miércoles, 11 de noviembre de 2020

El Estado Zamora de Venezuela

El Estado Zamora, denominado entre 1.879 y 1.882 como Estado Sur de Occidente​ y entre 1.882 y 1.899 como Gran Estado Zamora, fue una antigua división administrativa de los Estados Unidos de Venezuela ubicada al suroccidente del país, en plenos llanos venezolanos.

El nombre Zamora fue el primer nombre que recibió el actual Estado Barinas en honor al General Ezequiel Zamora cuando fue convertido en estado federal en 1.859. En 1.862 le fue agregado lo que hoy es el Estado Apure,​ situación revertida en 1.864. En 1.879 el presidente Guzmán Blanco planteó la unión de los estados de esa parte del país con el nombre de Estado Sur de Occidente, compuesto por los estados Zamora, Carabobo, Cojedes, Portuguesa y el departamento Nirgua; sin embargo por varias razones no especificadas el presidente modificó la propuesta y el Estado Sur de Occidente quedó compuesto por Cojedes, Portuguesa y Zamora, mientras Carabobo y Nirgua formaron otro estado independiente;​ por aquel entonces era uno de los nueve estados a los que se redujo el país.​

La entidad fue renombrada Estado Zamora en 1.891​ por mandato de Guzmán Blanco. Debido a su gran extensión y para diferenciarlo del anterior y posterior entidad federal de nombre similar y que abarca el hoy estado Barinas, se le ha denominado en historiografía Gran Estado Zamora.​ La capital del estado estuvo asentada en Guanare entre 1.882 y 1.899 por ser la más central de las poblaciones importantes de la región.​ Debido a varias discrepancias entre las élites políticas de Portuguesa y Cojedes, principalmente por el manejo de recursos económicos y sociales, se plantea la separación de estas secciones del Estado Zamora, situación convertida en realidad en 1.899.​

La sección Zamora, en tanto, continuó llevando este nombre hasta 1.937, cuando la Gobernación del Estado le reasignó el nombre de Barinas, tal como se le conoce en la actualidad.​

División territorial:

El Estado Zamora estuvo dividido entre 1.879 y 1.899 en las secciones Zamora (o Barinas, con capital en Barinas), Cojedes (capital San Carlos) y Portuguesa (capital Guanare). Las secciones a su vez estaban divididas en distritos y estos en parroquias.​

Distritos de la Sección Cojedes:

San Carlos, Girardot, El Tinaco, Ricaurte, Falcón, El Pao.

Distritos de la Sección Portuguesa:

Guanare, Ospino, Araure, Acarigua, Guanarito, Turén.

Distritos de la Sección Zamora:

Pedraza, Obispos, Sosa, Rojas, Guzmán, Barinas.

Antonio Guzmán Blanco volvió al país después del triunfo de sus adeptos con la Revolución Reinvindicadora y en el capitolio, se dirigió a la República, argumentando la necesidad de organizar la administración nacional, equilibrar el presupuesto, revisar la instrucción popular, recomenzar las obras públicas, restablecer la inmigración, y modificar las instituciones, entre otros asuntos.

Llegaba muy influenciado por lo observado en los dos últimos años en Europa, especialmente con respecto a las normativas legales. Pretendía varios cambios en el país, y el medio para realizarlos sería convocando un Congreso de Plenipotenciarios, encargado de la organización provisional de las instituciones de la Nación. Este cuerpo estaría compuesto por los Presidentes de los estados, quienes debían reunirse en la capital, y resolvería además las materias que sometiera a su consideración el “Supremo Director de la Reivindicación Nacional”.

De igual forma, los representantes debían elegir al ciudadano que desempeñase la presidencia hasta cuando fuese sustituido constitucionalmente. Se instaló en la ciudad de Caracas el 27 de abril de 1.979 la corporación, y en su mensaje a los Plenipotenciarios, el General Guzmán Blanco plantea la primera necesidad: reducir a 7 los 20 estados, otorgándoles “tantas veces veinte mil pesos como gozan los pequeños actuales” y dándoles la posibilidad de adquirir su propio parque militar para su defensa interior.

Concebía que fuera imprescindible la integración, desde ese mismo momento, con la finalidad que el Congreso que dictasen la nueva Constitución se sometiera a esa división territorial. Rápidamente, Jacinto Lara contestó el mensaje y se plegó a la idea, pues señaló la necesidad de formar territorios “potentes en su población y su riqueza”, que debilitarían el poder del ejecutivo nacional.

La propuesta de la compra de armamento militar para las regiones interesó a los caudillos, aunque solo fue una maniobra política del Ilustre Americano. El “Supremo Director” había dado la orden y los Plenipotenciarios debían cumplirla. En la tercera conferencia, el 30 de abril de 1.879, a proposición del licenciado Francisco González Guinán, se discute la reducción de los estados, se fijan las bases de la unión y las garantías individuales.

En el Sur de Occidente fue propuesta la corporación con Carabobo, Cojedes, Portuguesa, Zamora y el departamento Nirgua. A pesar del trabajo de los Plenipotenciarios y el apuro del Ilustre Americano, la transformación territorial la debía aprobar el Congreso, posterior a la anuencia de las legislaturas estadales, lo que llevaría algún tiempo. Esta división territorial causó descontento en los vecinos de Barinitas, quienes solicitaron al Congreso nacional de 1.880 su alianza a Trujillo, porque a su entender los intereses materiales se llevarían de mejor manera disponiéndolo así.

Discutieron acerca de la situación topográfica; su cercanía a la ciudad de Trujillo de la cual los separaban 112 kilómetros aproximadamente, mientras unido al Estado Sur de Occidente, había más de 400 kilómetros de distancia con la ciudad de Valencia, posible capital de ese gran territorio; de igual forma se adujeron conveniencias administrativas y económicas principalmente. La comisión de interior del parlamento juzgó no beneficioso resolver ese asunto mientras no discutieran el proyecto de reforma constitucional.

Una cosa eran los planteamientos desde Caracas y otra los provechos regionales por las cercanías de un territorio con otro. El presidente Guzmán Blanco modificó el 15 de octubre de 1.880 su propuesta de los grandes estados y separó a Carabobo y al departamento Nirgua del Sur de Occidente, que lo integrarían Cojedes, Portuguesa y Zamora. No creemos que la solicitud de los vecinos de Barinistas causó tal alteración, posiblemente otras causas lo produjeron.

Las legislaturas de estas tres entidades se pronunciaron a favor de la reforma constitucional con algunas propuestas. La de Portuguesa señaló que si los otros dos estados no aceptaran la integración, conservaría su autonomía como entidad independiente; mientras que la de Zamora solicitó se uniera al Estado Apure. Los barineses pidieron la integración del Apure por la cercanía y las diversas relaciones comerciales que existían entre ambos. En Cojedes se aprobó sin protestar; de esa forma el Estado Sur de Occidente sería una de las entidades estipuladas en la Constitución de 1.881.

El Ilustre Americano nombró al General José Temístocles Roldán, presidente provisional y por capital a la población de Ospino. El Zamorano, periódico redactado en Barinas, apoyaba la unión de los tres estados llaneros y presentaba varias razones para que la ciudad fuera la sede de los poderes, y su mandatario fuera el General Juan José Canales. Se iniciaba en las secciones del Estado llanero la pugna por la ubicación de la capital y la promoción de los políticos que dirigirían la nueva entidad.

Se instaló, el 17 de agosto de 1.881, la Asamblea Constituyente unificadora del territorio, nombrando como primeras autoridades al barinés Francisco Antonio Garrido como presidente, al cojedeño Eugenio González Herrera y al portugueseño Pontiniano Álvarez como primer y segundo vicepresidente respectivamente. Como una manera de reducir las fricciones internas, cada sección tenía un representante en la directiva.

La corporación además estuvo integrada por los diputados Juan Evangelista Zapata, Manuel Vielma, Ramón María Ugarte, y Dionisio Goizueta por Portuguesa; Trinidad Acuña, José María González Tovar, Juan Bautista Palencia y Juan Ignacio Figueredo de Cojedes; y Rudesindo A. Dorante, Isidro Contreras, Ricardo Castillo y Merced Vicente Tapia, por Zamora.

Como uno de los ideales de los guerreros de la federación, fue presentada la unión de Los Llanos por el presidente provisional, en su mensaje dirigido a la Constituyente, como antecedente de lo que harían integrados nuevamente. El 19 de agosto de 1.881, Roldán presentó el mensaje del Ilustre Americano y el proyecto de Constitución estadal es aceptado el 7 de septiembre con algunas modificaciones, la principal sería que los concejos seccionales estarían integrados por 6 diputados. Para José Temístocles Roldán, la idea de reducción de los estados fue de los hombres que batallaron en la denominada Guerra Federal.

Mientras la Constituyente laboraba, tal como había realizado con el Estado Norte de Occidente posteriormente Lara, Guzmán Blanco le cambió el nombre al Sur de Occidente que quiso llamarlo Zamora en memoria del héroe de la federación “cuyas proezas destellan desde San Carlos hasta Santa Inés.” Un mes más tarde la Asamblea Constituyente decretará el mandato del Ilustre Americano. Jugó el primer mandatario con la nomenclatura de los nuevos territorios a su antojo, nombró próceres de la independencia y la federación para enlazar sus luchas con el momento histórico en que vivió.

Por esos días comenzó a circular en Guanare un periódico titulado El Sur de Occidente, redactado por Raimundo Olavarría, que abogaba con entusiasmo por la estrecha unión de las tres secciones, a las cuales consideraba idénticas en sus costumbres y estrechamente ligadas en sus intereses. Evidentemente existían intereses comunes, pero de allí a que las costumbres fuesen idénticas hay una gran diferencia. Ospino fue decretada por la Asamblea el 17 de septiembre de 1.881 como capital del gran Estado, caso único en el cual la localidad que había sido nombrada de manera provisional mantuvo la capitalidad del nuevo territorio, aunque por poco tiempo.

La corporación cerró sus sesiones el 25 de ese mes, promulgando la Constitución del Estado, y elaborando los códigos de elecciones, de organización de los poderes, políticos, municipal y judicial, dictando la ley por la cual se designó a Ospino capital, y otras leyes sobre papel sellado, presupuesto, rentas y sueldos. El 7 de octubre de 1.881, el General Guzmán Blanco nombró presidente provisional al doctor Feliciano Acevedo.

Anteriormente había seleccionado para primer designado al General Querubín Zúñiga y por segundo al ciudadano Agustín Rivero. Autoridades que gobernarían por un corto tiempo, pues en diciembre fue elegido por el Consejo de Administración el ciudadano Bernardino Mirabal, como primer mandatario constitucional de la nueva entidad. Con la elección se daba uno de los últimos pasos en el plan de Guzmán Blanco para la organización del territorio llanero.

El gran Estado Zamora tuvo una superficie de 65 mil kilómetros cuadrados y una población de 236 mil 371 habitantes, aproximadamente. La sección Cojedes la integraban los distritos San Carlos, Girardot, El Tinaco, Ricaurte, Falcón y El Pao; mientras a Portuguesa los componían Guanare, Ospino, Araure, Acarigua, Guanarito, y Turén; y la sección Barinas los distritos, Pedraza, Obispos, Sosa, Rojas, Guzmán y Barinas.

El 30 de enero de 1.882, la legislatura autorizó al presidente Mirabal para trasladar provisionalmente la capital del Estado a cualquiera de las poblaciones de la sección Portuguesa. No contaba Ospino con los requerimientos básicos para ser la sede de los poderes, seguramente se le nombró por estar equidistante con respecto a las tres secciones. Sería en diciembre de ese año cuando la legislatura decidió definitivamente que se estableciera en la ciudad de Guanare, traslado a realizarse antes del 31 de enero de 1.883, de igual forma se derogaba el decreto de 17 de septiembre de 1.881 expedido por la Constituyente y el acuerdo de la legislatura anteriormente señalado.

Las élites políticas guanareñas comprendieron que contando con la capital en su ciudad, manejarían el poder político y económico con mayor facilidad.

 

Lic./Psic. J. A. Gómez Giménez.

martes, 6 de octubre de 2020

La formación y consolidación de la conciencia nacional en algunos países, fue una de las bases para la creación de los Estados-Naciones y la aparición de las ideologías nacionalistas, al igual que la lucha del liberalismo y otros movimientos progresivos que estuvieron contra el absolutismo y el conservadorismo, para ampliar los derechos políticos del pueblo.

Estas cuestiones resultan muy importantes puesto que Simón Rodríguez y en especial Simón Bolívar, se esforzaron por crear y fortalecer repúblicas de la América antes Española, para la cual asignaron una importancia a la Educación y a la Conciencia Nacional que debía convertirlas en sustento espiritual de las repúblicas recién creadas.

En este sentido, la formación de los estados nacionales es un proceso de larga duración, en el cual intervienen numerosos factores y que en cada país ha tenido su propia modalidad. La diversidad de circunstancias que provocaron la constitución de los Estados-Naciones y las popularidades de cada situación, dificultan la extracción de conclusiones generales aplicables a todos los países, por lo que es recomendable estudiar cada caso en particular.

El Estado-Nacional como forma de organización política de los distintos países, fue el resultado necesario del desarrollo del Capitalismo. La Burguesía desplazó el poder efectivo de los Monarcas Absolutistas, y pasó a ocupar una posición dominante en el Poder Político, ejerciéndolo en forma directa y controlando la acción del aparato estatal.

Así mismo; Bello decía que “La riqueza de un país no consiste siempre en su crédito y en sus recursos pecuniarios: es preciso que, además, sepa proveerse así mismo; y cuando haya llegado a este estado, entonces debe considerarse, no solamente rico, sino también libre e independiente”.

El desarrollo político de la Burguesía y la constitución de los estados- nacionales fueron impulsados por el pensamiento liberal, el cual se vio influenciado por estos procesos. El liberalismo político adquirió importancia cuando se promovió y dirigió movimientos contra los Monarcas Absolutistas

La Ilustración fue un movimiento heterogéneo y sumamente complejo de los Europeos en contra los sectores conservadores. El liberalismo político representó la culminación de un proceso cuyos orígenes pueden encontrarse en la lucha de las ciudades para mantenerse libres frente a los soberanos (siglo XI en el Norte de Italia); este pensamiento adquirió gran fuerza durante el Renacimiento (siglos XV y XVI) e hizo eclosión en el siglo XVIII con la Ilustración, la cual dio origen a dos corrientes de pensamientos fundamentales: El despotismo Ilustrado y el liberalismo político.

Puede considerarse como la culminación de un lento proceso de maduración intelectual-científica iniciada durante el renacimiento. Este proceso estuvo impulsado por el desarrollo de la actividad manufacturera y por el aumento del poder económico de la Burguesía, que aspiraba mayor poder político. Es difícil determinar el inicio de un movimiento como el de la Ilustración, se puede remontar sus antecedentes por la orientación y trascendencia de sus trabajos, se consideran a Juan Locke (1.632 y 1.704) y a Isaac Newton (1.642-1.727), como iniciadores de dicho movimiento.

 Locke, en relación a las concepciones políticas sostenía que la soberanía residía en el pueblo, dependía el Régimen Parlamentario, propuso la división de los poderes y propugnaba la igualdad social, la inviolabilidad de la vida, el derecho a la propiedad y a la libertad personal.

Según Locke “aquello que da inicio y constituye en realidad a una sociedad política no es más que el consenso de un grupo de hombres libres capaces de formar una mayoría para unirse e incorporarse a tal sociedad. Y esto y sólo esto es lo que dio o pudo dar principio a cualquier gobierno legítimo del mundo”.

Las características generales de este movimiento en las ideas de los pensadores son: se considera la experiencia sensible como el punto de partida para el conocimiento del mundo; la naturaleza y la sociedad están regidas por leyes constantes que podían conocerse mediante la razón; el logro de la felicidad era tan considerado como el fin de la actividad humana; los intelectuales se esforzaron por encontrar reglas sólidas que permitieran lograr la felicidad humana, se alentó el individualismo y la libertad individual, se atribuía a la ciencia y a la técnica un papel fundamental para el logro del progreso social y la felicidad; se consideraba la educación del pueblo como el medio más idóneo para el perfeccionamiento del hombre y el progreso social.

Por otra parte, el Despotismo Ilustrado o Absolutismo Ilustrado, es un movimiento originado desde el poder por algunos Monarcas Europeos, el cual ocurrió paralelo a la Ilustración. Con este movimiento los Monarcas intentaron “Reconstruir su estado mediante el empleo de la razón”. Este movimiento se expandió por numerosos reinos Europeos y en cada uno de ellos tomó sus propias características, a pesar de sus diferencias.

Los Monarcas Ilustrados tuvieron rasgos comunes: Buscaron  el consejo de filósofos, tendieron a centralizar el poder y a organizar el Estado. Con la realización de su política los soberanos lograron la centralización política y la unidad económica de sus reinos como consecuencia de la eliminación del poder de los sectores feudales.

El Despotismo Ilustrado se caracterizó porque la razón debía guiar siempre las decisiones de los soberanos; la realización de obras de infraestructura que facilitaran el proceso económico fue una constante; los monarcas intentaron realizar reformas para modificar las relaciones feudales.

Otra idea política fue El Romanticismo Político, que se manifestó con dos corrientes principales. Una de ellas enfrentándose a las nuevas ideas económicas y políticas y a los movimientos revolucionarios de la época. La otra corriente acentuó la tendencia individualista y libertaria del Romanticismo, se enfrentó al absolutismo y reivindicó la primacía de los Derechos Individuales frente al estado y llegó a confundirse con el liberalismo.

Juan Jacobo Rouseau (1.712-1.778), puede considerarse uno de los iniciadores del Romanticismo y en especial de la corriente libertaria, estableció la primacía de los sentimientos y de las virtudes morales sobre ésta; es por ello que se le ubica como uno de los precursores más importantes del romanticismo.

De igual forma, se consolidó un movimiento político a mediados del siglo IX. Sus fuentes inmediatas fueron la Ilustración y la Escuela de Manchester. De ésta, el liberalismo tomó la concepción de la libertad de empresa y libertad individual, de la igualdad, la tolerancia, la racionalidad, el derecho a la propiedad y de su confianza en el progreso del hombre y la sociedad.

El liberalismo se desarrolló en el marco social de la revolución industrial, del crecimiento de la burguesía y del ascenso de esta clase a posiciones políticas dominantes y específicamente al poder político. La doctrina liberal expresó los intereses de ideología de la burguesía; también coincidía con las inquietudes de los intelectuales, de los pequeños propietarios y de la pequeña burguesía en formación, es decir, la clase media.

En el aspecto político, los liberales basaron la organización de la sociedad en el pacto social, cuya expresión era la constitución nacional; esta fijaba los derechos y deberes de los ciudadanos y los protegía de la intromisión del gobierno y en su libertad y los negocios particulares; al gobierno se le concebía como una función política, una creación del cuerpo político; además, impusieron la conocida división de los poderes legislativo, ejecutivo, judicial.

En lo intelectual, el liberalismo se caracterizó por proclamar la tolerancia religiosa, el respeto a todas las ideas, y creyó que podría lograrse el cambio progresista de la sociedad mediante la extensión de la educación.

Así, Saint Simon, Owen Y Fourrier, notables figuras del pensamiento utópico fueron unos virulentos y consecuentes críticos de la sociedad capitalista, y manifestaron gran simpatía por los obreros y el pueblo en general. Propusieron proyectos de organización social ideales, donde reinara la igualdad y la justicia sociales, convirtiéndose en emporios de felicidad en este mundo para todos los seres humanos.

Los utópicos creían que estas nuevas sociedades podían lograrse al convencer de sus bondades a empresarios y gobernantes, y al persuadirlos de la necesidad de reformar a la sociedad, dándole una organización racional que permitiera mejorar la situación material y cultural de los obreros y de los demás sectores del pueblo.

Los tres utópicos y sus seguidores dieron origen a movimientos conocidos como Sansimonismo, Owenismo y Fourrierismo, que pervivieron después de la muerte de esos grandes hombres y que aún subsisten. Los movimientos utópicos se caracterizaron por su insistencia en llevar a cabo sus proyectos a pesar de sus continuos fracasos; crearon periódicos, revistas, cooperativas, centros de estudio, facilitando así la organización de los trabajadores en torno a los movimientos socialistas y educándolos en estas ideas:

El Sansimonismo, iniciado por Enrique de Saint Simon (1.760-1.825), tuvo connotados seguidores, entre los cuales cabe destacar a San Armando Bazar (1.791- 1.823), Olinto Rodríguez (1.794-1.851) y Próspero Enfantin (1.796-1.864). Saint Simon, fue defensor de la propiedad privada, pero los bancos estarían constituidos por fondos comunes de los productores quienes los dominarían. El estado, tal como se conoce, desaparecería y estaría constituido por un conjunto de industrias y bancos que regularían el proceso productivo.

A pesar de promover profundas transformaciones sociales, Saint Simon se oponía a la violencia revolucionaria y pensaba poder lograr su propuesta socialista por medios pacíficos, convenciendo de las bondades de la nueva organización social a los gobernantes políticos y empresarios. Los seguidores de Saint Simon divulgaron sus ideas, pero a diferencia de éste, llegaron a pensar en la abolición de la propiedad privada, la cual veían como la causa de la explotación de los obreros, de la miseria y de la desigualdad social; el proceso de abolición de la propiedad privada se haría paulatinamente, anulando el derecho de herencia.

El Fourrierismo, fue un movimiento iniciado por Carlos Fourrier (1.772-1.837), quien fue connacional y contemporáneo de Saint Simon, al cual sobrevivió doce años. Fourrier era empleado de comercio, lo que le permitió aprehender los mecanismos mercantiles y aproximarse al conocimiento de las relaciones capitalistas para someterlas a la crítica. En los seguidores de Fourrier predominaban las personas de la clase media intelectuales, profesionales, pequeños comerciantes, artesanos.

El Owenismo, creado por Roberto Owen (1.771-1.859), hijo de artesano, se convirtió en patrono de una fábrica de hilados en Escocia, donde entró en contacto con los obreros y se percató de su miseria y de los abusos que se cometían con los niños trabajadores; esto le hizo concebir medidas para mejorar la condición social de los trabajadores y proyectos de transformación social, los cuales intentó llevarlos a la práctica, en ellos, la educación tenía una gran importancia. También afirmaba que el ser humano es el resultado del medio social, por lo que era necesario cambiarlo y, educar a los obreros y a sus hijos.

Simón Rodríguez (1.771-1.854), fue un pensador utópico, otros personajes de esta misma tendencia de pensamiento fueron José Ignacio Abreu e Lima (1.797- 1.869) y Flora Tristán (1.803-1.844).

Con palabras de Ángel Rama: “La vigencia del pensamiento de Simón Rodríguez, que hoy resplandece intacto como si acabara de formularse para las sociedades latinoamericanas del presente, se debe tanto a su constitutivo fundamento democrático, elaborado en el crisol optimista de iluminismo y de la revolución emancipadora, como al fracaso de los Estados nacidos de la independencia para llevar a cabo las doctrinas de redención social que animaron el movimiento libertador.”

Simón Bolívar, su concepto de estabilidad y de orden socio-político, así como su idea de virtud política, de libertad, de igualdad, su oposición a la esclavitud, su preocupación por la justicia social, su concepción de la política como servicio público y su lucha contra la corrupción, debieron incomodar a muchos liberales.

Por su parte, Rodríguez también se consideraba liberal, pero criticó el liberalismo económico, el cual no creía adecuado para las repúblicas de la América antes Española, y también se opuso al excesivo individualismo. Por otra parte, Rodríguez compartía con el Libertador la idea de Estado y de Gobierno, y los conceptos de libertad, igualdad, justicia social, de virtud política y de la política como servicio público.

Bolívar y Rodríguez, sin descartar las libertades individuales, dieron preeminencia a la interpretación socio-política de la libertad, la cual unieron al bien común. Sin embargo, a pesar de las diferencias que tuvieron con los grupos liberales, los dos personajes compartieron en sus líneas generales los ideales del liberalismo ante expuestos.

Es por esto que ambos personajes dieron una gran importancia política a la primera escuela, institución que consideraban básica para consolidar las Repúblicas, pues, como dijo Simón Rodríguez estas estaban “Establecidas pero no Fundadas”, y precisamente la escuela primaria debía contribuir a darles su fundamento, es decir, debía educar para la construcción nacional.

La primera escuela o escuela primaria cumplía con dos propósitos, que se mantienen en actual educación básica, uno individual que se refiere a la autorrealización personal, es decir, se orienta hacia la formación y desarrollo de los niños y jóvenes en los aspectos intelectual, moral y físico; y el otro de carácter social. El propósito social debe cumplir con tres funciones asignadas a la Escuela:

La Sociopolítica, en ella se pueden distinguir cuatro aspectos: educar el amor y a la patria y en el sentimiento nacionalista, educar para la defensa del sistema socioeconómico y político, y para la participación política; educar la participación en la sociedad civil; y educar para la cooperación internacional.

La Sociocultural, que puede manifestarse con múltiples aspectos: la cultura general; la cultura histórica y geográfica; la cultura filosófica; la cultura científica; la cultura ética y humanística; la cultura religiosa; la cultura idiomática y literaria; la cultura artística; la cultura sanitaria; la cultura ecológica; la cultura nacional y regional.

La técnica o instrumental, cuyo propósito es preparar al discente para que pueda proseguir estudios y/o, por otra parte, capacitarlo para que pueda incorporar al trabajo.

La escuela primaria era, para la época, la institución más idónea para educar la población. Bolívar dio una gran importancia a esta escuela pero también se ocupó de los otros niveles y modalidades. Sin embargo, a pesar de la importancia que dio a la educación escolar, el Libertador tuvo una visión amplia de la educación, que trascendía esa forma de educación. La concebía como un proceso social global del cual eran responsables distintos agentes, pero teniendo el estado la mayor responsabilidad.

En relación a su cualidad, es sabido que Bolívar consideraba que las leyes debían ser propias del país, adecuada a su realidad, basarse en su cultura propensa a la transformación social, ser sencillas y conformar un todo coherente, de manera que el ciudadano sintiera las leyes como suyas, y no impuestas y ajenas a él.

La educación con el ejemplo también era muy importante en la educación escolar, y en particular en la escuela primaria. En ella, la educación debía trascender la mera instrucción, por lo cual los docentes debían ser personas que pudieran ser ejemplo para sus discípulos.

La educación escolar fue una de las cuestiones que ameritó la atención preferente del Libertador, además se esforzó por poner en práctica la idea de la educación popular vigente en su época, que se expresaba en la generalización y obligatoriedad de la escuela primaria.

Es importante señalar que el decreto del 5 de diciembre de 1.829, daba una gran importancia a la educación moral en la escuela primaria. También se ocupó de los colegios, que eran institutos educacionales que preparaban a los jóvenes para su ingreso en la Universidad. La relación que existía entre estos dos tipos de instituciones debió motivar la intención de ligarlas más estrechamente, para así poder coordinar mejor su acción educativa. Estas disposiciones debieron responder a la necesidad de desarrollar los estudios universitarios.

El Libertador creía que la Universidad debía contribuir al fortalecimiento de las Repúblicas; para ello la institución se construiría en el centro impulsor y orientador de la ciencia, la cultura y de la educación escolar del país. Y además de preparar profesionales para la República, la universidad debía ser el centro de formación de los intelectuales de nivel superior, destinados a dirigir la República y/o defender su sistema político.

Estos intelectuales debían tener a su cargo la responsabilidad de lograr la cohesión ideológica de la población del estado-nacional, en torno a la moral social y los intereses de los grupos dominantes, que debían legitimar con su trabajo intelectual.

La aspiración de Bolívar de modernizar y actualizar la Universidad se manifestó a plenitud en 1.827, año fructífero para la educación universitaria. De este año fueron: el decreto mediante el cual se permitió a los doctores en medicina ser rectores de la Universidad de Caracas, los nuevos estatutos de la Institución y la creación de la Facultad Médica de Caracas, la organización de la Universidad de Quito, y la creación de los estudios de jurisprudencia en el Colegio de Antioquia.

En el aspecto académico, los Estatutos Republicanos organizaron la Universidad en cuatro facultades: filosofía, teología, jurisprudencia y medicina; las cuales comprendían sus respectivas cátedras. El uso del latín continuó siendo fundamental en los estudios universitarios, pero se incluyó el estudio de la literatura, el griego, el francés y el inglés.

Para estudiar en la facultades de teología, jurisprudencia y medicina era necesario aprobar los tres años de los cursos de la facultad de filosofía, en la cual se ingresaba previa aprobación de los cursos de latín y de literatura (retórica) o de haber demostrado el dominio de las materias mediante la presentación de un examen. En estos aspectos se mantuvo el criterio de la Universidad de la época colonial.

En relación a la actualización y modernización de los planes de estudio, debemos distinguir los estudios profesionales y los de filosofía y letras. Estos últimos cursos, cada uno en su ámbito, mantuvieron los propósitos de lograr la cohesión ideológica de todos los cursantes universitarios, de dotarlos de una sólida cultura general y humanística básicas, y de prepararlos para proseguir estudios en la Universidad.

Finalmente, en los decretos buscan el propósito político de lograr la coherencia y cohesión ideológica en los estudiantes y egresados de la universidad, de manera que pudieran cumplir a cabalidad el rol de grado intermedio. La formación ideológica se fundamentaría en la doctrina y valores del catolicismo. Se puede presumir que Simón Bolívar acogió este criterio debido a que seguramente vislumbró en la religión católica y su iglesia las “reservas morales” que pudieran enfrentar la corrupción, la ausencia de virtud política en los dirigentes y la crisis de la moral social que percibía y denunció en repetidas oportunidades.

También es importante señalar que los requisitos de ingreso a la Universidad (dominio del latín y de la retórica) y del plan de estudios de bachillerato en filosofía, cuya aprobación era obligatoria para estudiar cualquier carrera, también cumplían con el propósito de la coherencia y conclusión ideológica de los cursantes y egresados.

 

 

Lic./Psic. J. A. Gómez Giménez. 

jueves, 10 de septiembre de 2020

Vivir en democracia

La democracia, del latín tardío democratĭa, y este del griego δημοκρατία dēmokratía, es una forma de organización social que atribuye la titularidad del poder al conjunto de la ciudadanía. Es una forma de organización del Estado en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo con mecanismos de participación directa o indirecta que legitiman a sus representantes. Es una forma de convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen según mecanismos contractuales.

Se define a partir de la clasificación de las formas de gobierno realizada por Platón, primero, y Aristóteles, después, en 3 tipos básicos: Monarquía (gobierno de uno), Aristocracia (gobierno de los mejores, para Platón; de los menos, para Aristóteles), Democracia (gobierno de la multitud, para Platón y de los más, para Aristóteles.​

Hay democracia indirecta o representativa cuando la decisión es adoptada por personas reconocidas por el pueblo como sus representantes. Es democracia participativa cuando se aplica un modelo político que facilita a los ciudadanos su capacidad de asociarse y organizarse para ejercer influencia directa en las decisiones públicas o cuando se facilita a la ciudadanía amplios mecanismos plebiscitarios consultivos.

Hay democracia directa cuando la decisión es adoptada por los miembros del pueblo, mediante plebiscitos y referéndums vinculantes, elecciones primarias, facilitación de la iniciativa legislativa popular y votación popular de leyes, concepto que incluye la democracia líquida. Estas 3 formas no son excluyentes y se integran como mecanismos complementarios en algunos sistemas políticos, aunque suele haber un mayor peso de una de las 3 formas en un sistema político concreto.

No debe confundirse República con Democracia, pues aluden a principios distintos, la república es el gobierno de la ley mientras que democracia significa el gobierno de la gente.

El término democracia proviene del griego antiguo δημοκρατία, y fue acuñado en Atenas en el siglo V A. C. a partir de los vocablos δῆμος o dḗmos, que se traduce como pueblo, y -κρατία -kratía, de la raíz de κράτος (krátos, traducida como fuerza, dominio o poder.​

El término demos parece haber sido un neologismo derivado de la fusión de las palabras demiurgos (demiurgi) y geomoros (geomori).​ El historiador Plutarco señaló que los geomoros y demiurgos, eran junto a los eupátridas, las 3 clases en las que Teseo dividió la población libre del Ática, adicionalmente la población estaba integrada por los metecos, esclavos y las mujeres. Los eupátridas eran los nobles, los demiurgos eran los artesanos, y los geomoros eran los campesinos.

Estos 2 últimos grupos, en creciente oposición a la nobleza, formaron el demos. Textualmente entonces democracia significaría, según Plutarco, el “gobierno de los artesanos y campesinos», excluyendo del mismo expresamente a los esclavos y a los nobles”.

Algunos pensadores consideran la democracia ateniense como el primer ejemplo de un sistema democrático. Otros han criticado esta conclusión, argumentando por un lado que tanto en la organización tribal como en antiguas civilizaciones en todo el mundo existen ejemplos de sistemas políticos democráticos,​ y que solo una pequeña minoría del 10 % de la población tenía derecho a participar de la llamada democracia ateniense, excluyendo la mayoría de trabajadores, campesinos, esclavos y las mujeres.

El significado del término ha cambiado varias veces con el tiempo, y la definición moderna ha evolucionado mucho, sobre todo desde finales del siglo XVIII, con la introducción de sistemas democráticos en muchas naciones y a partir del reconocimiento del sufragio universal y del voto femenino en el siglo XX. Hoy en día, las democracias existentes son distintas al sistema de gobierno ateniense del que heredan su nombre.

La democracia aparece por primera vez en muchas de las antiguas civilizaciones que organizaron sus instituciones sobre la base de los sistemas comunitarios e igualitarios tribales, la democracia tribal.

Entre los casos más conocidos se encuentra la breve experiencia de algunas ciudades estado de la Antigua Grecia, en especial Atenas alrededor del año 500 A. C. Las pequeñas dimensiones y la escasa población de las polis o ciudades griegas, explican la posibilidad que apareciera una asamblea del pueblo, de la que solo formaron parte los varones libres, excluyendo al 75 % de la población integrada por esclavos, mujeres y extranjeros.

La asamblea fue el símbolo de la democracia ateniense.

En la democracia griega no existía la representación, los cargos de gobierno eran ocupados alternativamente por todos los ciudadanos y la soberanía de la asamblea era absoluta. Estas restricciones y la reducida población de Atenas, unos 300 mil habitantes, permitieron minimizar las obvias dificultades logísticas de esta forma de gobierno.

En la América del siglo XII se formó la Liga Democrática y Constitucional de Haudenosaunee, integrada por las naciones Séneca, Cayuga, Oneida, Onondaga y Mohicanos, donde se consagraron los principios de limitación y división del poder, así como de igualdad democrática de hombres y mujeres. La democracia de Haudenosaunee ha sido considerada el antecedente más directo de la democracia moderna.​

Durante la Edad Media europea se utilizó el término democracias urbanas, para designar a las ciudades comerciales, sobre todo en Italia y Flandes, pero en realidad eran gobernadas por un régimen aristocrático. Existieron algunas democracias llamadas campesinas, como la de Islandia, cuyo primer Parlamento se reunió en 930 y la de los cantones suizos en el siglo XIII. A fines del siglo XII, se organizaron sobre principios democráticos las Cortes del Reino de León (1.188), inicialmente llamado Ayuntamiento, debido a que reunía representantes de todos los estamentos sociales.

En escritos como Guillermo de Ockham, Marsilio de Padua y Altusio aparecen concepciones sobre la soberanía del pueblo, consideradas revolucionarias y que más tarde serían recogidas por autores como Hobbes, Locke y Rousseau. En Europa este República de las Dos Naciones con sistema político de la mancomunidad, llamado Democracia de los Nobles o Libertad dorada, se caracterizaba por la limitación del poder del monarca por las leyes y la cámara legislativa (Sejm) controlada por la Nobleza de Polonia (Szlachta).

Este sistema fue precursor de los conceptos modernos de democracia, ​Monarquía constitucional, y federación.​

En Europa el protestantismo fomentó la reacción democrática al rechazar la autoridad del Papa, aunque hizo más fuerte el poder temporal de los príncipes. Desde el lado católico, la Escuela de Salamanca atacó la idea del poder de los reyes por designio divino, defendiendo que el pueblo era el receptor de la soberanía. A su vez, el pueblo podía retener la soberanía para sí, siendo la democracia la forma natural de gobierno, o bien cederla voluntariamente para dejarse gobernar por una monarquía.

En 1.653 se publicó en Inglaterra el Instrument of Government, donde se consagró la idea de la limitación del poder político mediante el establecimiento de garantías frente al posible abuso del poder real. A partir de 1.688 la democracia triunfante en Inglaterra se basó en el principio de libertad de discusión, ejercida sobre todo en el Parlamento.

En América la revolución de los comuneros de Paraguay de 1.735, sostuvo el principio democrático elaborado por José de Antequera y Castro: la voluntad del común es superior a la del propio rey. Por su parte, en Brasil, los afroamericanos que huyeron de la esclavitud a la que habían sido reducidos por los portugueses, se organizaron en repúblicas democráticas llamadas quilombos, como el Quilombo de los Palmares o el Quilombo de Macaco.

La Independencia de Estados Unidos en 1.776 establece un nuevo ideal para las instituciones políticas de base democráticas, expandido por la Revolución francesa de 1.789 y la Guerra de Independencia Hispanoamericana (1.809-1.824), difundiendo las ideas liberales, los derechos humanos concretados en la Declaración de Derechos de Virginia y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, el constitucionalismo y el derecho a la independencia, principios de la base ideológica sobre la que se desarrolló la evolución política de los siglos XIX y XX.

La suma de estas revoluciones se conoce como las Revoluciones burguesas.

Las constituciones de Estados Unidos de 1.787 con las enmiendas de 1.791, Venezuela en 1.811, España en 1.812, Francia en 1.848, y Argentina en 1.853 tienen características democráticas, que registrarán complejos avances y retrocesos. La evolución democrática inglesa fue mucho más lenta y se manifestó en las sucesivas reformas electorales a partir de 1.832 y que culminaron en 1.911 con la Parliament Act, que consagró la definitiva supremacía de la Cámara de los Comunes sobre la de los Lores.

En realidad recién puede hablarse de la aparición progresiva de países democráticos a partir del siglo XX, con la abolición de la esclavitud, la conquista del sufragio universal, el reconocimiento de la igualdad legal de las mujeres, el fin del colonialismo europeo, el reconocimiento de los derechos de los trabajadores y las garantías de no discriminación para las minorías raciales y étnicas.

Clásicamente la democracia ha sido dividida en 2 grandes formas: Directa y Representativa.

Los tipos de democracia son:

Democracia indirecta o representativa: El pueblo se limita a elegir sus representantes para que deliberen y tomen las decisiones con el poder que el pueblo les otorga por medio del voto.

Democracia semidirecta o participativa: Algunos autores distinguen una tercera categoría intermedia, la democracia semidirecta, que suele acompañar a la democracia indirecta. Aquí el pueblo se expresa en circunstancias particulares a través de 4 mecanismos:

Referéndum: El pueblo elige por sí o por no sobre una propuesta.

Plebiscito: El pueblo concede o no concede la aprobación final de una norma (constitución, ley, tratado).

Iniciativa popular: Un grupo de ciudadanos puede proponer la sanción o anulación de una ley.

Destitución popular, revocación de mandato o recall: Los ciudadanos pueden destituir a un representante electo antes de finalizar su periodo.

Democracia directa: Es la democracia en estado puro, como la vivieron sus fundadores atenienses, y se practica en Suiza. Las decisiones las toma el pueblo soberano en asamblea. No existen representantes del pueblo, sino delegados portavoces del pueblo, que emiten el mandato asambleario. Se trata del tipo de democracia preferido no solo por los demócratas de la Antigua Grecia, sino para muchos pensadores modernos como Rousseau.

Democracia líquida: Clase de democracia directa en la que cada ciudadano tiene la posibilidad de votar cada decisión del parlamento y realizar propuestas, pero puede ceder su voto a un representante para decisiones en las que prefiere no participar.


Lic./Psic. J. A. Gòmez Gimènez.

jueves, 21 de mayo de 2020

Peste negra: Historia de la más mortal de las pandemias

La peste negra diezmó gran parte de la población europea y modificó para siempre la psicología de sus gentes.


Entre 1.346 y 1.353 tuvo lugar en Europa el punto álgido de una pandemia extraordinariamente agresiva que acabó con, al menos, un tercio de su población. La peste es conocida como la plaga más destructiva de la historia de la humanidad, la rápida propagación y la letalidad de esta enfermedad bacteriana la han convertido casi en un mito. Se estima que, en este periodo de apenas 7 años, la peste negra acabó con la vida de 25 millones de personas en Europa y entre 40 y 60 millones en África y Asia, más que cualquier otra epidemia o guerra conocida hasta ese momento.
Durante aquellos aciagos años, la muerte negra era tan temida como desconocida, y hubo muchos e infructuosos intentos de luchar contra ella.
El conocimiento científico que tenemos sobre esta plaga es que se trató de un brote de la denominada peste bubónica, provocada por la bacteria Yersinia pestis. Este microorganismo se inoculó por primera vez en los humanos, probablemente, a partir de la sangre que transportaban en sus fauces las pulgas, que mordían a ratas infectadas y, más tarde, hacían lo propio con los humanos. No obstante, no podemos estar seguros completamente, dado que la infección no dejó rastro en los esqueletos de los fallecidos que la ciencia pudiese analizar siglos más tarde, con lo que solo se cuenta con la información documental de aquella época.
Otras variantes de enfermedades son la peste neumónica, una infección de los pulmones; y la peste septicémica, una infección de la sangre. Sin embargo, se sabe que esta pandemia fue de peste bubónica por los numerosos documentos que atestiguan la sintomatología de los afectados, como síntoma más llamativo, una desagradable inflamación de los ganglios linfáticos en ingles, axilas y cuello, y gangrena de las extremidades.
Se considera que existieron tres brotes importantes de peste bubónica en la historia. La segunda plaga, denominada peste negra, tocó las costas de Europa occidental el otoño de 1.347, y luego se extendió por todo el continente hasta los más remotos lugares, como Groenlandia. En este ensayo, me centro exclusivamente en la segunda plaga de peste bubónica, la peste negra, que diezmó gran parte de la población europea y modificó para siempre la psicología de sus gentes.


Se piensa que la segunda ola de peste bubónica de la historia se originó en China. La peste negra diezmó al ejército de Kipchak khan Janibeg, mientras asediaba el puerto comercial genovés de Kaffa en Crimea (1.347). Allí se documenta una de las prácticas más temibles relacionadas con la peste negra, perpetrada por el gobernador mongol Janibeg: catapultó los cadáveres infectados de peste en un esfuerzo por diezmar a sus enemigos.


El historiador noruego Ole Jørgen Benedictow, describe en su libro La Peste Negra, Historia Completa, lo siguiente: “Se entendió que los bubones se desarrollaron en lugares con una concentración de ganglios linfáticos, que son una defensa de primera línea del cuerpo contra la invasión de microorganismos, y que la infección con bacterias de la peste fue la razón por la cual los ganglios linfáticos se hincharon en bubones. Sin embargo, la identificación de la bacteria de la peste no explicó cómo o por qué surgieron estas características de diagnóstico”.
Por su parte, el autor italiano Giovanni Boccaccio, recoge en su obra El Decamerón (1.351-1.353), una descripción detallada del estado de los enfermos, así como del tratamiento de los cuerpos: “[…] Hombres y mujeres se veían afligidos por una especie de hinchazón en la ingle o debajo de las axilas que, a veces, alcanzaba el tamaño de una manzana o un huevo. Después, la manifestación de la enfermedad cambiaba a puntos negros o lívidos. […] Ni el consejo de los médicos, ni la virtud de medicina ninguna parecían ayudar o beneficiar a la curación de esas enfermedades. […] Casi todos morían a los tres días de la aparición de los signos. […] Los enfermos la transmitían a los sanos mediante el contacto, de manera no distinta a como se propaga el fuego cuando se le acercan cosas secas o grasosas. […] El simple contacto con la ropa o con cualquier objeto que el enfermo hubiera tocado o usado transmitía la pestilencia…”


 Desde Kaffa, los barcos genoveses llevaron la epidemia al oeste, a los puertos del Mediterráneo, donde se extendió tierra adentro, afectando a Sicilia (1.347); norte de África, Italia continental, España y Francia (1.348); y Austria, Hungría, Suiza, Alemania y los Países Bajos (1.349). Un barco de Calais llevó la plaga a Melcombe Regis, Dorset, en agosto de 1.348. Llegó a Bristol y se extendió rápidamente por los condados del suroeste de Inglaterra. La peste negra llegó al extremo norte de Inglaterra, Escocia, Escandinavia y los países bálticos en 1.350. 


Se cree que la peste es una enfermedad propia de los roedores, y que los humanos entraron accidentalmente en su ciclo habitual de actuación. La propagación de la infección entre roedores salvajes o domésticos en las proximidades de las viviendas humanas, creó condiciones favorables para los brotes de peste en humanos: cuando un brote mató a su roedor huésped, a falta de otro roedor al que infectar, comenzó a invadir a los humanos.


 El miedo a la peste negra motivó la primera cuarentena de la historia. Aunque el concepto de aislamiento se había utilizado siglos antes, la primera vez que se tomaron medidas de restricción de movimiento en pasajeros y cargamento de barcos, pasando de dejarles aislados durante el periodo habitual de 30 días (Trentina) hasta pasar a los 40 (Cuarentena), tuvo lugar en Venecia, en 1.423. Es así como surge el modelo de cuarentena posterior y se popularizó el término, cuya duración probablemente se debió al significado religioso del número 40 en el Antiguo Testamento. 


Como todas las enfermedades causadas por una bacteria, la peste solo se puede tratar con antibióticos; pero estos no se descubrieron hasta el siglo XX. Durante siglos, ante la incapacidad de tratar la peste, y el desconocimiento de su epidemiología, se realizaban tratamientos macabros que, más que ayudar al paciente, solían precipitar su muerte o, en todo caso, ayudaban a que la infección se propagase.
Un ejemplo de estos tratamientos fue la Flebotomía, que consistía en abrir las venas de los pacientes en las zonas infectadas por los bultos (cuello, inglés, axilas) para que la sangre fluyese. Esta práctica de realizó durante la Edad Media por los médicos de la peste, pero se remonta a la Antigua Grecia.
Otro desagradable tratamiento consistía en pinchar los bultos (los ganglios inflamados) para drenarlos. Esta práctica, con frecuencia, causaba la muerte por septicemia o shock tóxico.
La bacteria Y pestis presenta una resistencia natural a la penicilina; no obstante, algunos fármacos mostraron ser efectivos contra ella: la estreptomicina (desarrollada a mediados del siglo XX y que se usó para tratar la tuberculosis) el cloranfenicol y las tetraciclinas.
El médico francés Nostradamus, perdió a su mujer y dos hijos por la peste bubónica en uno de los brotes persistentes durante el siglo XVI. Fue uno de los médicos reconocidos que más luchó frente a la pandemia.


 En 1.619 otro médico francés, Charles de L’Orme, diseñó un uniforme destinado a los médicos que trataban la peste (que eran muy pocos) que se haría muy popular. Consistía en una túnica de tela gruesa fabricaba con cuero de cabra, guantes, sombrero, botas, un bastón y una característica máscara alargada, que contenía especias pensadas para purificar el aire, hecha así para proteger del ambiente pútrido que rodeaba a los enfermos. 
Usaban el bastón para examinar a los pacientes sin tener que tocarlos.
Incluso los grandes y poderosos fueron abatidos por la enfermedad.
 Entre la realeza, Eleanor, reina de Pedro IV de Aragón, y el rey Alfonso XI de Castilla sucumbieron, y Juana, hija del rey inglés Eduardo III, murió en el Burdeos camino a su boda con el hijo de Alfonso XI. Canterbury sufrió la pérdida consecutiva de dos arzobispos, John de Stratford y Thomas Bradwardine. La corte papal en Aviñón se redujo en un cuarto. Las ciudades, donde el peligro de contagio era mayor, estaban más afectadas que el campo, y dentro de las ciudades las comunidades monásticas proporcionaron la mayor incidencia de víctimas. 
Familias y comunidades enteras perecieron por la peste negra.


Las consecuencias de esta catástrofe violenta fueron muchas. Inmediatamente cesaron las guerras y una repentina caída en el comercio, pero fueron de corta duración. Una consecuencia más duradera y grave fue la reducción drástica de la cantidad de tierra cultivada, debido a la muerte de tantos trabajadores. Esto resultó ser la ruina de muchos terratenientes.
La escasez de mano de obra los obligó a sustituir los salarios o las rentas monetarias en lugar de los servicios laborales, en un esfuerzo por mantener a sus inquilinos. También hubo un aumento general en los salarios de artesanos y campesinos. Estos cambios trajeron una nueva fluidez a la estratificación de la sociedad, hasta ahora, rígida.
Los efectos psicológicos de la peste negra se reflejaron en una preocupación por la muerte y la otra vida, manifestada en la poesía, la escultura y la pintura. El poeta Petrarca, que perdió a su amada Laura durante la pandemia, escribió: "¡Oh, feliz posteridad, que no experimentarás un dolor tan abismal y considerarás nuestro testimonio como una fábula".
A su vez, la muerte de muchos grandes pintores, como Ambrogio y Pietro Lorenzetti, llevó el desarrollo de la primera escuela de Siena a un final prematuro.


También se documentó en aquella época, una ola de manifestaciones violentas antisemitas; comunidades enteras judías fueron asesinadas o quemadas en masa en la hoguera, tal como relata la Enciclopedia Británica.
El estudio de los archivos contemporáneos sugiere una mortalidad que varía en las diferentes regiones entre un octavo y dos tercios de la población. Se cree que la declaración del cronista francés Jean Froissart, que aproximadamente un tercio de la población de Europa murió en la epidemia, puede ser bastante precisa.


Aproximadamente 25 millones de personas en Europa murieron de peste durante la segunda pandemia, la peste negra. La población de Europa occidental no volvió a alcanzar su nivel de población  anterior a 1.348 hasta principios del siglo XVI. 
Durante los siguientes 3 siglos, se dieron con frecuencia en todo el continente europeo diferentes brotes de peste. La gran peste de Londres, entre 1.664 y 1.666, causó entre 75 mil y 100 mil muertes en una población estimada en 460 mil. La peste se extendió en Colonia y en el Rin de 1.666 a 1.670 y en los Países Bajos de 1.667 a 1.669, pero después de aquellos brotes, pareció haber disminuido su incidencia en Europa occidental.


Entre 1.675 y 1.684, apareció un nuevo brote en el norte de África, Turquía, Polonia, Hungría, Austria y Alemania, que avanzó hacia el norte. Malta perdió a 11 mil personas en 1.675; Viena, 76 mil en 1.679 y Praga, 83 mil en 1.681. La plaga reapareció en Francia en 1.720, en la ciudad portuaria de Marsella, donde mató 40 mil personas.
Como hemos mencionado, la peste bubónica se manifestó en 3 plagas, la segunda de ellas, que acabamos de revisar. La primera se denominó Plaga de Justiniano, y se originó en Egipto, estalló en Constantinopla en el año 541, se extendió a Irlanda en 544, y llegó a Inglaterra en el 664. Pablo el Diácono, un monje benedictino e historiador de los lombardos, documentó la plaga de manera bastante explícita: "hinchazones de las glándulas a la manera de una nuez en la ingle y en otros lugares bastante delicados, seguidos de una fiebre insoportable".
La segunda pandemia se originó en India, China o las estepas de Rusia, y es la que comúnmente se conoce como Peste Negra. Posteriormente, la enfermedad recurrió periódicamente durante el siglo XVIII y posiblemente hasta el siglo XIX; y, por ello, se habla de una tercera plaga.


Hoy en día, la mayoría de los casos de peste humanos son esporádicos, y ocurren en áreas rurales por infección de roedores salvajes, como las ardillas terrestres. Algunos ejemplos de roedores que portan la peste incluyen la rata negra (Rattus rattus) y el gran jerbo (Rhombomys opimus).
 Actualmente, entre mil y 3 mil personas en todo el mundo contraen la peste cada año, y unas 200 mueren. La mayoría de los casos se dan en África, pero también se dan casos en todo el continente americano y en el sudeste de Asia. 

¿Superará el Covid-19 a la Peste Negra?...

Esperemos que no.

Solamente el tiempo lo dirá.

Por favor, demuestra tu inteligencia quedándote en casa por tu bien, el de los tuyos y el de la humanidad.

Gracias.


Lic./Psic. J. A. Gòmez Gimènez.