a la actualización y modernización de los planes de estudio, debemos distinguir los estudios profesionales y los de filosofía y letras. Estos últimos cursos, cada uno en su ámbito, mantuvieron los propósitos de lograr la cohesión ideológica de todos los cursantes universitarios, de dotarlos de una sólida cultura general y humanística básicas, y de prepararlos para proseguir estudios en la Universidad.

Finalmente, en los decretos buscan el propósito político de lograr la coherencia y cohesión ideológica en los estudiantes y egresados de la universidad, de manera que pudieran cumplir a cabalidad el rol de grado intermedio. La formación ideológica se fundamentaría en la doctrina y valores del catolicismo. Se puede presumir que Simón Bolívar acogió este criterio debido a que seguramente vislumbró en la religión católica y su iglesia las “reservas morales” que pudieran enfrentar la corrupción, la ausencia de virtud política en los dirigentes y la crisis de la moral social que percibía y denunció en repetidas oportunidades.

También es importante señalar que los requisitos de ingreso a la Universidad (dominio del latín y de la retórica) y del plan de estudios de bachillerato en filosofía, cuya aprobación era obligatoria para estudiar cualquier carrera, también cumplían con el propósito de la coherencia y conclusión ideológica de los cursantes y egresados.

 

 

Lic./Psic. J. A. Gómez Giménez. 

jueves, 10 de septiembre de 2020

Vivir en democracia

La democracia, del latín tardío democratĭa, y este del griego δημοκρατία dēmokratía, es una forma de organización social que atribuye la titularidad del poder al conjunto de la ciudadanía. Es una forma de organización del Estado en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo con mecanismos de participación directa o indirecta que legitiman a sus representantes. Es una forma de convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen según mecanismos contractuales.

Se define a partir de la clasificación de las formas de gobierno realizada por Platón, primero, y Aristóteles, después, en 3 tipos básicos: Monarquía (gobierno de uno), Aristocracia (gobierno de los mejores, para Platón; de los menos, para Aristóteles), Democracia (gobierno de la multitud, para Platón y de los más, para Aristóteles.​

Hay democracia indirecta o representativa cuando la decisión es adoptada por personas reconocidas por el pueblo como sus representantes. Es democracia participativa cuando se aplica un modelo político que facilita a los ciudadanos su capacidad de asociarse y organizarse para ejercer influencia directa en las decisiones públicas o cuando se facilita a la ciudadanía amplios mecanismos plebiscitarios consultivos.

Hay democracia directa cuando la decisión es adoptada por los miembros del pueblo, mediante plebiscitos y referéndums vinculantes, elecciones primarias, facilitación de la iniciativa legislativa popular y votación popular de leyes, concepto que incluye la democracia líquida. Estas 3 formas no son excluyentes y se integran como mecanismos complementarios en algunos sistemas políticos, aunque suele haber un mayor peso de una de las 3 formas en un sistema político concreto.

No debe confundirse República con Democracia, pues aluden a principios distintos, la república es el gobierno de la ley mientras que democracia significa el gobierno de la gente.

El término democracia proviene del griego antiguo δημοκρατία, y fue acuñado en Atenas en el siglo V A. C. a partir de los vocablos δῆμος o dḗmos, que se traduce como pueblo, y -κρατία -kratía, de la raíz de κράτος (krátos, traducida como fuerza, dominio o poder.​

El término demos parece haber sido un neologismo derivado de la fusión de las palabras demiurgos (demiurgi) y geomoros (geomori).​ El historiador Plutarco señaló que los geomoros y demiurgos, eran junto a los eupátridas, las 3 clases en las que Teseo dividió la población libre del Ática, adicionalmente la población estaba integrada por los metecos, esclavos y las mujeres. Los eupátridas eran los nobles, los demiurgos eran los artesanos, y los geomoros eran los campesinos.

Estos 2 últimos grupos, en creciente oposición a la nobleza, formaron el demos. Textualmente entonces democracia significaría, según Plutarco, el “gobierno de los artesanos y campesinos», excluyendo del mismo expresamente a los esclavos y a los nobles”.

Algunos pensadores consideran la democracia ateniense como el primer ejemplo de un sistema democrático. Otros han criticado esta conclusión, argumentando por un lado que tanto en la organización tribal como en antiguas civilizaciones en todo el mundo existen ejemplos de sistemas políticos democráticos,​ y que solo una pequeña minoría del 10 % de la población tenía derecho a participar de la llamada democracia ateniense, excluyendo la mayoría de trabajadores, campesinos, esclavos y las mujeres.

El significado del término ha cambiado varias veces con el tiempo, y la definición moderna ha evolucionado mucho, sobre todo desde finales del siglo XVIII, con la introducción de sistemas democráticos en muchas naciones y a partir del reconocimiento del sufragio universal y del voto femenino en el siglo XX. Hoy en día, las democracias existentes son distintas al sistema de gobierno ateniense del que heredan su nombre.

La democracia aparece por primera vez en muchas de las antiguas civilizaciones que organizaron sus instituciones sobre la base de los sistemas comunitarios e igualitarios tribales, la democracia tribal.

Entre los casos más conocidos se encuentra la breve experiencia de algunas ciudades estado de la Antigua Grecia, en especial Atenas alrededor del año 500 A. C. Las pequeñas dimensiones y la escasa población de las polis o ciudades griegas, explican la posibilidad que apareciera una asamblea del pueblo, de la que solo formaron parte los varones libres, excluyendo al 75 % de la población integrada por esclavos, mujeres y extranjeros.

La asamblea fue el símbolo de la democracia ateniense.

En la democracia griega no existía la representación, los cargos de gobierno eran ocupados alternativamente por todos los ciudadanos y la soberanía de la asamblea era absoluta. Estas restricciones y la reducida población de Atenas, unos 300 mil habitantes, permitieron minimizar las obvias dificultades logísticas de esta forma de gobierno.

En la América del siglo XII se formó la Liga Democrática y Constitucional de Haudenosaunee, integrada por las naciones Séneca, Cayuga, Oneida, Onondaga y Mohicanos, donde se consagraron los principios de limitación y división del poder, así como de igualdad democrática de hombres y mujeres. La democracia de Haudenosaunee ha sido considerada el antecedente más directo de la democracia moderna.​

Durante la Edad Media europea se utilizó el término democracias urbanas, para designar a las ciudades comerciales, sobre todo en Italia y Flandes, pero en realidad eran gobernadas por un régimen aristocrático. Existieron algunas democracias llamadas campesinas, como la de Islandia, cuyo primer Parlamento se reunió en 930 y la de los cantones suizos en el siglo XIII. A fines del siglo XII, se organizaron sobre principios democráticos las Cortes del Reino de León (1.188), inicialmente llamado Ayuntamiento, debido a que reunía representantes de todos los estamentos sociales.

En escritos como Guillermo de Ockham, Marsilio de Padua y Altusio aparecen concepciones sobre la soberanía del pueblo, consideradas revolucionarias y que más tarde serían recogidas por autores como Hobbes, Locke y Rousseau. En Europa este República de las Dos Naciones con sistema político de la mancomunidad, llamado Democracia de los Nobles o Libertad dorada, se caracterizaba por la limitación del poder del monarca por las leyes y la cámara legislativa (Sejm) controlada por la Nobleza de Polonia (Szlachta).

Este sistema fue precursor de los conceptos modernos de democracia, ​Monarquía constitucional, y federación.​

En Europa el protestantismo fomentó la reacción democrática al rechazar la autoridad del Papa, aunque hizo más fuerte el poder temporal de los príncipes. Desde el lado católico, la Escuela de Salamanca atacó la idea del poder de los reyes por designio divino, defendiendo que el pueblo era el receptor de la soberanía. A su vez, el pueblo podía retener la soberanía para sí, siendo la democracia la forma natural de gobierno, o bien cederla voluntariamente para dejarse gobernar por una monarquía.

En 1.653 se publicó en Inglaterra el Instrument of Government, donde se consagró la idea de la limitación del poder político mediante el establecimiento de garantías frente al posible abuso del poder real. A partir de 1.688 la democracia triunfante en Inglaterra se basó en el principio de libertad de discusión, ejercida sobre todo en el Parlamento.

En América la revolución de los comuneros de Paraguay de 1.735, sostuvo el principio democrático elaborado por José de Antequera y Castro: la voluntad del común es superior a la del propio rey. Por su parte, en Brasil, los afroamericanos que huyeron de la esclavitud a la que habían sido reducidos por los portugueses, se organizaron en repúblicas democráticas llamadas quilombos, como el Quilombo de los Palmares o el Quilombo de Macaco.

La Independencia de Estados Unidos en 1.776 establece un nuevo ideal para las instituciones políticas de base democráticas, expandido por la Revolución francesa de 1.789 y la Guerra de Independencia Hispanoamericana (1.809-1.824), difundiendo las ideas liberales, los derechos humanos concretados en la Declaración de Derechos de Virginia y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, el constitucionalismo y el derecho a la independencia, principios de la base ideológica sobre la que se desarrolló la evolución política de los siglos XIX y XX.

La suma de estas revoluciones se conoce como las Revoluciones burguesas.

Las constituciones de Estados Unidos de 1.787 con las enmiendas de 1.791, Venezuela en 1.811, España en 1.812, Francia en 1.848, y Argentina en 1.853 tienen características democráticas, que registrarán complejos avances y retrocesos. La evolución democrática inglesa fue mucho más lenta y se manifestó en las sucesivas reformas electorales a partir de 1.832 y que culminaron en 1.911 con la Parliament Act, que consagró la definitiva supremacía de la Cámara de los Comunes sobre la de los Lores.

En realidad recién puede hablarse de la aparición progresiva de países democráticos a partir del siglo XX, con la abolición de la esclavitud, la conquista del sufragio universal, el reconocimiento de la igualdad legal de las mujeres, el fin del colonialismo europeo, el reconocimiento de los derechos de los trabajadores y las garantías de no discriminación para las minorías raciales y étnicas.

Clásicamente la democracia ha sido dividida en 2 grandes formas: Directa y Representativa.

Los tipos de democracia son:

Democracia indirecta o representativa: El pueblo se limita a elegir sus representantes para que deliberen y tomen las decisiones con el poder que el pueblo les otorga por medio del voto.

Democracia semidirecta o participativa: Algunos autores distinguen una tercera categoría intermedia, la democracia semidirecta, que suele acompañar a la democracia indirecta. Aquí el pueblo se expresa en circunstancias particulares a través de 4 mecanismos:

Referéndum: El pueblo elige por sí o por no sobre una propuesta.

Plebiscito: El pueblo concede o no concede la aprobación final de una norma (constitución, ley, tratado).

Iniciativa popular: Un grupo de ciudadanos puede proponer la sanción o anulación de una ley.

Destitución popular, revocación de mandato o recall: Los ciudadanos pueden destituir a un representante electo antes de finalizar su periodo.

Democracia directa: Es la democracia en estado puro, como la vivieron sus fundadores atenienses, y se practica en Suiza. Las decisiones las toma el pueblo soberano en asamblea. No existen representantes del pueblo, sino delegados portavoces del pueblo, que emiten el mandato asambleario. Se trata del tipo de democracia preferido no solo por los demócratas de la Antigua Grecia, sino para muchos pensadores modernos como Rousseau.

Democracia líquida: Clase de democracia directa en la que cada ciudadano tiene la posibilidad de votar cada decisión del parlamento y realizar propuestas, pero puede ceder su voto a un representante para decisiones en las que prefiere no participar.


Lic./Psic. J. A. Gòmez Gimènez.

jueves, 21 de mayo de 2020

Peste negra: Historia de la más mortal de las pandemias

La peste negra diezmó gran parte de la población europea y modificó para siempre la psicología de sus gentes.


Entre 1.346 y 1.353 tuvo lugar en Europa el punto álgido de una pandemia extraordinariamente agresiva que acabó con, al menos, un tercio de su población. La peste es conocida como la plaga más destructiva de la historia de la humanidad, la rápida propagación y la letalidad de esta enfermedad bacteriana la han convertido casi en un mito. Se estima que, en este periodo de apenas 7 años, la peste negra acabó con la vida de 25 millones de personas en Europa y entre 40 y 60 millones en África y Asia, más que cualquier otra epidemia o guerra conocida hasta ese momento.
Durante aquellos aciagos años, la muerte negra era tan temida como desconocida, y hubo muchos e infructuosos intentos de luchar contra ella.
El conocimiento científico que tenemos sobre esta plaga es que se trató de un brote de la denominada peste bubónica, provocada por la bacteria Yersinia pestis. Este microorganismo se inoculó por primera vez en los humanos, probablemente, a partir de la sangre que transportaban en sus fauces las pulgas, que mordían a ratas infectadas y, más tarde, hacían lo propio con los humanos. No obstante, no podemos estar seguros completamente, dado que la infección no dejó rastro en los esqueletos de los fallecidos que la ciencia pudiese analizar siglos más tarde, con lo que solo se cuenta con la información documental de aquella época.
Otras variantes de enfermedades son la peste neumónica, una infección de los pulmones; y la peste septicémica, una infección de la sangre. Sin embargo, se sabe que esta pandemia fue de peste bubónica por los numerosos documentos que atestiguan la sintomatología de los afectados, como síntoma más llamativo, una desagradable inflamación de los ganglios linfáticos en ingles, axilas y cuello, y gangrena de las extremidades.
Se considera que existieron tres brotes importantes de peste bubónica en la historia. La segunda plaga, denominada peste negra, tocó las costas de Europa occidental el otoño de 1.347, y luego se extendió por todo el continente hasta los más remotos lugares, como Groenlandia. En este ensayo, me centro exclusivamente en la segunda plaga de peste bubónica, la peste negra, que diezmó gran parte de la población europea y modificó para siempre la psicología de sus gentes.


Se piensa que la segunda ola de peste bubónica de la historia se originó en China. La peste negra diezmó al ejército de Kipchak khan Janibeg, mientras asediaba el puerto comercial genovés de Kaffa en Crimea (1.347). Allí se documenta una de las prácticas más temibles relacionadas con la peste negra, perpetrada por el gobernador mongol Janibeg: catapultó los cadáveres infectados de peste en un esfuerzo por diezmar a sus enemigos.


El historiador noruego Ole Jørgen Benedictow, describe en su libro La Peste Negra, Historia Completa, lo siguiente: “Se entendió que los bubones se desarrollaron en lugares con una concentración de ganglios linfáticos, que son una defensa de primera línea del cuerpo contra la invasión de microorganismos, y que la infección con bacterias de la peste fue la razón por la cual los ganglios linfáticos se hincharon en bubones. Sin embargo, la identificación de la bacteria de la peste no explicó cómo o por qué surgieron estas características de diagnóstico”.
Por su parte, el autor italiano Giovanni Boccaccio, recoge en su obra El Decamerón (1.351-1.353), una descripción detallada del estado de los enfermos, así como del tratamiento de los cuerpos: “[…] Hombres y mujeres se veían afligidos por una especie de hinchazón en la ingle o debajo de las axilas que, a veces, alcanzaba el tamaño de una manzana o un huevo. Después, la manifestación de la enfermedad cambiaba a puntos negros o lívidos. […] Ni el consejo de los médicos, ni la virtud de medicina ninguna parecían ayudar o beneficiar a la curación de esas enfermedades. […] Casi todos morían a los tres días de la aparición de los signos. […] Los enfermos la transmitían a los sanos mediante el contacto, de manera no distinta a como se propaga el fuego cuando se le acercan cosas secas o grasosas. […] El simple contacto con la ropa o con cualquier objeto que el enfermo hubiera tocado o usado transmitía la pestilencia…”


 Desde Kaffa, los barcos genoveses llevaron la epidemia al oeste, a los puertos del Mediterráneo, donde se extendió tierra adentro, afectando a Sicilia (1.347); norte de África, Italia continental, España y Francia (1.348); y Austria, Hungría, Suiza, Alemania y los Países Bajos (1.349). Un barco de Calais llevó la plaga a Melcombe Regis, Dorset, en agosto de 1.348. Llegó a Bristol y se extendió rápidamente por los condados del suroeste de Inglaterra. La peste negra llegó al extremo norte de Inglaterra, Escocia, Escandinavia y los países bálticos en 1.350. 


Se cree que la peste es una enfermedad propia de los roedores, y que los humanos entraron accidentalmente en su ciclo habitual de actuación. La propagación de la infección entre roedores salvajes o domésticos en las proximidades de las viviendas humanas, creó condiciones favorables para los brotes de peste en humanos: cuando un brote mató a su roedor huésped, a falta de otro roedor al que infectar, comenzó a invadir a los humanos.


 El miedo a la peste negra motivó la primera cuarentena de la historia. Aunque el concepto de aislamiento se había utilizado siglos antes, la primera vez que se tomaron medidas de restricción de movimiento en pasajeros y cargamento de barcos, pasando de dejarles aislados durante el periodo habitual de 30 días (Trentina) hasta pasar a los 40 (Cuarentena), tuvo lugar en Venecia, en 1.423. Es así como surge el modelo de cuarentena posterior y se popularizó el término, cuya duración probablemente se debió al significado religioso del número 40 en el Antiguo Testamento. 


Como todas las enfermedades causadas por una bacteria, la peste solo se puede tratar con antibióticos; pero estos no se descubrieron hasta el siglo XX. Durante siglos, ante la incapacidad de tratar la peste, y el desconocimiento de su epidemiología, se realizaban tratamientos macabros que, más que ayudar al paciente, solían precipitar su muerte o, en todo caso, ayudaban a que la infección se propagase.
Un ejemplo de estos tratamientos fue la Flebotomía, que consistía en abrir las venas de los pacientes en las zonas infectadas por los bultos (cuello, inglés, axilas) para que la sangre fluyese. Esta práctica de realizó durante la Edad Media por los médicos de la peste, pero se remonta a la Antigua Grecia.
Otro desagradable tratamiento consistía en pinchar los bultos (los ganglios inflamados) para drenarlos. Esta práctica, con frecuencia, causaba la muerte por septicemia o shock tóxico.
La bacteria Y pestis presenta una resistencia natural a la penicilina; no obstante, algunos fármacos mostraron ser efectivos contra ella: la estreptomicina (desarrollada a mediados del siglo XX y que se usó para tratar la tuberculosis) el cloranfenicol y las tetraciclinas.
El médico francés Nostradamus, perdió a su mujer y dos hijos por la peste bubónica en uno de los brotes persistentes durante el siglo XVI. Fue uno de los médicos reconocidos que más luchó frente a la pandemia.


 En 1.619 otro médico francés, Charles de L’Orme, diseñó un uniforme destinado a los médicos que trataban la peste (que eran muy pocos) que se haría muy popular. Consistía en una túnica de tela gruesa fabricaba con cuero de cabra, guantes, sombrero, botas, un bastón y una característica máscara alargada, que contenía especias pensadas para purificar el aire, hecha así para proteger del ambiente pútrido que rodeaba a los enfermos. 
Usaban el bastón para examinar a los pacientes sin tener que tocarlos.
Incluso los grandes y poderosos fueron abatidos por la enfermedad.
 Entre la realeza, Eleanor, reina de Pedro IV de Aragón, y el rey Alfonso XI de Castilla sucumbieron, y Juana, hija del rey inglés Eduardo III, murió en el Burdeos camino a su boda con el hijo de Alfonso XI. Canterbury sufrió la pérdida consecutiva de dos arzobispos, John de Stratford y Thomas Bradwardine. La corte papal en Aviñón se redujo en un cuarto. Las ciudades, donde el peligro de contagio era mayor, estaban más afectadas que el campo, y dentro de las ciudades las comunidades monásticas proporcionaron la mayor incidencia de víctimas. 
Familias y comunidades enteras perecieron por la peste negra.


Las consecuencias de esta catástrofe violenta fueron muchas. Inmediatamente cesaron las guerras y una repentina caída en el comercio, pero fueron de corta duración. Una consecuencia más duradera y grave fue la reducción drástica de la cantidad de tierra cultivada, debido a la muerte de tantos trabajadores. Esto resultó ser la ruina de muchos terratenientes.
La escasez de mano de obra los obligó a sustituir los salarios o las rentas monetarias en lugar de los servicios laborales, en un esfuerzo por mantener a sus inquilinos. También hubo un aumento general en los salarios de artesanos y campesinos. Estos cambios trajeron una nueva fluidez a la estratificación de la sociedad, hasta ahora, rígida.
Los efectos psicológicos de la peste negra se reflejaron en una preocupación por la muerte y la otra vida, manifestada en la poesía, la escultura y la pintura. El poeta Petrarca, que perdió a su amada Laura durante la pandemia, escribió: "¡Oh, feliz posteridad, que no experimentarás un dolor tan abismal y considerarás nuestro testimonio como una fábula".
A su vez, la muerte de muchos grandes pintores, como Ambrogio y Pietro Lorenzetti, llevó el desarrollo de la primera escuela de Siena a un final prematuro.


También se documentó en aquella época, una ola de manifestaciones violentas antisemitas; comunidades enteras judías fueron asesinadas o quemadas en masa en la hoguera, tal como relata la Enciclopedia Británica.
El estudio de los archivos contemporáneos sugiere una mortalidad que varía en las diferentes regiones entre un octavo y dos tercios de la población. Se cree que la declaración del cronista francés Jean Froissart, que aproximadamente un tercio de la población de Europa murió en la epidemia, puede ser bastante precisa.


Aproximadamente 25 millones de personas en Europa murieron de peste durante la segunda pandemia, la peste negra. La población de Europa occidental no volvió a alcanzar su nivel de población  anterior a 1.348 hasta principios del siglo XVI. 
Durante los siguientes 3 siglos, se dieron con frecuencia en todo el continente europeo diferentes brotes de peste. La gran peste de Londres, entre 1.664 y 1.666, causó entre 75 mil y 100 mil muertes en una población estimada en 460 mil. La peste se extendió en Colonia y en el Rin de 1.666 a 1.670 y en los Países Bajos de 1.667 a 1.669, pero después de aquellos brotes, pareció haber disminuido su incidencia en Europa occidental.


Entre 1.675 y 1.684, apareció un nuevo brote en el norte de África, Turquía, Polonia, Hungría, Austria y Alemania, que avanzó hacia el norte. Malta perdió a 11 mil personas en 1.675; Viena, 76 mil en 1.679 y Praga, 83 mil en 1.681. La plaga reapareció en Francia en 1.720, en la ciudad portuaria de Marsella, donde mató 40 mil personas.
Como hemos mencionado, la peste bubónica se manifestó en 3 plagas, la segunda de ellas, que acabamos de revisar. La primera se denominó Plaga de Justiniano, y se originó en Egipto, estalló en Constantinopla en el año 541, se extendió a Irlanda en 544, y llegó a Inglaterra en el 664. Pablo el Diácono, un monje benedictino e historiador de los lombardos, documentó la plaga de manera bastante explícita: "hinchazones de las glándulas a la manera de una nuez en la ingle y en otros lugares bastante delicados, seguidos de una fiebre insoportable".
La segunda pandemia se originó en India, China o las estepas de Rusia, y es la que comúnmente se conoce como Peste Negra. Posteriormente, la enfermedad recurrió periódicamente durante el siglo XVIII y posiblemente hasta el siglo XIX; y, por ello, se habla de una tercera plaga.


Hoy en día, la mayoría de los casos de peste humanos son esporádicos, y ocurren en áreas rurales por infección de roedores salvajes, como las ardillas terrestres. Algunos ejemplos de roedores que portan la peste incluyen la rata negra (Rattus rattus) y el gran jerbo (Rhombomys opimus).
 Actualmente, entre mil y 3 mil personas en todo el mundo contraen la peste cada año, y unas 200 mueren. La mayoría de los casos se dan en África, pero también se dan casos en todo el continente americano y en el sudeste de Asia. 

¿Superará el Covid-19 a la Peste Negra?...

Esperemos que no.

Solamente el tiempo lo dirá.

Por favor, demuestra tu inteligencia quedándote en casa por tu bien, el de los tuyos y el de la humanidad.

Gracias.


Lic./Psic. J. A. Gòmez Gimènez.

jueves, 30 de abril de 2020

HISTÓRIA DE LA EDUCACIÓN EN VENEZUELA (1950-2002)


          La evolución de la Educación en Venezuela se realizó de forma lenta. Desde el inicio del siglo XX y hasta finalizada la dictadura de Marcos Pérez Jiménez (1948-58), las escuelas que impartían la educación primaria y secundaria, además de las restantes instituciones como las de educación superior fueron creciendo lentamente, pero a principios de la década de los años 60 la educación venezolana presentó una expansión espectacular, estimulado por un proceso de masificación educativa que se tornó favorable y un aumento en el acceso a la educación de forma notoria para todas las clases sociales del país.
          Por lo tanto, no es de extrañar que el gran desarrollo del sector educativo en Venezuela para los años 60, se deba principalmente a la caída de la dictadura, que trajo profundos cambios al sistema educativo, entre los que destacan el inicio del proceso conocido con el nombre de la Democratización de la enseñanza, con especial atención a los sectores de educación primaria y secundaria, por lo que se crearon nuevas instituciones y se incrementó el número de maestros y profesores. Una segunda explicación posterior de este desarrollo del sistema educativo se encuentra ligada al entorno económico favorable que presentaba el país para los años 70, sustentado entre otras cosas al aumento de los precios del petróleo en los mercados internacionales, lo cual permitió la entrada de grandes cantidades de divisas al país, situación no esperada en la historia reciente de la renta petrolera en la cual se apoyaba el Estado Venezolano.
       Es así como se inicia una política educativa agresiva, sustentada en la teoría del Capital Humano la cual se encuentra de manera explicita en el V Plan De La Nación, donde el Estado Venezolano se fija una política desarrollista para las áreas económico y social, incluyendo la educación.
       En atención a lo anterior, en este artículo se realizará un recorrido relacionado al comportamiento legal y matricular de la educación preescolar, primaria, secundaria y superior en los últimos 52 años, y se podrá apreciar de una forma más ilustrativa, las tendencias tanto positivas como negativas, del sistema formal de la educación. Para ello se utilizaron datos recopilados basados en las cifras oficiales publicadas por el Ministerio de Educación, a través de diversas publicaciones entre las cuales destacan las estadísticas educacionales y memoria y cuenta (1950 hasta 2002) referente a matrículas iniciales del sistema educativo nacional.

Educación Preescolar                                  

      Durante la época en que se inicia la democracia en Venezuela (1958), la educación preescolar estaba en un alto porcentaje en manos del sector privado, eso trajo como consecuencia que solo podían tener acceso a ella, niños cuyos recursos económicos le permitieran a sus padres pagar este tipo de planteles, los demás tenían que esperar los siete años de edad para ingresar a la escuela. Debido al inminente desarrollo de la educación preescolar en el país, cuyo crecimiento para el año 1964 se ubica en atención a 21.800 niños aproximadamente, de un universo que rondaba 957.000 niños que conformaban la población escolar para ese año, precisamente en el periodo que va desde 1964 hasta 1969 se crea la oficina de planeamiento integral de la educación del ministerio de educación (EDUPLAN), donde estaba adscrita la subcomisión de educación preescolar cuyo objetivo primordial fue elaborar el programa, las guías de estudios y otros instrumentos curriculares del nivel.
       Por otra parte, es de hacer notar que la educación preescolar fue institucionalizada como nivel obligatorio del sistema educativo en la Ley de Educación de 1980, debido a que antes era una dependencia adscrita a la educación primaria y secundaria, pero es a partir de esta fecha cuando realmente es considerada obligatoria y como requisito indispensable para entrar a la educación primaria. En lo que respecta al año 1952 la educación preescolar contaba con apenas 10.578 niños matriculados, esta proporción representa sólo el 0,19 % de la población total para ese año. Para el año 1980, es decir, 28 años después, el sistema contaba con 344.287 niños inscritos en la educación preescolar, cifra que representaba el 2,28 % de la población total, lo cual indica un crecimiento promedio interanual del 14,2 % para el periodo 1952-80 que es a todas luces espectacular.
       Cabe señalar que para el año 2002 la matrícula de educación preescolar asciende a 863.364 niños inscritos, lo cual representa un 3,4% de la población total y donde se observa un incremento interanual desde los años 80 de 4,4% en promedio.
       A juzgar por lo anterior, la tasa de crecimiento interanual de la matrícula de educación preescolar ha mostrado un comportamiento en concordancia con la historia socio-económica de Venezuela, tanto que para el período 1952 hasta 1980, la tasa de crecimiento promedio interanual de los inscritos en preescolar se situó en un 14,2 %, la más alta de todos los niveles educativos, pero el aumento mas alto se observa precisamente en el periodo lectivo 1974-75 donde el crecimiento de la matrícula es del 63,5 % con respecto al año anterior, claramente esta cifra coincide con las altas tasas de crecimiento económico y poblacional que experimentó el país en la década de los años 70.
     Consecuentemente, dicho comportamiento se estanca a principios de los años 80 hasta el año 2002, registrando una leve recuperación para 1982 (22,3 %), esto se le atribuye a una clara expansión del sistema educativo acompañada de la creación de instituciones privadas en este nivel y a una alta capacidad de pago a este servicio favorable para todos los niveles de la población.
       Es importante observar que en la segunda mitad de la década de los años 80 el crecimiento de este nivel educativo no fue favorable en comparación con años anteriores y la tendencia indicaba que con las políticas actuales del sector educativo, no existe posibilidad de recuperar los niveles arrojados en los años 70. No es para nada aventurado afirmar que el bajo comportamiento matricular en el nivel de preescolar para los años 90, se deba explícitamente al déficit presente en la clase media baja y baja de la población que no pudo cubrir las necesidades de educación de sus niños.
      Por ende estos resultados sugieren que para la clase alta y media alta de la población ya se tenían cubiertas las necesidades de educación de los niños en edades comprendidas de 4 a 6 años. No obstante, en lo que respecta a la tasa de crecimiento de la matrícula de educación preescolar para los últimos 50 años, esta se ubicó en un 10 % anual en promedio, tasa que se encuentra acorde con el comportamiento de la tasa de crecimiento poblacional arrojada para el mismo periodo de estudio.

Educación Primaria                                                                                         

      En cuanto a la educación primaria, la misma tiene su base legal en la Ley de Educación (1980), donde se establece como principal meta, la contribución del profesor a la formación integral del alumno, según la Ley de Educación de ese mismo año.
    Por otra parte, cabe señalar que durante la década de los años 70 se realizaron reformas educativas, en las cuales se rediseñaron planes y programas con la finalidad de aumentar la cobertura de la educación primaria. Posteriormente en la década de los años 80 es iniciada con la aprobación de la Ley de Educación y el 13 de junio de 1980 se decreta la creación del subsistema de educación básica cuya duración de nueve años. Por su parte este nivel educativo básico se consolida en 1988, mediante los instrumentos requeridos para tal fin, tales como: programas de estudio y manuales del docente, además se incluye la educación ambiental en el diseño curricular de la misma.
     Finalmente, para el periodo 1990-94, se implementa una series de políticas que permitieron adaptar al venezolano a las necesidades y requerimientos del país, tomando en cuenta que dentro del sistema curricular debían incorporarse asignaturas como Educación para el trabajo, concibiendo la educación como una tarea a lo largo de la vida del estudiante, además de la enseñanza de valores elementales tales como el de libertad, solidaridad y justicia, entre otros.
       En lo que respecta a la educación primaria se aprecia que para 1950, los niños inscritos en este nivel totalizaron en 471.799 representando el 10 % de la población total, para el año 1960 el incremento de la matrícula es espectacular, 1.074.434 niños se encontraban inscritos en todas la escuelas primarias del país, la cifra representa el 14 % de la población total en ese año, y la tasa de crecimiento interanual promedio de la matrícula total durante la década de los años 50 fue del 8 %, resultado que no es de extrañar para la presente expansión educativa en esa década.
        Sin embargo, para la década de los años 80 el crecimiento en la matrícula se hace más lento, los registros muestran que para 1980 el número de matriculados en este nivel totalizó en 2.456.815, representando el 16,28 % de la población total, para los años 90 se registraron 3.036.219 niños inscritos en primaria (15,27 % de la población total) y en las cifras disponibles para el año 2002 la matrícula totalizó en 3.506.780, representado el 13,97 % de la población total, lo cual permite apreciar de forma notoria la disminución consecuente de dicha matrícula desde los años 90.
El balance de los resultados en la educación primaria revelan que desde 1950 hasta el 2002 la tasa de crecimiento interanual de los alumnos inscritos en todas las escuelas primarias nacionales se sitúa en alrededor del 4 % anual. Se observa un interesante incremento interanual de la matrícula en educación primaria para 1960 del 22,5 %, la tasa más alta registrada hasta ahora en este nivel. El incremento notorio es producto precisamente del proceso democrático estimulado por las políticas educativas hacia la masificación de la escuela primaria en todo el país. Al igual que en los registros de educación preescolar, la gran parte de la población tenía acceso a las escuelas primarias, públicas y privadas, gracias a los altos niveles de equidad con los que contaba el país en esa época. Del mismo modo, se puede observar un notorio estancamiento en el crecimiento de este nivel educativo desde principios de los años 80, el cual se ha mantenido relativamente estable hasta principios de los años 90 arrojando una tasa de crecimiento promedio interanual del 2,14 %.
       La gran disminución de la matrícula registrada hasta los momentos es justificable por el hecho que, es precisamente en este nivel donde se observan altos niveles de deserción, el cual han influido de forma significativa sobre el crecimiento de los alumnos inscritos en las escuelas primarias.
La deserción es uno de los problemas recurrentes de la educación primaria en Venezuela, algunos la llaman Expulsión escolar y representa una magnitud tan alta en el país, que existe la posibilidad de afirmar que, si no se resuelve este problema a tiempo, el país seguirá disminuyendo sus posibilidades de salir del subdesarrollo. Si bien es cierto, una gran parte no determinada de estos niños regresan al sistema educativo en la modalidad de educación de adultos, es posible que mucho más de la mitad todavía quede desprovista de los medios elementales para llevar una vida humana digna.
      En ello radica la importancia de estimular el desarrollo en este nivel a través de políticas de inversión en educación eficientes con la finalidad de poder dotar a la gran mayoría, de las necesidades fundamentales para el desarrollo intelectual a temprana edad.

Educación Secundaria                                                                             

        Este nivel se fundamenta en las finalidades generales y especificas contempladas en la Ley de Educación (1980), entre las cuales destacan: la consecución del proceso formativo del alumno el cual ha sido iniciado en los niveles que la preceden, además de ampliar el desarrollo integral del alumno y su formación cultural, así como también, que el alumno posea la capacidad de definir el campo de estudio futuro para que pueda incorporarse al trabajo productivo.

         Por otra parte, el plan de estudio de educación secundaria se basa en el conjunto de asignaturas orientadas a ampliar el rango de aprendizaje de los alumnos en cuanto a los aspectos, culturales, psicológicos y pedagógicos, establecidos en la normativa legal vigente para este nivel.

         Es importante mencionar, que para la inserción de los egresados de la educación secundaria a la educación superior, se toman en consideración un conjunto de normas establecidas en el proceso nacional de admisión a la educación superior el cual es supervisado por el consejo nacional de universidades (CNE). Entre las cuales destacan: el ingreso a través de la oficina de planificación del sector universitario (OPSU), el cual por medio del sistema de preinscripción oferta a todos los aspirantes la posibilidad de ingresar a las diferentes instituciones de educación superior, cuyo principal requisito para optar a la preinscripción es la presentación de la prueba de aptitud académica (PAA), cuyo resultado, promediado con el record académico de los aspirantes, conformarán el índice académico, que será el indicador que decide la oportunidad del alumno.
        Por otra parte la segunda forma de ingreso, esta compuesta por las diferentes pruebas que ofertan cada universidad, en las distintas carreras, sin embargo para optar a esta opción el alumno deberá estar preinscrito. Igualmente el crecimiento de la matrícula en el sub sector de la educación secundaria, al igual que preescolar y primaria, es también notoria durante el periodo de estudio.
       En tanto que para el año 1950, donde no existían tantas escuelas secundarias como ahora, el número de inscritos para ese año fue de 26.954 jóvenes, lo cual  representó un 0,5 % de la población total, es decir, menos del 1 % de la población para ese año, este resultado indica que para 1950 el 10 % de la población total estudiaba primaria y sólo el 0,5 % realizaba estudios de secundaria. A comienzos del periodo democrático estas tendencias empiezan a incrementarse, debido al aumento del número de escuelas a nivel nacional, tanto que para 1960 la matrícula de educación secundaria fue de 127.198 jóvenes representando un 1,6 % de la población total, esto implica que desde 1958, alrededor de 50.000 jóvenes iniciaron estudios de secundaria en solo 3 años.
        Debido al crecimiento de la matrícula en los años 60 y al aumento del número de instituciones educativas para el mismo periodo, la misma se ubicó para principios de los años 80 en 820.660 alumnos inscritos, representando un 5,4 % de la población total, es decir, el número de jóvenes que iniciaron estudios secundarios entre 1960 y 1980 fue de casi 700.000 jóvenes, representando un aumento interanual del 10 % respectivamente en 20 años. Es importante tener en cuenta que al igual que en primaria, la deserción a este nivel se hace latente para la primera mitad de la década de los años 80, y puede apreciarse claramente un crecimiento muy lento hasta finales de los años 90 y una recuperación a principios del 2000.
         Es por ello que la tasa de crecimiento interanual de la matrícula de educación secundaria se ha incrementado en los últimos 52 años en 9 % aproximadamente, y el crecimiento más notorio ocurrió a finales de la década de los años 50 y en la primera mitad de los años 60, donde la tasa de crecimiento promedio interanual fue del 17,54 % en ese intervalo de años. Debe resaltarse el hecho que dicha tasa fue la más alta registrada hasta ahora para este nivel educativo.
       Posteriormente, se puede apreciar una disminución de dicha tasa en la segunda mitad de la década de los años 60 ubicándose en 9 % aproximadamente. En el resto de los años, desde principios de los años 70 hasta las puertas del 2002, la tasa de crecimiento promedio interanual de los inscritos en la educación secundaria disminuyó en 5 % aproximadamente y se mantuvo más o menos estable a excepción de una leve recuperación en el periodo 70-84 donde la tasa de crecimiento interanual fue en promedio 7 %, pero esta recuperación significó un efecto compensación, ya que las tasas fueron negativas para los años 73, 79 y 80, ubicándose en un 8 % en promedio, lo que implica una disminución en términos reales de 1 % en la tasa de crecimiento, cifra que no parece indicar tanta gravedad en la evolución de la educación secundaria para el periodo 70-84.

Educación Superior                                                                                                             

        Es importante destacar, que como consecuencia del auge petrolero de la década de los años 50 la educación en Venezuela no era considerada como una prioridad para el gobierno, debido a que para la época las necesidades de mano de obra calificada eran solucionadas con la inmigración europea de empleados técnicos y profesionales. Para 1950, en Venezuela existían únicamente 3 universidades, la Central, la de los Andes y la del Zulia, debido a que en el periodo de dictadura los estudiantes universitarios eran los principales opositores del gobierno. Por otra parte, con el levantamiento de la democracia en 1958, nace la autonomía del sector universitario, y el auge de las mismas, además del aumento de la renta petrolera y de la implantación del modelo de sustitución de importaciones, el cual permitió un rápido crecimiento de las instituciones que impartían la educación superior.

       Sin embargo, este incremento de instituciones no ha garantizado el aumento de la calidad sino más bien todo lo contrario, ya que proliferaban las instituciones que no reunían los requisitos mínimos para un trabajo académico digno de considerarse en ese nivel superior.

       Para 1970, se poseían aproximadamente 12 instituciones, de las cuales 9 eran públicas. Sin embargo para ese mismo año, se implementó una reforma en la Ley de Universidades que tuvo como principal propósito tener un mayor control por parte del gobierno sobre las universidades, tanto en lo académico, administrativo y financiero entre otros. En ella se le confiere más poder al Consejo Nacional de Universidades (CNU), otorgándole nuevas funciones en lo concerniente a responsabilidades normativas y la distribución del presupuesto de las universidades públicas, además se crea la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU) como organismo se asesoría técnica del CNU en cuanto a la programación de las mismas.

Finalmente en 1980 existían 62 instituciones aproximadamente, de las cuales 13 eran universidades públicas, además en ese año el Congreso Nacional aprueba una Ley Orgánica de Educación más avanzada, con el fin de reorientar el desarrollo de este sector e introduce nuevos elementos que servirían para sistematizar la heterogeneidad institucional presente en la época.
Por otra parte, con relación al subsistema de educación superior, las cifras  muestran un incremento acelerado en el tamaño de la matrícula a finales de los años 50 y este se acentúa a principios de los años 70. En tanto que para la década de los años 50 el número de inscritos en las universidades totalizó 22.000 alumnos aproximadamente, lo cual representó sólo el 0,3 % de la población total, este registro aumentó en 85.000 alumnos universitarios inscritos para los años 70, un 0,8 % de la población total, 300.000 en los años 80 (2,4 % de la población para ese año), luego se duplica en los años 90 a 600.000 alumnos inscritos aproximadamente representando un 3 % de la población total y finalmente para el 2002 la cifra asciende a casi 900.000 estudiantes universitarios inscritos en el sistema, lo que significa un 4 % aproximadamente de los 23 millones de habitantes que se encuentran en el país.
      Vale la pena destacar, que este incremento de la matricula en la educación superior vino acompañado por la inserción de la mujer en este sector durante las últimas tres décadas, sobre todo en áreas de conocimiento que antes eran dominadas por el hombre, entre las cuales destacan las Ciencias sociales, Las Ciencias de la Educación, aunque en menor medida también destaca la incorporación de la mujer en el área de ingeniería, arquitectura y Tecnología.
       Por otra parte, en lo que respecta a la tasa de crecimiento interanual de la matrícula en la educación superior, ésta demuestra que en promedio el sistema ha crecido a una tasa del 15 % los últimos 52 años, cifra bastante alta para los acontecimientos pocos positivos por los que ha trascurrido este nivel educativo desde la década de los años 50 hasta ahora. En este marco, se observa que la tasa de crecimiento interanual más pronunciada de la matrícula universitaria se presenta a mediados de los años 50 ubicándose en un promedio de 38,6 % anual, tasa que es muy favorable a pesar que en el país existían apenas tres universidades, y este sector no estaba en su máximo desarrollo,
      Del mismo modo, se puede observar que dicha tasa presenta una clara disminución desde principios de los años 60 hasta una recuperación observada en la primera mitad de los años 70, la tasa de crecimiento promedio interanual para ese periodo se ubicó en 13,19 %. Cabe señalar, que durante los años 70 esta tasa de crecimiento aumentó 3 puntos en comparación con la arrojada a finales de los 60, ubicándose en casi 16 % para esos años. Luego disminuye nuevamente a principios de los 80 manteniéndose más o menos estable hasta finales del año 2000 teniendo ésta un valor promedio de crecimiento interanual del 5 %. Para el año 2002 esta tasa se recupera 5 puntos y cierra el ciclo con una tasa de crecimiento promedio del 10 % en solo 2 años.
      La desaceleración en la matrícula de educación superior a partir de los años 80, puede ser explicada por diversos motivos. Primero por el hecho que el crecimiento de la matrícula llega a su tope de máximo crecimiento en el año 73 (23 %). Por otra parte, hay que señalar la situación por la que atravesó el país y en general América Latina durante la década de los años 80, la cual fue denominada por algunos autores como la Década Perdida, en todos los aspectos.
          A modo de resumen la evolución de la educación en Venezuela ha tenido sus efectos positivos y negativos, pero dicho comportamiento no es de extrañarse si recordamos que los cambios en el sistema educativo venezolano han sido muy lentos, y aunado a esto a través de nuestra historia contemporánea hemos experimentado cambios dramáticos en el crecimiento poblacional, en la tecnología, y la economía en general, por lo tanto, no es de extrañarse los efectos observados en las tasas matriculares de los diferentes niveles educativos, las cuales se deben fundamentalmente a una serie de ineficiencias que se han hecho más evidentes con la actual crisis económica por la cual atraviesa el país, además, de la disminución de los recursos económicos que antes hacían posible disimular tales ineficiencias, entre las cuales destacan: la falta de capacitación docente en los diferentes niveles educativos, la baja calidad de los servicios que ofrecen las instituciones públicas, entre otras.
          Por otro lado, es importante acotar que ha habido un avance significativo en la incorporación de la mujer, en todos los estratos del sistema educativo y en especial al de la educación superior, por ello en los últimos años se ha observado una gran inclusión en la matrícula universitaria de la mujer, lo cual se evidencia en que las mismas forman parte en muchas carreras universitarias, compitiendo abiertamente en el mercado laboral con los hombres.
           Por consiguiente, la mujer venezolana ha incrementado de manera notable su participación en el mercado laboral, ello se debe por un lado, al aumento de la necesidad que ha tenido la mujer de obtener ingresos adicionales para el mantenimiento de su hogar o colaboración al mismo, y por el otro al incremento del número de hogares donde la madre es la jefe del mismo. De tal manera que estos acontecimientos han aportado al establecimiento de un nuevo patrón, donde la participación de la mujer venezolana en la actividad económica del país ha venido incrementándose. Aunado a esto hay que acotar la crisis económica que ha azotado al país desde 1980 hasta nuestros días, lo cual ha venido presionando a las mujeres, a tal punto que las mismas en la búsqueda de una solución se ven en la necesidad de conseguir un trabajo, que les permita alcanzar un nivel que en algunos casos, llega a la subsistencia de ellas y su familia.


Lic./Psic. J. A. Gòmez Gimènez.